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jueves, 20 de diciembre de 2018

ADVIENTO "VOLVER AL DIOS VIVO".



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ADVIENTO “VOLVER AL DIOS VIVO”





    Corona de Adviento

El Adviento nos brinda la oportunidad de poder acercarnos a Jesucristo a través de renovar su nacimiento. Es tiempo propicio para hacer una revisión de nuestra vida a la luz de la Palabra de Dios. 



Mirar nuestro interior sin miedos, Remar mar adentro y hacerlo, les propongo, dejando de lado los problemas de la actualidad y la realidad, que muchas veces nos golpea fuerte. Dejar de lado esa realidad que nos tironea y tratar de no escuchar los ruidos que nos aturden y distraen y, en esto, volvernos a nuestro interior, a nuestra vida interior. Así en silencio escuchar al Señor que quiere mostrarse a través del Niño Dios nuevamente. para renovarlo todo. 




Por otro lado para resolver todos esos problemas que nos pueden acuciar y afrontar los retos y desafíos que nos plantea esa realidad debemos estar fortalecidos sobre todo por la fe. "Tratemos de hacer lo que la Santa de Foligno recomendaba a sus hijos espirituales "Recogernos en unidad y abismar nuestra alma en el infinito de Dios". Hacer un baño matutino de fe, antes de comenzar la jornada".(1)

Sin una revisión de nuestra vida espiritual no podremos corregir lo que tenemos que corregir y tirar por la borda la chatarra que nos impide seguir al Señor. Jesús pasa hoy a nuestro lado seguramente en su infinita misericordia  no nos dejará al costado del camino, el problema es que El pase y yo no le salga al su encuentro. Siempre estará esperando nuestra respuesta y nuestra coherencia entre fe y vida y nuestro compromiso ambiente de vivir siendo testigos creíbles en nuestros ambientes y circunstancias de vida. 

Los primeros cristianos comenzaron a anunciar el Evangelio -buena nueva- mediante frases breves profundas que calaban hondo a quien las escuchara con apertura de corazón: el kerygma -anuncio- era simple, breve pero profundo: "Cristo, Hijo de Dios, hombre, muerto y resucitado "ESTÁ VIVO".


Trappist f1- (Iustración-Artistico)

Frecuentemente no nos damos cuenta que "Tenemos al Viviente real en medio de nosotros y lo descuidamos para buscar, por ejemplo, en otras cosas,  seres vivientes hipotéticos -búsqueda de seres vivos e inteligentes en otros planetas- que, en el mejor de los casos, podrían hacer muy poco por nosotros, ciertamente no salvarnos de la muerte.

Cuántas veces nos vemos obligados a decir a Dios, con san Agustín: «Tú estabas conmigo, pero yo no estaba contigo» . Al contrario que nosotros, en efecto, el Dios viviente nos busca, no hace otra cosa desde la creación del mundo"(2).




Es conveniente reflexionar sobre la lección del ciego Bartimeo, (Lc.18 35-43) aquel que se sentaba al costado del camino pidiendo limosna. Era ciego de nacimiento. Cuando escuchó un gran murmullo y voces de quienes pasaban. Preguntó que sucedía y le contestaron es Jesús el Nazareno que pasa rumbo a Jericó. y empezó a gritar, diciendo: «¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!»(Lc.19,39). Los que iban delante le increpaban para que se callara, pero él gritaba mucho más: «¡Hijo de David, ten compasión de mí!». Jesús se detuvo, y mandó que se lo trajeran y, cuando se hubo acercado, le preguntó: «¿Qué quieres que te haga?». Él dijo: «¡Señor, que vea!»(Lc.18,41).  Jesús le dijo: «Ve. Tu fe te ha salvado» (Lc.18,42). Y al instante recobró la vista, y le seguía glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al verlo, alabó a Dios.

"La fe bien fuerte, defiende toda la casa (San Ambrosio) es decir, lo puede todo, El lo es todo; el nos lo da todo. Esa tiene ser nuestra respuesta. En efecto, la "respuesta de tu fe equivale a "dejarse encontrar" por este Dios que nos busca siempre. Dios no se nos impone, pero pasa frecuentemente muy cerca de nosotros aprendamos la lección de Bartimeo y ¡no lo dejemos pasar de largo!"(Rev. D. Antoni CAROL i Hostench (Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España).

Ese Dios del que hablamos nos dice el Padre Cantallamessa en su primera meditación de
Adviento que: "Tras el largo predominio del idealismo y el triunfo de la "idea", en tiempos ya mas cercanos a nosotros, también el pensamiento secular ha advertido la necesidad de un regreso a la "realidad" y lo ha expresado en el grito programático: "¡Volver a las cosas!". Es decir, no detenerse en las formulaciones dadas de la realidad, en las teorías construidas sobre ella, o a lo que comúnmente se piensa en torno a ella, sino apuntar directamente a la realidad misma que está a la base de todo, quitar las diferentes capas de tierra arrastrada y descubrir la roca subyacente.

Debemos aplicar este programa también al ámbito de la fe. Sobre la fe, santo Tomás de Aquino escribió que "no termina en los enunciados, sino en las cosas". Cuando se trata de "cosa" suprema en el ámbito de la fe , es decir de Dios, "Volver a las cosas" significa volver al DIOS VIVO; romper, por así decirlo, el terrible muro de idea que nos han hecho de él y correr, como con los brazos abiertos, al encuentro de Dios en persona. Descubrir que no es una abstracción, sino una realidad, que entre nuestras ideas de Dios y el Dios vivo existe la misma diferencia que entre un cielo pintado sobre hoja en papel y el cielo verdadero.

«Qué significa y cómo se define el Dios vivo? Por un momento he acariciado el propósito de responder a esta pregunta, trazando un perfil del Dios vivo, a partir de la Biblia, pero luego he visto que sería una gran tontería. Querer describir al Dios vivo, trazar su perfil, aun basándose en la Biblia, es recaer en el intento de reducir el Dios vivo a idea del Dios vivo.

Lo que podemos hacer, incluso respecto del Dios vivo, es superar «los tenues signos de reconocimiento que los hombres han trazado sobre su superficie», romper las pequeñas cáscaras de nuestras ideas de Dios, o las «vasijas de alabastro» en las que lo tenemos encerrado, de modo que su perfume se expanda y «llene la casa». En esto nos es maestro san Agustín. El santo nos ha dejado una especie de método para elevarnos con el corazón y la mente al Dios vivo y verdadero. Consiste en repetirnos a nosotros mismos, después de cada reflexión sobre Dios: «¡Pero Dios no es esto, pero Dios no es esto!» Piensa en la tierra, piensa en el cielo, piensa en los ángeles o en cualquier cosa o persona; piensa, finalmente, en lo que tú mismo piensas de Dios, y repite cada vez: «¡Sí, pero Dios no es esto, Dios no es esto!» «Busca por encima de nosotros», responden, una a una, todas las criaturas preguntadas . ¡Debemos creer en un Dios que está más allá del Dios en el que creemos!

El Dios vivo, en cuanto vivo, se puede intuir vagamente, tener de él una especie de sensación o pre-sentimiento. Se puede suscitar su deseo, la nostalgia. Más no. No se puede encerrar la vida en una idea. Por esto se puede tener de él más fácilmente el sentimiento, o la sensación, que la idea, porque la idea circunscribe la persona, mientras que el sentimiento revela su presencia, dejándola en su totalidad e indeterminación. San Gregorio de Nisa habla de la más alta forma de conocimiento de Dios como un «sentimiento de presencia» .

Lo divino es una categoría absolutamente distinta de cualquier otra, que no puede ser definida, sino solo aludida; se puede hablar de ella solo por analogías y contraposiciones. Una imagen que en la Biblia nos habla así de Dios es la roca. Pocos títulos bíblicos son capaces de crear en nosotros un sentimiento tan vivo de Dios —sobre todo de lo que Dios es para nosotros— como este de Dios-roca. Tratemos también nosotros de libar, como dice la Escritura, «miel de la roca» (cf. Dt 32,13).

Más que un simple título, roca aparece, en la Biblia, como una especie de nombre personal de Dios, hasta el punto de que es escrito, a veces, con letra mayúscula. «Él es la Roca, perfecta es su obra» (Dt 32,4); «El Señor es una roca eterna» (Is 26, 4). Pero para que esta imagen no nos infunda miedo y sujeción por la dureza y la impenetrabilidad que evoca, la Biblia agrega enseguida otra verdad: él es «nuestra» Roca, «mi» roca. Es decir, una roca para nosotros, no contra nosotros. «El Señor es mi roca» (Sal 18,3), la «roca de mi defensa» (Sal 31, 4), la «roca de nuestra salvación» (Sal 95,1).

Los primeros traductores de la Biblia, los Setenta, se asustaron ante una imagen tan material de Dios que parecía abajarlo y sustituyeron sistemáticamente el concreto «roca» con abstractos, como «fuerza», «refugio», «salvación». Pero, con razón, todas las traducciones modernas han restituido a Dios el título original de roca.

Roca no es un título abstracto; no dice sólo lo que Dios es, sino también qué debemos ser nosotros. La roca está hecha para ser escalada, buscar refugio en ella, no sólo para ser contemplada desde lejos. La roca atrae, apasiona. Si Dios es roca, el hombre debe convertirse en un «escalador». Jesús decía: «Aprended del dueño de casa»; «Mirad a los pescadores»; Santiago continúa diciendo: «Mirad a los agricultores». Nosotros podemos añadir: «¡Mirad a los escaladores!». Si cae la noche o viene una tormenta, no cometen la imprudencia de intentar bajar, sino que se agarrán aún más a la roca y esperan a que pase la tormenta.

La insistencia de la Biblia sobre el Dios-roca tiene como objetivo infundir confianza en la criatura, arrojando los miedos de su corazón. «No temamos si tiembla la tierra, si se derrumban los montes en el fondo del mar», dice un salmo; y el motivo que se aduce es: «Nuestra roca es el Dios de Jacob» (Sal 46, 3.8).


¡Dios existe y eso basta!

El primer biógrafo de san Francisco de Asís, Tomás de Celano, describe un momento de oscuridad, y casi de desánimo, que el santo vivió hacia el final de su vida, a causa de las desviaciones que veía, en torno a sí, del primitivo estilo de vida de sus hermanos.

Estando turbado —escribe— por los malos ejemplos, y habiendo recurrido un día, tan amargado, a la oración, se sintió amonestado de este modo por el Señor: ¿Por qué tú, insignificante, te turbas? ¿Acaso te he establecido pastor de mi Orden de manera que olvidaras que yo sigo siendo el patrón principal? […] No te turbes, pues, sino espera tu salvación, porque si la Orden se redujera incluso a sólo tres frailes, permanecerá mi ayuda siempre estable».

El estudioso franciscano francés P. Eloi Leclerc, el que mejor de todos ha expuesto esta fase atormentada de la vida de Francisco, dice que el santo fue tan reanimado por las palabras de Cristo que iba repitiendo dentro de sí una exclamación: «Dieu est, et cela suffit». ¡Francisco, Dios existe y eso basta! ¡Dios existe y eso basta!» .
Aprendamos a repetir también nosotros estas sencillas palabras cuando, en la Iglesia o en nuestra vida, nos encontremos con situaciones similares a las de Francisco y muchas nubes se desvanecerán.

© Traducido del original italiano por Pablo Cervera Barranco
1.SANTA ÁNGELA DE FOLIGNO.
2.SAN AGUSTÍN.
3.«Zu den Sachen selbst»: es el programa de la Escuela fenomenológica de Husserl.
4.SANTO TOMÁS DE AQUINO, S.Th. II-IIae, q.1,a.2, 2.
5.J.-P. SARTRE, La nausea (Mondadori, Milán 1984) 193s [trad. esp. La náusea (Alianza, Madrid 2016).
6.Cf. G. VON RAD, Theologie des alten Testaments, I (Múnich 1966) 194 [tras. Esp. Teología del Antiguo Testamento (Sígueme, Salamanca 92002).
7.SAN AGUSTÍN, Comentario al Salmo 85, 12: CCL 39, 1136); cf. también Confesiones, X, 6, 9.
8.SAN GREGORIO DE NISA, Cant. XI,5,2: PG 44,1001.
9.CELANO, Vida Segunda CXVII, 158: Fuentes Franciscanas, n. 742.
10.ELOI LECLERC, Sagesse d'un Pauvre (Editions Franciscaines, París 1959) 75-78 [tras. esp. Sabiduría de un pobre (Encuentro, Madrid 2007)].



Benedicto XVI nos recordaba: «En Adviento la liturgia con frecuencia nos repite y nos asegura, como para vencer nuestra natural desconfianza, que Dios “viene”: viene a estar con nosotros, en todas nuestras situaciones; viene a habitar en medio de nosotros, a vivir con nosotros y en nosotros; viene a colmar las distancias que nos dividen y nos separan; viene a reconciliarnos con él y entre nosotros. Viene a la historia de la humanidad, a llamar a la puerta de cada hombre y de cada mujer de buena voluntad, para traer a las personas, a las familias y a los pueblos el don de la fraternidad, de la concordia y de la paz» (Benedicto XVI, Ángelus, 3/12/06).


La virtud de la esperanza, provocada por las venidas de Cristo, encuentra en el tiempo del Adviento un complemento necesario: la vigilancia. Junto con la esperanza se ha de esperar.

La vigilancia corrige la comodidad y el conformismo; es antídoto contra el pecado, y se alimenta con la oración: «El Adviento es, por excelencia, el tiempo de la esperanza, en el que se invita a los creyentes en Cristo a permanecer en una espera vigilante y activa, alimentada por la oración y el compromiso concreto del amor» (Benedicto XVI, Ángelus, 3/12/2006).


Roble del angel. Carolina del Norte. USA

Una reflexión final, de "San Juan de la Cruz, autor de la Teología de la perfección cristiana, si bien no intenta "aniquilar las tendencias naturales de nuestra voluntad sustituyéndolas a su objeto y dejándolas suspendidas en la nada  (lo que sería contra el verdadero "sí mismo"), sino orientarlas hacia Dios, hacer de Dios el objeto único de ellas, reduciendo así sus fuerzas a la unidad (o.c ps.387-88).
                  
Modo de tener al Todo
   
             Para venir a saberlo todo
             no quieras saber algo en nada.
             Para venir a gustarlo todo
             no quieras gustar algo en nada.
             Para venir a poseerlo todo
             no quieras poseer algo en nada.
             Para venir a serlo todo
             no quieras ser algo en nada.


Modo para no impedir el todo


             Cuando reparas en algo 
             dejas de arrojarte al todo.
             Porque para venir del todo al todo
             has de dejar del todo al todo.
             Y cuando lo vengas todo a tener
             has de tenerlo sin nada que querer.
             Porque si quieres tener algo en todo
             no tienes puro en Dios tu tesoro.


(Obras de San Juan de la Cruz, tomo I, p.2, Editorial Pblet, Bs.As., 1944) 

Entonces somos "verdaderamente sí mismo", estamos en verdad libres en nuestro corazón, vemos a Dios en todo el brillo de su luz, su bondad y su belleza y tenemos la paz y el señorío interior, un "sí mismo" libre, que podrá estar más allá de todo y sobre todo, porque está verdaderamente en-sí-mismo y en Dios.

Es una aparente paradoja, porque sólo hay contradicción en las "fórmulas", pero en realidad de la negación de lo que se "desintegra" al sí mismo y de la afirmación de lo que la "integra"; en esto consiste la auténtica autorrealización, perfección y felicidad: el verdadero "ser sí mismo".(Ver Obras de Ismael Quiles S.J."Cómo ser sí mismo" Ediciones Depalma Bs.As. 1991).

De lo todo lo expresado hasta aquí tenemos suficientes líneas de pensamiento y orientaciones para centrar el Adviento en el punto que nos permita avanzar en nuestra fe, esperanza y caridad.

Comprender que más que un acontecimiento es una vivencia única, personal e irrepetible. Nunca será exactamente igual a la anterior  siempre será nueva por eso debemos renovarla. Pongamos en manos del Señor que viene toda nuestra vida, confiemos en su infinita misericordia, dejemos que el dirija nuestras vidas, seamos sus copilotos.


  Familia tesoro de la humanidad


Francisco visitó a Benedicto XVI para desearle Feliz Navidad. 21 diciembre 2018.

Seguramente, será un Adviento que nos conduzca a una FELIZ NAVIDAD, TANTO EN LO PERSONAL COMO EN LO FAMILIAR Y COMUNITARIO.




JMP+


                 
                                           







viernes, 8 de diciembre de 2017

ADVIENTO TIEMPO DE ESPERA VIGILANTE Y ATENTA.

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ADVIENTO TIEMPO DE ESPERA VIGILANTE Y ATENTA.






juan jauregui3



En el seguimiento de Cristo -Camino+Verdad+Vida- hay momentos que son fuertes. En efecto, hemos comenzado el tiempo de Adviento. Tiempo de espera y preparación para  vivir nuevamente la Natividad del Niño Jesús. Para que renazca en nuestros corazones
la fe, la esperanza y la caridad.



   Pesebre Pza.San Pedro 7-12-2017 

Arbol de Navidad Plaza de San Pedro 7-12-2017

Arbol de Navidad Jerusalén dic2017

Con este acontecimiento iniciamos un nuevo año litúrgico. Se trata de uno de los tiempos fuertes del calendario. No están puestos por casualidad obedecen a un plan para que podamos avanzar en nuestra fe.

Dicho en otros términos nos marcan con fuerza que somos peregrinos. Que somos ciudadanos del cielo. Que peregrinamos todos juntos con nuestros hermanos a la Casa del Padre. Y, esto es así, porque aquí estamos de paso, o acaso no lo sabías?. O tal vez nos quedamos en la inmediatez y no nos dimos cuenta de esta realidad. 

Adviento=Advenimiento. Hemos dicho que es un tiempo de espera. No se trata de una espera pasiva. No, el Señor nos pide ¡Orad y Velad!. 

"En el Evangelio (Mc 13,33-37) Jesús exhorta a estar atentos y a velar, para estar listos para recibirlo en el momento del regreso. Nos dice: «Mirad, velad y orad, porque no sabéis cuándo será el tiempo [...] para que cuando venga de repente, no os halle durmiendo». (vv. 33-36).
(Francisco, Angelus 3-12-2017)

Estar atentos y vigilantes sobre todo en la fe , la esperanza y la caridad. "La persona vigilante es aquella que recibe la invitación a velar, es decir, a no dejarse abrumar por la pesadilla del desánimo, la falta de esperanza, la decepción".(Francisco, Angelus, 3-12-2017). 

Tegamos en cuenta que "es Dios quien viene a nuestro encuentro, pero muchas veces es como que nos escondemos. Algunos por  miedo, otros por que les molesta su presencia. Es que Jesús "es el Dios-que-viene (Benedicto XVI) y nosotros, tal vez somos "el hombre-que-se-va": "Vino a los suyos y los suyos no le recibieron" (Jn 1,11). Por qué huimos? Por nuestra falta de humildad".(Rev.D. Antoni Carol i Hostench)


Este tiempo tiene que estar centrado también, 
en la renovación de nuestro interior. Es necesario realizar una mirada sincera y profunda  que nos permita remar mar adentro ver nuestra vida interior, hacer un examen sin miedos que comprenda mi vida toda, con nuestros éxitos y con nuestros fracasos, con  nuestras luces y nuestras sombras, con los momentos de alegría y de tristeza...

Es un tiempo para poner en su lugar las cosas que hacen a nuestra existencia y a ponerlas en la escala de valores correspondientes tanto en lo personal, en lo familiar como en lo comunitario.

En este sentido revisar mi compromiso con Dios, con mis hermanos y con la comunidad. 

Sobre todo detenernos sobre mi actitud frente al que está más necesitado, al que se encuentra solo, al que está enfermo o abandonado. Es nuestra respuesta a lo que nos dice Jesús en Mateo 28, 31...porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber, peregriné, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo y me visitasteis; preso y vinisteis a verme..... 

Cuando Cristo nos sale a nuestro encuentro en alguno de aquellos hermanos que se encuentran en las llamadas por Francisco "periferias existenciales". Cuál es mi actitud. Cómo respondo a ese Cristo sufriente?.

Nuestra respuesta, nuestro compromiso debe tender a ser constructores de un mundo mejor, más fraterno, más misericodioso, más humano...

Ciertamente no es fácil es necesario mantenerse firme frente a las pruebas y las tribulaciones que seguramente se nos presentaran, ahí se pondrá a prueba nuestra fortaleza y perseverancia, recordemos la importancia que Jesús le daba a este aspecto de la vida cristiana: "Con vuestra perseverancia salvaréis vuestra vida" (Lc 21, 19).

Por eso debemos buscar la perfección no solo en lo personal sino también en lo familiar, en nuestro trabajo, en nuestro m2, en mi ambiente y circunstancia de vida.

Dice San Agustín: "Si dices basta, estás perdido. Añade siempre, camina siempre, avanza siempre; no te pares en el camino, no retrocedas, no te desvíes. Se para el que no avanza; retrocede el que vuelve a pensar en el punto de salida, se desvía el que apostata. Es mejor el cojo que anda por el camino que el corre fuera del camino. Examínate y no te contentes con lo que eres si quieres llegar a lo que no eres. Porque en el instante que te complazcas contigo mismo, te habrás parado".

El Reino de Dios lo arrebatarán los que se hacen violencia, los que luchan contra los enemigos del alma, los que pelean con bravura esa “bellísima guerra de paz y de amor”, como le gustaba decir a san Josemaría Escrivá, en que consiste la vida cristiana. No hay rosas sin espinas, y no es el camino hacia el Cielo un sendero sin dificultades. 

De ahí que sin la virtud cardinal de la fortaleza nuestras buenas intenciones terminarían siendo estériles. Y la perseverancia forma parte de la fortaleza. Nos empuja, en concreto, a tener las fuerzas suficientes para sobrellevar con alegría las contradicciones.


Debemos formularnos otra pregunta que considero de fundamental importancia de cara al hoy y aquí que estamos viviendo todos los argentinos: Somos en nuestra familia, en nuestro trabajo, en nuestras comunidades y en la sociedad "factores de unidad" o más bien nos borramos, dividimos o ignoramos y le damos la espalda y que sea como Dios quiera. Asumimos una actitud egoísta, nos cerramos en lo nuestro? Abandonamos?. Tiramos la tohalla?.

Aún cuando uno quisiera hacer su pequeño plancito hay una realidad que nos golpea fuerte y nos interpela a gritos. Nuestra sociedad, puede decirse que está realmente reconciliada que hay concordia entre los argentinos. 

Estamos viviendo momentos difíciles en nuestra querida Argentina siempre sujeta a pruebas. Hay muchos que luchan para separar o dividir a nuestra sociedad. No construyen. Son los que con su accionar carcomen hasta las mismas raíces de nuestra Nación. Sea por odio, venganza o por la vía de la corrupción. Son los que han hecho un culto del dios dinero y no escatiman -aún a costa de aumentar la pobreza- ningún accionar por más ruin y delictivo que sea para acrecentar ilegítimamente su patrimonio en detrimento de la sociedad toda.-

Muchos se encuentran hoy sujetos a procesamientos algunos con prisión preventiva, otros sometidos a juicio oral y otros, sobre todo la última responsable del regimen K, CFK, haciendo todo tipo de chicanas para buscar la forma de eludir la justicia. Alguna vez comprenderá -la flamante senadora- que todos somos iguales ante la ley.

Si hoy y aquí quisiéramos tomar una foto de nuestra realidad encontraríamos a una sociedad que aún no ha podido reconciliarse y lograr la concordia.

Ciertamente, como dijéramos, es necesario que haya una decisión inquebrantable de la búsqueda de la verdad, porque solo la verdad nos hará libres.

Esta tiene que estar enraizada en la justicia y en el perdón. Preguntarse, se puede construir una sociedad sometida al odio y al sentimiento repugnante de venganza de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.






Resultaba realmente trágico verlas por un lado, sentadas en sillas frente a los tribunales de Comodoro Py para festejar a gritos de alegría y triunfo cuando se leían las sentencias de los militares sometidos  injustamente a procesos que pueden considerarse nulos toda vez que no fueron juzgados por sus jueces naturales y que son consecuencia de la derogación por el regimen Nestor K de las leyes de obediencia debida, punto final e indulto -del gob.del buen Menem- y considerarlos de "lesa humanita" por tanto, imprescriptibles.

Y la otra cara de la moneda, la tristeza de presenciar el estado de degradación, desmantelamiento, de deterioro del principio de excelencia que siempre  distinguieron a nuestras FFAA.


 
   ARA San Juan

No es casualidad lo que sucede con el submarino ARA San Juan con 44 tripulantes a bordo aún sin poder ser localizado, es causalidad, toda vez que es el resultado de una campaña que se inicia en el mismo momento en que el general Bignone entrega el mando a Raúl Alfonsin que accede a la presidencia por elecciones libres y democráticas.





Pero esta corriente se intensifica trágicamente con el advenimiento de Nestor K a la presidencia de la República. En efecto, una de sus primeras medidas fue dar de baja a varias decenas de coroneles, algunos con posibilidad de ascender, con el solo fin de allanar el camino para que ascienda el general Bendini -que había prestado servicio en Rio Gallegos-Sta.Cruz- y pueda nombrarlo  Cmdte. en Jefe del Ejército. A quien en el mismo Colegio Militar le ordena descolgar el cuadro del general Jorge Rafael Videla.



Dijimos en otro lado que los militares en cumplimiento de órdenes expresas supieron aniquilar a las organizaciones subversivas- terroristas, ganaron la guerra pero perdieron la paz y los que ayer fueron derrotados hasta hace poco se encontraban encaramados en el poder. Muchos ocuparon los primeros cargos, su política se centra en la venganza = destruir a las FFAA, quebrantar su unidad y condenarlas a un lento y progresivo proceso de destrucción.

Costará mucho reconstruirlas y ponerlas en el lugar que constitucionalmente le corresponden. Quieran o no algunos, son las raíces mismas de la Nación y de la Patria. No podemos prescindir de ellas, ni cambiarlas o modificarlas, sino fortalecerlas, revisarlas, actualizarlas y equiparlas acorde al progreso de los tiempos que corren.


Los recursos humanos están. Los distintos colegios y escuelas de formación que son el corazón de nuestras FFAA están. Contamos con jóvenes que han descubierto su vocación militar y son fieles a sus propias conciencias.

Cabe a las autoridades competentes, en especial al Presidente Mauricio Macri como Comandante Supremo de las FFAA, salvaguardarlas  y ponerlas en el lugar que constitucionalmente y en honor a su condición de fundadoras de la Nación le corresponden.

En este tiempo de Adviento tenemos, también, que centrar nuestra atención en María y en José.

María, dice san Luis María Grignion, "es el molde vivo de Dios" Hay dos maneras de hacer una escultura, dice Grignion: una, más ardua, a base de golpes de cincel. La otra, sirviéndose de un molde. Ésta segunda es más sencilla. Pero el éxito está en que la materia sea maleable y que el molde dibuje con perfección la imagen. María es el molde perfecto. Acudimos a Ella siendo nosotros materia maleable?.

En este misterio de la Inmaculada Concepción de María y la importancia de San José, hombre justo, padre bueno, atento a las necesidades de su familia, siempre dispuesto a servir, siendo un misterio, hay un detalle que no debe quedarnos inadvertido. Me explico, en todo proceso de conversión, de aceptación, de fe -cada uno sabe como llegó a su vida el Señor- el jamás se impone sino que más bien propone, no encadena a nadie, diría que aún siendo Dios, hasta que respeta delicadamente nuestra libertad para hagamos una opción siempre libre personal. 

En efecto, ha escrito el Papa San Juan Pablo II que "cristianismo es la sorpresa de un Dios que se ha puesto de parte de su criatura". De hecho, ha sido Él quien ha tomado la "iniciativa": para venir a este mundo no ha esperado a que hiciésemos méritos. Con todo, Él propone su iniciativa, no la impone: casi -diríamos nos pide "permiso". A Santa María se le propuso -¡no se le impuso!- la vocación de Madre de Dios: "El, que había tenido el poder de crearlo todo a partir de la nada, se negó a rehacer lo que había sido profanado si no concurría María" (San Anselmo)(Rev.D. Antoni Carol i Hostench).

En la Anunciación del arcángel Gabriel a María y en la humildad de su respuesta: "hágase en mi según su voluntad",  reviste un aspecto fundamental para cimentar nuestra fe sobre la roca. Sino comprendemos, sino lo aceptamos de corazón con una mirada desde la fe no podremos comprender el plan de salvación. 

"De la respuesta de María, así como de  nuestra respuesta a lo que Dios nos pide -escribe san Josemaría Escrivá- "no lo olvides, dependen muchas cosas grandes".

Nos estamos preparando para celebrar próximamente la Navidad. La mejor manera de hacerlo es permanecer cerca de María, contemplando su vida y procurando imitar sus virtudes para poder acoger al Señor con un corazón bien dispuesto: -¿Qué espera Dios de mí, ahora, hoy, en mi trabajo, con esta persona que trato, en la relación  con Él? Son situaciones pequeñas de cada día, pero, depende tanto de la respuesta que demos!" (Rev. D. Jordi Pascual i Bancelis).



Dice el Papa Francisco "En este tiempo de Adviento los animo a fortalecer su vida cristiana con la oración, la escucha de la Palabra de Dios y las obras de caridad, y, siguiendo el ejemplo de la Inmaculada Virgen María, preparen su corazón para recibir al Señor que ya viene".(Francisco, Aud-Gral. 6-12-17).









                     Le pedimos a la Santísima Virgen María


Virgen de la Nochebuena,

Nuestra Señora de la luz y de Paz,

que nos enseñe a vivir la Navidad,

nos entregue a Jesús y nos haga

verdaderamente felices en su pobreza,

en su silencio, y en su fidelidad.





                           
 ¿QUÉ TIENES ADVIENTO?


En Adviento, quien desespera, es porque no espera
ni quiere esperar en nada ni en nadie

En Adviento, quien no espera, es porque –tal vez- sólo espera en sí mismo

En Adviento, quien espera, es porque sabe que lo bueno está por llegar

En Adviento, quien espera, es porque intuye que Alguien está por llegar


¿Qué tienes Adviento que mudas la noche en día
y transformas la soledad de vértigo en compañía?

¿Qué tienes Adviento que nos empujas
y nos animas contra toda desesperanza?

¿Qué tienes Adviento que nos despiertas del letargo de la monotonía?

¿Qué tienes Adviento que levantas nuestra vista hacia el horizonte?

Tienes la luz que iluminará la noche más estrellada de la Navidad

Tienes el despertador que espabila la fe dormida

Tienes, más allá de la Navidad, la llegada de Aquel
que de una vez por todas vendrá hasta nosotros

Tienes, en ti mismo, la fuerza que nos invita a pensar
en un Dios que viene al encuentro del hombre


¿Qué nos das, Adviento, para que en ese dar,
siempre siembres un poco de paz y de sosiego?

¿Qué secreto te traes entre manos, Adviento,
para que se nos vayan desvelando tantos misterios?

¿Qué grandeza nos descubres, Adviento,
para que el corazón vuelva del rencor al amor y el hombre de la violencia a la paz?

Tienes la Palabra que, entretejida desde antiguo en profecías y silencios
por fin se cumple

Tienes la capacidad de asombrarnos ante un mundo que nos adormece

Tienes, entre otras cosas, la caricia de Dios
que hace que desparezca la parte más negativa del ser humano.

Gracias, Adviento,
porque haces de nuestra mente un pensamiento para Dios

Gracias, Adviento,
porque nos invitas a volvernos sobre nosotros mismos

Gracias, Adviento,
porque cuentas con nosotros como vigilantes de un gran amigo

Gracias, Adviento,
porque aún siendo hijos de Dios,
sabemos que tenemos mil defectos que dejar en el camino,
para poder entrar con libertad, sin dificultades y con amor en Belén.



                          Sacerdote diocesano de Pamplona y Tudela
Javier Leoz




FRANCISCO ANGELUS DEL 3-12-2017.

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy comenzamos el camino de Adviento, que culminará en la Navidad. El Adviento es el tiempo que se nos da para acoger al Señor que viene a nuestro encuentro, también para verificar nuestro deseo de Dios, para mirar hacia adelante y prepararnos para el regreso de Cristo. Él regresará a nosotros en la fiesta de Navidad, cuando conmemoraremos su venida histórica en la humildad de la condición humana; pero Él viene dentro de nosotros cada vez que estamos dispuestos a recibirlo, y vendrá de nuevo al final de los tiempos «para juzgar a los vivos y los muertos». Por eso debemos estar siempre prevenidos y esperar al Señor con la esperanza de encontrarlo. La liturgia de hoy nos introduce precisamente en el sugestivo tema de la vigilia y de la espera.

En el Evangelio (Mc 13,33-37) Jesús exhorta a estar atentos y a velar, para estar listos para recibirlo en el momento del regreso. Nos dice: «Mirad, velad y orad, porque no sabéis cuándo será el tiempo [...] para que cuando venga de repente, no os halle durmiendo». (vv. 33-36).

La persona que está atenta es la que, en el ruido del mundo, no se deja llevar por la distracción o la superficialidad, sino vive en modo pleno y consciente, con una preocupación dirigida en primer lugar a los demás. Con esta actitud somos conscientes de las lágrimas y las necesidades del prójimo, y podemos captar también las capacidades y cualidades humanas y espirituales. La persona atenta se dirige luego también al mundo, tratando de contrarrestar la indiferencia y la crueldad en él, y alegrándose de los tesoros de belleza que también existen y que deben ser custodiados. Se trata de tener una mirada de comprensión para reconocer tanto las miserias y las pobrezas de los individuos y de la sociedad, como para reconocer la riqueza escondida en las pequeñas cosas de cada día, precisamente allí donde el Señor nos ha colocado.

La persona vigilante es aquella que acoge la invitación a velar, es decir, a no dejarse abrumar por el sueño del desánimo, la falta de esperanza, la decepción; y al mismo tiempo rechaza la solicitud de las tantas vanidades de las que desborda el mundo y detrás de las cuales, a veces, se sacrifican tiempo y serenidad personal y familiar. Es la experiencia dolorosa del pueblo de Israel, narrada por el profeta Isaías: Dios parecía haber dejado vagar su pueblo, lejos de sus caminos (cf. 63.17), pero esto era el resultado de la infidelidad del mismo pueblo (cf. 64,4b). También nosotros nos encontramos a menudo en esta situación de infidelidad a la llamada del Señor: Él nos muestra el camino bueno, el camino de la fe, el camino del amor, pero nosotros buscamos la felicidad en otra parte.

Ser atentos y vigilantes son los presupuestos para no seguir "vagando alejados de los caminos del Señor", perdidos en nuestros pecados y nuestras infidelidades; estar atentos y ser vigilantes, son las condiciones para permitir a Dios irrumpir en nuestras vidas, para restituirle significado y valor con su presencia llena de bondad y de ternura. María Santísima, modelo de espera de Dios e ícono de vigilancia, nos guíe hacia su Hijo Jesús, reavivando nuestro amor por él.(Francisco, Angelus 3-12-2017)





Carta de monseñor Santiago Olivera, obispo castrense, relacionada con el Submarino ARA San Juan (1 de diciembre de 2017) 


Queridos hermanos todos de la Iglesia Diocesana Castrense  de la Argentina,

Las sombras del dolor se han extendido al tomar conocimiento que los medios técnicos, científicos y humanos han alcanzado sus límites en la búsqueda con vida de los tripulantes del
ARA San Juan.

Este dolor es preponderante para sus familias y amigos, los compañeros de promoción de cada uno de ellos y camaradas, pero también se dilata a la Armada misma, a las demás Fuerzas Armadas y de Seguridad y aún a todo aquel hombre o mujer de este suelo que se precie de sentirse miembro de la comunidad de la Patria como un todo.

Hoy con mucha confianza le pedimos al Dios Amor que el testimonio de los 44 héroes sirva para reconocer la figura y la actitud de tantos hombres y mujeres que en las Fuerzas Armadas y de Seguridad entregan su vida para hacer Patria, para servir al país, y que esa unión nos encuentre a todos rezando por esta gente joven, entusiasta y tan generosa y abone el camino para un reencuentro de todos los argentinos.

La Fe tiene mucho para decir y aportar en momentos como éstos, y en cualquier otro momento de la vida de los hombres, porque en Jesús Dios se revela como Padre que vela con su Providencia por todos, pues “no se cae un solo cabello de vuestras cabezas sin que el Padre no lo sepa”; porque este Padre es buen pagador de “aquel servidor al que encuentra haciendo su trabajo”; pues podemos esperar de Él ya que:  ¿“de donde me vendrá el auxilio?, el auxilio me viene del Señor que hizo el cielo y la tierra”.

Nuestra Iglesia Diocesana Castrense, desde el comienzo ha acompañado a cada familia y a la gran Familia Naval. Hoy también quiere estar cerca con su solidaridad y fraternidad renovando el compromiso de la disponibilidad para cuanto sea conveniente y necesario.

Como Padre y Pastor de la Comunidad Castrense estoy unido a cada familia de los 44 tripulantes del
ARA San Juan y a toda la familia naval de la Armada. Quiero ser comunicador de esta Esperanza que desde la Fe consuela, que desde la Fe espera el cielo para los hombres del mar.

Junto a todos los sacerdotes capellanes me hago cercano con la oración y el sufragio, “volvamos nuestros rostros al Señor” para unirnos todos en Él, en su Corazón amante y consolador, unirnos a Él que ha vencido la muerte con su Resurrección y nos ayuda cada día con la esperanza de la Vida Eterna.

Mons. Santiago Olivera, obispo castrense de la Argentina



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