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martes, 23 de diciembre de 2014

NAVIDAD: ALEGRIA E INQUIETUD


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NAVIDAD: 

UNA ALEGRÍA Y UNA INQUIETUD A PESAR DE LA REALIDAD DEL HOY Y AQUÍ.




CRISTO HA VENIDO: VERDADERO DIOS Y VERDADERO HOMBRE.



Ya de cara a la Navidad nos encontramos concluyendo este período de Adviento que precede a la celebración de la Navidad. Es decir, de la venida del Salvador al mundo, de la Encarnación del Verbo de Dios, de Aquel que recibirá el nombre de Jesús el Cristo, el Mesías; ciertamente estamos concluyendo un período de preparación y de compromiso –como dijéramos anteriormente- que significa expectativa, deseo, esperanza de la venida al mundo, en la trama histórica del pueblo elegido, y en el designio universal de la humanidad hacia el se ha dirigido el ansia de salvación, la visión del Rey vencedor, del instaurador de la justicia y de la paz: “porque nos ha nacido un niño –profetiza Isaías--, nos ha sido dado un hijo que tiene sobre los hombros la soberanía, y que se llamará maravilloso Consejero, Dios fuerte, Padre sempiterno, Príncipe de la Paz, para dilatar el imperio y para una paz ilimitada sobre el trono de David y de su reino..”(9, 6-7).

Así hemos esperado a Jesús. El evangelio lo ha expresado y las profecías del Siervo de Yavé fueron superadas en la realidad existencial de Cristo, verdadero Hijo de Dios y verdadero Hijo del Hombre el cual precisamente en virtud de esta doble  naturaleza suya, divina y humana, fundidas en la única Persona del Verbo, Hijo de Dios, consumó la obra de redención, muriendo y resucitando para nuestra salvación.

CONOCER A CRISTO. ¿QUIÉN ES JESÚS?




Vemos, por tanto, que cuando en nuestro calendario aparece de nuevo la Navidad, se nos plantéa una cuestión:  Jesús, ¿quién era Jesús?.

Algo ya dijimos más arriba, nuestra fe grita: es El, es El, el Hijo de Dios hecho hombre, el Mesías que esperábamos: es el salvador del mundo, es finalmente el Maestro de Nuestra vida: es el Pastor que proporciona a los hombres su alimento temporal: es la alegría del mundo: la imagen del Dios invisible (Col.1, 15): es el camino, la verdad y la vida (Jn. 14, 6): es el Amigo íntimo (Jn.15, 14-15): es el que nos conoce incluso de lejos (Jn. I, 48): conoce nuestros pensamientos (Lc.6, 8): es el que nos puede y no se cansa de perdonar (Mt.9, 21), consolar, curar incluso resucitar (Lc.7: Mt.9, 25: y es Aquel que volverá, Juez de todos en la plenitud de su gloria y de nuestra felicidad.

No obstante, a pesar de esta enumeración que podríamos continuar casi indefinidamente, sentimos la necesidad de conocer aún más a Jesucristo porque es un ser que supera nuestra capacidad de comprensión y de expresión. Es un misterio inagotable. Esta es la invitación que nos formula la Iglesia conocer más y mejor a Jesucristo, para amarlo más y mejor y darlo a los demás.






EL NACIMIENTO DE JESÚS ES LA MANIFESTACIÓN DE QUE DIOS HA TOMADO PARTIDO POR EL SER HUMANO.


               San Pedro - Navidad 20-12-2014

              Idem





Vemos entonces que “el Verbo no se ha encarnado en un mundo ideal, sino que ha querido compartir nuestras alegrías y sufrimientos, y demostrarnos así que Dios se ha puesto de parte de los hombres, con su amor real y concreto. Y este amor, que enardece nuestro corazón, nos «regala» una energía espiritual que nos sostiene en medio de las luchas y fatigas de cada día.

De la gozosa contemplación del misterio del Hijo de Dios hecho carne, se desprenden dos consecuencias:

La primera es que, en su natividad, Dios se abaja, se hace pequeño y pobre. Por eso, si queremos ser como Él, no podemos situarnos por encima de los demás, sino que hemos de ponernos a su servicio, ser solidarios, especialmente con los más débiles y marginados, haciéndoles sentir así la cercanía de Dios mismo.

La segunda: ya que Jesús, en su encarnación, se ha comprometido con los hombres hasta el punto de hacerse uno de nosotros, el trato que damos a nuestros hermanos o hermanas se lo estamos dando al mismo Jesús. Recuerden que «quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve» (1 Jn 4,20).

Que en esta Navidad, el amor, la bondad y la generosidad entre todos sean un reflejo y una prolongación de la luz de Jesús, que desde la gruta de Belén.(Francisco Aud.Gral.18-12-2013).


LA ESPIRITUALIDAD DE LA NAVIDAD

Esta es la espiritualidad de la Navidad. Una espiritualidad de convergencia en Jesús, nuestro Señor, Salvador, Redentor, nuestro Maestro, Pastor y Amigo, nuestro Centro. El quicio de nuestros destinos humanos, nuestro único Mesías, necesario y suficiente, nuestro amor y nuestra felicidad.

Por eso nuestra espiritualidad tiene que ser esencialmente Cristocéntrica. El centro el eje de mi vida es Cristo y no a la inversa constituirme yo en  el centro de mi vida.

Nuestra propia vida es un milagro Divino: podemos ver, tocar, sentir, oler, saborear, amar, perdonar... Pero sobre todo PODEMOS AYUDAR a nuestro prójimo.

Un sacerdote, durante su homilía decía: “la Navidad no es una fecha, no es un lugar, la Navidad es un estilo de vida”.

Y ese estilo de vida nos lo enseñó el mismo Jesús, y lo hizo de la siguiente manera:



"Se levantó de la mesa, se sacó el manto y tomando una toalla se la ató a la cintura. Luego echó agua en un recipiente y empezó a lavar los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía en la cintura”.(Evangelio de Juan, 13,2-9).

Y esto es la Navidad, donación, servicio, ayuda: el milagro de poder ayudar poniéndonos al servicio de los demás.

El famoso cardenal inglés, John Henry Newman, compuso esta oración para uso de aquellos que quieren alcanzar el don de una misión personal en sus vidas.


DEPENDE DE TI

“Dios me ha creado para hacerle un servicio personal;
Me ha confiado un trabajo concreto que no lo ha encomendado a los demás.

Tengo una misión en la vida…
Soy el eslabón de una cadena, el lazo de unión entre individuos.

Dios no me envío al mundo para no ser nada.
Cumpliré lo que se me ha mandado.

Seré un ángel de paz, un predicador de la verdad donde El me ponga
Sin ponerme a pensar cuál es solo siguiendo sus mandamientos.

Por consiguiente,  confiaré en El.
Sea lo que fuere, dondequiera que me hallare, estoy cierto de que no me ha desechar.

Si estoy enfermo, le serviré con mi enfermedad.

Si perplejo, sea mi perplejidad para El.

Si triste, pueda también mi tristeza agradarle.

Dios no hace nada en vano Y sabe siempre lo que hace”.




LA NAVIDAD ES UNA ALEGRÍA Y UNA INQUIETUD A PESAR DE LA REALIDAD DEL HOY Y AQUÍ.




Por último, no podemos dejar de señalar que la Navidad es una Alegría y ciertamente una inquietud. En efecto, en el hoy y aquí que nos toca vivir nos invita a hacer una experiencia profunda que nos acerque aún más a Cristo que viene a nosotros con el mensaje del Padre y con  el mismo amor del Padre.




Y ello a pesar de que ese hoy y aquí que nos toca vivir expresada por Mon. José María Arancedo en su mensaje navideño -2015-: “¡Qué lejos nos encontramos del mensaje de paz y amor de Navidad, cuando tenemos que hablar de esa realidad tan cercana que no corresponde a la dignidad del hombre.

“Me refiero al desprecio por la vida de mi hermano, que se expresa en la violencia y la inseguridad, al delito del narcotráfico y la trata de personas, al odio que cierra el camino al encuentro y la reconciliación, al egoísmo que nos aísla y debilita los lazos fraternos”.


Nosotros le agregamos: que mal nos hace a la sociedad toda la corrupción, en especial de la clase dirigente, que mal hacen la coima, los negociados monstruosos, las dádivas, la compra de voluntades, la adulación y el aprovecharse de la función pública para enriquecerse en vez de ser un medio para servir a los demás. Cuánto mal hacen a nuestra querida Patria y como carcomen hasta las mismas raíces de la Nación ésta corrupción descarada.



Francisco: "Cuando leemos en los periódicos que este es un corrupto, y que ese otro también, que ha cometido un acto corrupto, y que la comisión ilegal va de aquí para allá... Y tantas cosas, también  de algunos prelados... Como cristianos nuestro deber es pedir perdón por ellos y pedir que el Señor les dé la gracia de arrepentirse para que no mueran con el corazón corrupto, porque si no los perros del infierno se beberán su sangre”.

"Esta es la definición: ¡es una mercancía! Luego que es lo que el Señor va a hacer con los corruptos, cualquiera que sea la corrupción... 

Ayer dijimos que había tres tipos, tres grupos: el político corrupto, el empresario corrupto y el eclesiástico corrupto. Los tres dañan a los inocentes, a los pobres, ¡porque son los pobres los que pagan la fiesta de los corruptos! La cuenta va a ellos. El Señor dice claramente lo que va a hacer: "yo haré caer sobre ti un desastre y acabaré contigo. Exterminaré de Acab todo varón, esclavo u hombre libre en Israel”.

"El corrupto irrita y hace pecar al pueblo de Dios!" Jesús, dijo el Papa, lo dijo claramente: el que «hace escándalo es mejor que se tire al mar," el corrupto "escandaliza a la sociedad, escandaliza al pueblos de Dios. El Señor anuncia el castigo de los corruptos"

"¡Son traidores los corruptos, mucho más! Lo primero, la definición de corrupto: uno que roba, uno que mata. La segunda cosa: ¿qué es lo que se les espera a los corruptos? Esta es la maldición de Dios, porque han explotado a los inocentes, a los que no pueden defenderse a sí mismos y lo han hecho con guantes blancos, de lejos, sin ensuciarse las manos. La tercera cosa, ¿pero hay una salida, una puerta de salida para los corruptos? ¡Sí! "Cuando oyó estas palabras, Acab se rasgó las vestiduras, vistió con un saco su cuerpo, y ayunó. Dormía con la arpillera puesta, y caminaba con la cabeza baja. Empezó a hacer penitencia".

Francisco señaló que la única salida para un político, empresario o prelado corrupto es "pedir perdón” y devolver todo lo robado.(Francisco: Homilía diaria de Santa Marta del 17 de junio ppdo.)

Continúa señalando Mons. Arancedo: "¡Cuánta responsabilidad personal y social nos cabe, cuando nos acostumbramos a convivir con estas realidades que ofenden al hombre y deterioran el nivel moral y cultural de la sociedad!”.

“En Navidad se enciende una luz de esperanza que nos invita a proclamar su mensaje de verdad y de vida, de justicia y solidaridad, de reconciliación y de paz”, pero aseguró que “este mensaje necesita de protagonistas, de testigos, no de repetidores”.

“Acercarnos a la intimidad del pesebre para decir juntos esa oración que nos ha acompañado durante estos años: ‘Danos, Señor, la valentía de los hijos de Dios para amar a todos sin excluir a nadie, privilegiando a los pobres y perdonando a los que nos ofenden, aborreciendo el odio y construyendo la paz. Concédenos la sabiduría del diálogo y la alegría de la esperanza que no defrauda’”.


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Por eso el tiempo de Navidad nos invita a hacer la experiencia:

--de convivir sin odios;

--de abrirnos a los demás;

--de comenzar de nuevo, dejando atrás lo pasado;

--de un amor renovado por el perdón  de las ofensas;

--de dejar la cáscara de hombres y mujeres ásperos y secos para dejarnos enternecer por la sonrisa de un niño o la mano extendida de un anciano;

--de pensar  más allá de nuestra propia felicidad para ayudar a edificar la felicidad de otros.


Navidad, es puerta abierta, es corazón abierto, es mano extendida, es sonrisa, es amor.

Nosotros los cristianos, podemos darle un contenido profundo a esta experiencia humana que el mundo necesita.

Navidad:

--Dios se hace hombre para que el hombre llegue a Dios.

--Dios se hace hombre para enseñarnos a ser hombres.

--Dios se entrega para que aprendamos a entregarnos.

JMP+



domingo, 18 de diciembre de 2011

NAVIDAD. ¿CUANTO CUESTA UN MILAGRO?. REFLEXIONEMOS. BENIGNIDAD Y UTILIDAD DE CRISTO AL NACER. EL PAPA BENEDICTO XVI ENCIENDE CON UNA TABLETA EL ARBOL DE NAVIDAD MAS ALTO DEL MUNDO. MONTE INGINO CIUDAD DE GUBBIO-ITALIA. TRES DESEOS DEL PAPA PARA ESTA NAVIDAD

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NAVIDAD

¿CUANTO CUESTA UN MILAGRO?

REFLEXIÓN

BENIGNIDAD Y UTILIDAD DE CRISTO AL NACER

EL PAPA BENEDICTO XVI ENCIENDE CON UNA TABLETA EL ARBOL
DE NAVIDAD MAS ALTO DEL MUNDO. MONTE INGINO CIUDAD DE GUBBIO-ITALIA


¿CUÁNTO CUESTA UN MILAGRO?
(Una historia real)



 Tess era una niñita, algo precoz, de ocho años, cuando escuchó a sus padres hablar de su hermanito menor Andrés. Todo lo que pudo entresacar de la conversación fué que Andrés se hallaba muy enfermo y la familia no tenía dinero. Hasta el punto esto era así que estaban obligados a cambiar de casa a otra más pequeñá porque el padre no podía seguir pagando la cuenta del médico y la hipoteca de la casa en la que vivían.

A Andrés sólo podía salvarlo una cirugía muy costosa y todo parecía indicar que la familia no tendría forma de conseguir el dinero.

-"Sólo un milagro podría salvarlo ahora- oyó la niña que el padre le decía en un susurro con desesperación apenas contenida, a una madre que no podía ocultar las lágrimas.

Tess fue a su dormitorio y sacó el bote de mermelada escondido en las profundidades del ropero. Vertió sobre la alfombra todas las monedas que había en él y las contó con mucho cuidado. Para estar segura, las contó tres veces. Sentía que, por alguna misteriosa razón, no podía equivocarse.
Las tres veces llegó a la misma cantidad. Segura de no haberse equivocado, metió otra vez las monedas dentro del bote, enroscó la tapa y, sin decir nada a nadie, se escabulló con él por la puerta trasera de la casa. Caminó unas 6 manzanas hasta la farmacia en la que siempre la familia había comprado los medicamentos.

Esperó pacientemente a que el farmacéutico le prestara alguna atención pero el hombre parecía estar demasiado ocupado justo en ese momento charlando animadamente con un caballero. Tess arrastró sus pequeños pies sobre el piso, tanto como para hacer algún ruido que llamase la atención pero, ¡nada! Carraspeó, limpiándose la garganta con el sonido más desagradable que pudo producir pero, ¡otra vez nada! Finalmente, cansada de pasar desapercibida, sacó una moneda del bote y la estrelló con fuerza sobre el mostrador. Ese recurso funcionó.

-"¿Qué es lo que se te ofrece?" -preguntó el farmacéutico algo molesto- "Estoy hablando aquí con mi hermano a quien no he visto en años." -agregó, sin esperar demasiado la respuesta de la niña.

Con el mismo tono de voz, bastante picada, Tess le respondió:
-"Bueno, yo también quiero hablarle de mi hermanito. Está muy, pero que muy enfermo... y quiero comprarle un milagro."

-"¿Un qué!? -preguntó el farmacéutico, pero la niña, sin hacerle mayor caso, prosiguió:
-"Se llama Andrés y tiene algo malo creciéndole adentro de la cabeza y mi papá dice que solamente un milagro puede salvarlo ahora. Así que: ¿cuánto vale un milagro?"

-"Lo lamento chiquilina, pero no vendemos milagros aquí. Desgraciadamente no te puedo ayudar" -respondió el farmacéutico, ablandándose un poco. Pero la niña no se dejó amilanar:

-"Escúcheme, tengo el dinero para pagarlo. Y si no alcanza, voy a conseguir el resto. Solamente quiero saber cuánto cuesta.
"
El hermano del farmacéutico era un caballero muy bien vestido. Hasta ese momento había permanecido en silencio pero, ante el cariz que estaba tomando la conversación, bajó sus ojos hacia la niña y le preguntó muy amablemente:

-"¿Y qué clase de milagro necesita tu hermano exactamente?"

-"No sé." -respondió la niña con voz triste- "Solamente sé que está muy enfermo y mamá dice que hay que operarlo pero papá no tiene el dinero que hace falta. Así que quiero usar el mío y comprarle lo que necesita."

-"¿Y cuánto tienes ahí?" -quiso saber el caballero
.
-"¡Un euro con once céntimos! -respondió Tess rápidamente.
"Es todo lo que tengo por ahora, pero puedo conseguir más si hace falta..."

-"¡Bueno, pero qué casualidad!" -replicó sonriendo el hermano del farmacéutico- "Un euro con once céntimos es justo lo que vale un milagro para hermanitos enfermos."

La niña contó el dinero, el caballero lo recibió y lo guardó; luego puso una mano sobre el hombro de la niña y le dijo:
-"Bien. Ahora vamos a tu casa. Quiero ver a tu hermanito y conocer a tus padres. Veamos si tengo la clase de milagro que necesita. Si lo tengo, es un trato hecho. Si no llego a tenerlo, te prometo que te devuelvo todas las monedas."

El destino quiso que el hermano del farmacéutico fuera el Dr. Carlton Armstrong, en su momento, uno de los mejores neurocirujanos del mundo. La operación se llevó a cabo en forma gratuita y al cabo de unos meses Andrés se hallaba de regreso en su casa recuperándose favorablemente.

Sin embargo, el hecho es que ni Tess, ni Armstrong revelaron jamás a nadie la transacción que habían realizado en la farmacia. De alguna manera, permaneció siendo un pequeño secreto entre los dos.

-"Esa cirugía" -dijo la madre de Andrés muchos años más tarde- "fue un verdadero milagro. Lo que me pregunto es cuánto habrá costado en realidad."

Tess, convertida ya en una brillante profesional, sólo sonrió. Ella sabía exactamente el precio de un milagro: un euro con once céntimos... más la fe inquebrantable de una chiquilina de ocho años.

Un milagro no contradice lo que sabemos del Universo.

Es simplemente un hecho que responde a algo que todavía no conocemos y que solamente podemos, a veces, presentir
.
Dios sigue tocando las vidas de mucha gente y haciendo que esos milagros sucedan.


REFLEXIONEMOS

Tu propia vida es un milagro Divino: puedes ver, tocar, sentir, oler, saborear, amar, perdonar... Pero sobre todo PUEDES AYUDAR a tu prójimo.

Hoy decía un sacerdote, durante su homilía: “la Navidad no es una fecha, no es un lugar, la Navidad es un estilo de vida”
Y ese estilo de vida nos lo enseñó el mismo Jesús, y lo hizo de la siguiente manera:
  
"Se levantó de la mesa, se sacó el manto y tomando una toalla se la ató a la cintura. Luego echó agua en un recipiente y empezó a lavar los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía en la cintura”. (Evangelio de Juan, 13,2-9).

Y esto es la Navidad, donación, servicio, ayuda, 

EL MILAGRO DE PODER AYUDAR PONIÉNDONOS AL SERVICIO DE LOS DEMÁS.


Les aseguro que de esta manera he visto muchos milagros, que además se han pagado con menos de 1€ y once céntimos, se han pagado con un beso, un abrazo o mejor, con una sola mirada de complicidad.

UN ABRAZO DE --------------Plácido Fernández-(Sacerdote Operario Diocesano) -  México 2011


BENIGNIDAD Y UTILIDAD DE CRISTO AL NACER


I. Apareció la bondad del Salvador Nuestro Dios, y su amor para con los hombres. (Tit., III, 4.)
Ciertamente, Cristo nos mostró su benignidad  por la comunicación de su divinidad, y su misericordia tomando nuestra humanidad.

1º) Apareció la bondad:  Comentando con éstas palabras dice San Bernardo: "Apareció el poder de Dios en la creación de las cosas, su sabiduría en el gobierno de las mismas, pero su bondad se manifiesta principalmente en la
humanidad. Porque es una gran prueba de bondad añadir a la humanidad el nombre de Dios".

2º)  No por obras de justicia que hubiésemos hecho nosotros, más según su misericordia(Tit. III 5). Por lo cual dice San Bernardo "¿Qué prueba más clara de su misericordia que haber tomado la misma miseria? ¿Qué prueba más llena de piedad, que haberse hecho hombre por nosotros el Verbo de Dios?" Por eso canta la Iglesia
Cristo redentor de todos, Hijo único del Padre  


II. De la utilidad de Cristo se dice en Isaías (IX, 6)Ha nacido un niño para nosotros, esto es, para utilidad nuestra. 

Cuatro son las utilidades del nacimiento de Cristo que podemos cconsiderar en las cuatro cualidades de los niños: pureza, humildad, mabilidad y mansedumbre, las cuales se dan en modo excelentísmo en Jesús niño.

1º) Encontramos en él suma pureza, porque es candor de la luz eterna y espejo sin mancilla (Sap., VII, 26)
Esa pureza se manifiesta en la concepción y en el parto virginal. Pués la incorrupción no puede engendrar la corrupción. Por lo cual dice Alcuino: "El creador de los hombres para hacerse hombre y nacer del hombre, debió elegir una madre tal que supiera convenirle y
serle agradable.
Quiso, pués que fuese virgen, para nacer sin mancha de una madre inmaculada y purificar 
la mancha de todos.

2º) Encontramos también en este niño suma humildad: Se anonadó a sí mismo (Phil., II, 7).esta humildad como dice San Bernardo, parece en el establo , en los pañales que le envuelven y en el pesebre en el que descansa.

3º) Hallamos en el niño soberana amabilidad, porque es más hermoso que los hijos de los hombres, y aún que las milicias angélicas. Esta amabilidad es resultado de la unión de la divinidad con la humanidad. Por lo cual dice San Bernardo: "Es un espectáculo lleno de suavidad contemplar al hombre creador del hombre" 

4º) Finalmente vemos en este la suprema mansedumbre , porque es benigno y clemente, paciente y de mucha misericordia, y que se deja doblar sobre el mal (Joel, II, 13) Y San Bernardo dice: "Cristo es  párvulo, y puede ser aplacado suavemente. ¿Quién ignora que el niño perdona fácilmente? Y  si no tenemos un pecado grave podemos  ser reconciliados con poco. He dicho con poco, pero no sin penitencia." Y así como se manifestó su bondad 
sobre toda esperanza, así podemos esperar también, más de lo que pensamos, parecida benevolencia de juicio. (Santo Tomás: De Humanitate Christi.)


EL PAPA ENCIENDE EL ÁRBOL DE NAVIDAD MÁS GRANDE DEL MUNDO CON UN CLIC.

TRES DESEOS DEL PAPA PARA NAVIDAD.

Benedicto XVI encendió en la tarde del miercoles, 7 de diciembre -desde su apartamento pontificio y gracias a un "tablet" conectado con el cuadro eléctrico- el árbol de Navidad más grande del mundo que se encuentra en Gubbio Previamente, dirigió unas palabras -transmitidas por televisión- a cuantos asistían a la ceremonia.

"Antes de encender el árbol -dijo- quisiera expresar tres deseos. Este árbol de Navidad tan grande está en las ladera del Ingino, en cuya cima se encuentra en  la basilica del patrón de Gubbio, San Ubaldo. Cuando lo miramos, nuestros ojos se dirigen hacia arriba, hacia el cielo, hacia el mundo de Dios". 

"Mi primer deseo es, por lo tanto, que nuestra mirada, la de la y la del corazón, no se detenga solamente en el horizonte de este mundo, en las cosas materiales, sino que sea de alguna forma como este árbol, que tienda hacia arriba, que se dirija a Dios. Dios nunca nos olvida, pero también  nos pide que no nos olvidemos de Él".

"El Evangelio narra que en la noche santa de Navidad una luz envolvió a los pastores, anunciándoles una gran alegría: el nacimiento de Jesús, de Aquel que nos trajo la luz, más aún, de Aquel que es la luz verdadera que ilumina a todos. El gran árbol que encenderé dentro de poco domina la ciudad de Gubbio e iluminará con su luz la oscuridad de la noche".

"El segundo deseo es que nos recuerde que también nosotros necesitamos una luz que ilumine el camino de nuestra vida y nos de esperanza, especialmente en esta época en que sentimos tanto el peso de las dificultades, de los problemas, de los sufrimientos, y parece que nos envuelve un velo de tinieblas. Pero ¿qué luz puede iluminar verdaderamente nuestro corazón y darnos una esperanza firme y segura? Es el niño que contemplamos en la Navidad santa, en un pobre y humilde pesebre, porque es el Señor que se acerca a cada uno de nosotros y  pide que lo acojamos nuevamente en nuestra vida, nos pide que lo queramos, que tengamos confianza en Ël, que sintamos su presencia que nos acompaña, nos sostiene y nos ayuda".

"Pero este árbol tan grande lo forman muchas luces. El último deseo es que cada uno de nosotros aporte algo de luz en los ambientes en que vive: en la familia, en el trabajo, en el barrio, en los pueblos, en las ciudades. Que cada uno sea una luz para quien tiene a su lado; que deje de lado el egoísmo que, tan a menudo, cierra el corazón y lleva a pensar sólo en uno mismo, que preste más atención a los demás, que los ame más.

Cualquier pequeño gesto de bondad es como una luz de este gran árbol junto con las otras luces ilumina la oscuridad  de la noche oscura, incluso de la noche más oscura".
BXVI  VIS 20111209 (490). 

El Papa enciende el árbol de Navidad más grande del mundo



                                                   Monte Ingino. Ciudad de Gubbio 


 ¡Feliz Navidad a todos!   




 CELEBRAR LA NAVIDAD ES LLEVAR A LOS DEMÁS LA ALEGRÍA Y LUZ DE DIOS


CIUDAD DEL VATICANO, 4 ENE 2012 (VIS).-A las 10.30 de esta mañana comenzó, en el Aula Pablo VI del Vaticano, la audiencia general con el Santo Padre, en la que participaron unos 7.000 peregrinos de todo el mundo.

  Benedicto XVI dedicó su catequesis al misterio de la Natividad del Señor. El Papa señaló que la primera reacción que se experimenta ante la "extraordinaria acción de Dios que se hace Niño" es la  alegría. Se trata de un sentimiento "que nace del estupor del corazón al ver cómo Dios se acerca a nosotros, piensa en nosotros, cómo actúa en la historia, (...) nace al contemplar el rostro de aquel humilde Niño, porque sabemos que es el rostro de Dios. (...) La Navidad es alegría porque (...) Dios, que es el bien, la vida, la verdad del hombre, se rebaja hasta el hombre para elevarlo hasta Sí mismo: Dios se hace tan cercano que se puede ver y tocar". Por ello, dijo el Papa, "la Navidad es el punto en el que Cielo y tierra se unen. (...) En aquel Niño, necesitado de todo (...), lo que Dios es -eternidad, fuerza, santidad, vida, alegría- se une a lo que nosotros somos -debilidad, pecado, sufrimiento, muerte-".

  El Pontífice explicó que la teología y la espiritualidad de la Navidad usan la expresión "admirabile commercium" para describir este "admirable intercambio" entre la divinidad y la humanidad: "El primer acto de este maravilloso intercambio se opera en la humanidad misma de Cristo. El Verbo ha asumido nuestra humanidad, y, a cambio, la naturaleza humana ha sido elevada a la dignidad divina. Y así el sueño de la humanidad  comenzado en el paraíso terrenal -ser como Dios- se realiza de modo inesperado, no por la grandeza del hombre, que no puede hacerse Dios, sino por la humildad de Dios que desciende, entra así en nosotros (...) y nos eleva a la verdadera grandeza de su Ser. (...) El segundo acto del intercambio consiste en nuestra real e íntima participación en la naturaleza divina del Verbo. (...) La Navidad es la fiesta en la que Dios se acerca tanto al hombre que comparte el acto de nacer, para revelarle su dignidad más profunda: la de ser hijo de Dios".

  Benedicto XVI quiso detenerse también en otro aspecto de la Navidad, representado por la luz: "La venida de Cristo disipa las tinieblas del mundo, llena la noche santa de un fulgor celeste y difunde sobre el rostro de los hombres el esplendor de Dios Padre, también hoy. (...) Después de haber hablado e intervenido en la historia mediante mensajeros y signos, Dios ha salido de su luz inaccesible para iluminar el mundo". Cada cristiano ha de ser consciente de la misión y la responsabilidad de testimoniar y llevar al mundo la luz nueva del Evangelio. La Iglesia recibe la luz de Cristo "para ser iluminada por ella y difundirla en todo su esplendor. Y esto debe suceder también en nuestra vida personal".

  "La Navidad es detenerse a contemplar el Niño, el misterio de Dios que se hace hombre en la humildad y la pobreza; pero es, sobre todo, acoger de nuevo en nosotros mismos ese Niño, que es Cristo Señor, para vivir de su misma vida, para hacer que sus sentimientos, sus pensamientos, sus acciones, sean nuestros sentimientos, nuestros pensamientos, nuestras acciones. Celebrar la Navidad es manifestar la alegría, novedad, la luz que este nacimiento ha llevado a nuestra existencia, para ser nosotros también portadores de la alegría, la verdadera novedad y la luz de Dios".

  Terminada la catequesis, el Santo Padre saludó a los peregrinos en diversos idiomas, agradeció la participación en la audiencia de diversos grupos musicales que animaron la celebración y bendijo a los presentes.
AG/                                                                                         VIS 20120104 (620)

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