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II. JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD: SEGUNDA PARTE DESDE LA LLEGADA DE FRANCISCO A RIO 22/07/2013 – 16.00 pm
Oración Oficial
¡Oh Padre! enviaste a Tu Hijo Eterno
para salvar el mundo y elegiste hombres y mujeres para que,
por Él, con Él y en Él proclamaran
la Buena Noticia a todas las naciones.
Concede las gracias necesarias para que brille
en el rostro de todos los jóvenes la alegría de ser,
por la fuerza del Espíritu,
los evangelizadores que la Iglesia necesita en el Tercer Milenio.
¡Oh Cristo! Redentor de la humanidad, Tu imagen de brazos abiertos
en la cumbre del Corcovado
acoge a todos los pueblos. En Tu ofrecimiento pascual,
nos condujiste por medio del
Espíritu Santo al encuentro filial con el Padre. Los jóvenes,
que se alimentan de la Eucaristía,
Te oyen en la Palabra y Te encuentran en el hermano,
necesitan Tu infinita misericordia para recorrer los
caminos del mundo como discípulos misioneros de la nueva evangelización.
¡Oh Espíritu Santo! Amor del Padre y del Hijo, con el esplendor de Tu Verdad y
con el fuego de Tu amor, envía Tu Luz sobre todos los jóvenes para que,
impulsados por la Jornada Mundial
de la Juventud, lleven a los cuatros rincones del mundo la fe,
la esperanza y la caridad, convirtiéndose en grandes constructores
de la cultura de la vida y de la paz y los
protagonistas de un nuevo mundo.
¡Amén!
PROGRAMA
22 DE JULIO DE 2013
08:45 - Salida del aeropuerto de Ciampino en Roma
16:00 - Llegada a Río de Janeiro
17:00 - Bienvenida en los Jardines del Palacio Guanabara de Río
24 DE JULIO DE 2013
08:15 - Traslado en helicóptero al Santuario de Nuestra Sra. de la Concepción de Aperecida
10:00 - Misa en el Santuario de Ntra. Sra. de la Concepción de Aparecida
13:00 - Almuerzo con obispos y seminaristas en el Seminario del Buen Pastor
18:30 - Visita al hospital de San Francisco de Asís en Río de Janeiro
25 DE JULIO DE 2013
09:45 - Ceremonia en el Palacio de la Ciudad
11:00 - Visita a la comunidad de Varginha (Manguinhos)
18:00 - Fiesta de acojida por los jóvenes - Paseo de Copacabana
26 DE JULIO DE 2013
10:00 - Sacramento de la Confesión - Parque de Boa Vista
11:30 - Encuentro con reclusos y Angelus desde el Palacio Arzobispal
12:15 - Saludo al Comité organizador y benefactores
13:00 - Almuerzo en el Palacio Arzobispal con algunos jóvenes
18:00 - Via Crucis en el paseo marítimo de Copacabana
27 DE JULIO DE 2013
09:00 - Santa Misa en la catedral de San Sebastián de Río de Janeiro
11:30 - Encuentro con la clase dirigente en el Teatro Municipal
13:30 - Almuerzo con autoridades eclesiales en el Centro de Estudios de Sumaré
19:30 - Vigilia de oración en el Campus fidei de Guaratiba
28 DE JULIO DE 2013
10:00 - Santa Misa en el Campus fidei de Guaratiba y Ángelus
16:00 - Encuentro con el Comité de coordinación del CELAM - Centro de Estudios de Sumaré
17:30 - Encuentro con los voluntarios de la JMJ
18:30 - Ceremonia de despedida en el aeropuerto Galeao/Antonio Carlos Jobim
19:00 - Salida del vuelo papal
29 DE JULIO DE 2013
11:30 - Llegada a Roma (Ciampino)
JMJ tendrá 273 centros de catequésis
Las catequesis serán llevadas a cabo por las mañanas
de 9 hs a 13 hs y finalizarán con la Misa presidida por el obispo catequista.
Durante la mañana, los peregrinos podrán confesarse y hacer preguntas al obispo
Catequesis en Español
S.E.R. Mons.
José Maria ARANCEDO - Arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, Presidente de la
Conferencia
Episcopal
Argentina - Argentina
S.E.R. Mons.
Hugo Nicolás BARBARO - Obispo de San Roque de Presidencia R. Sáenz Peña -
Argentina
S.E.R. Mons.
Alberto Germán BOCHATEY - Obispo auxiliar de La Plata - Argentina
S.E.R. Mons.
Vicente BOKALIC - Obispo auxiliar de Buenos Aires - Argentina
S.E.R. Mons.
José Vicente CONEJERO - Obispo de Formosa - Argentina
S.E.R. Mons.
Alfonso DELGADO - Arzobispo de San Juan de Cuyo - Argentina
S.E.R. Mons.
Cesar Daniel FERNÁNDEZ - Obispo de Jujuy - Argentina
S.E.R. Mons.
Jorge Eduardo LOZANO - Obispo de Gualeguaychú - Argentina
S.E.R. Mons.
Carlos Humberto MALFA - Obispo de Chascomús – Argentina
S.E.R. Mons.
Raúl MARTÍN - Obispo auxiliar de Buenos Aires - Argentina
S.E.R. Mons.
Santiago OLIVERA - Obispo de Cruz del Eje - Argentina
S.E.R. Mons.
Francisco POLTI - Obispo de Santiago del Estero - Argentina
S.E.R. Mons.
Eduardo María TAUSSIG - Obispo de San Rafael - Argentina
S.E.R. Mons.
Estanislao DOWLASZEWICZ - Obispo Auxiliar de Santa Cruz - Bolivia
S.E.R. Mons.
Jesús JUAREZ - Arzobispo de Sucre - Bolivia
S.E.R. Mons.
Cristián CARO - Arzobispo de Puerto Montt - Chile
S.E.R. Mons.
Cristián CONTRERAS - Obispo auxiliar de Santiago y Vicario General - Chile
S.E.R. Mons.
José Daniel FALLA - Obispo auxiliar de Cali - Colombia
S. Em. Rma.
el Sr. Card. Rubén SALAZAR - Arzobispo de Bogotá y Primado de Colombia -
Colombia
S.E.R. Mons.
José Francisco ULLOA - Obispo de Cartago - Costa Rica
S.E.R. Mons.
Alvaro BEYRA - Obispo de Bayamo-Manzanillo - Cuba
S. Em. Rev.ma. Card. Jaime Lucas ORTEGA - Arzobispo de La Habana - Cuba
S.E.R. Mons.
Victor Alejandro CORRAL - Obispo Emérito de Riobamba - Ecuador
S.E.R. Mons.
Marcos Aurelio PÉREZ - Obispo de Babahoyo - Ecuador
S.E.R. Mons.
José Elías RAUDA - Obispo de San Vicente - El Salvador
S.E.R. Mons.
Oscar Julio VIAN - Arzobispo de Guatemala - Guatemala
S.E.R. Mons.
Juan MATOGO - Obispo de Bata - Guinea Ecuatorial
S.E.R. Mons.
Darwin Rudy ANDINO - Obispo de Santa Rosa de Copán - Honduras
S.E.R. Mons.
Rómulo EMILIANI - Obispo Auxiliar de San Pedro Sula - HondurasS. Em. Rma. el
Sr. Card. Oscar Andrés RODRÍGUEZ MARADIAGA - Arzobispo de Tegucigalpa -
Honduras
S.E.R. Mons.
Jorge Carlos PATRÓN - Obispo de Papantla - México
S.E.R. Mons. José
Luis LACUNZA - Obispo de David - Panamá
S.E.R. Mons.
José Domingo ULLOA - Arzobispo de Panamá - Panamá
S. E.R. Mons.
Claudio GIMÉNEZ - Obispo de Caacupé - Paraguay
S.E.R. Mons.
Ricardo Jorge VALENZUELA - Obispo de Villarrica del Espíritu Santo - Paraguay
S. Em. Rma.
el Sr. Card. Juan Luis CIPRIANI THORNE - Arzobispo de Lima y Primado del Perú -
Perú
S.E.R. Mons.
Emiliano Antonio CISNEROS - Obispo de Chachapoyas - Perú
S.E.R. Mons.
Ricardo GARCÍA - Prelado de Yauyos - Perú
S.E.R. Mons.
Daniel FERNÁNDEZ - Obispo de Arecibo - Puerto Rico
S.E.R. Mons.
Rubén Antonio GONZÁLEZ - Obispo de Caguas - Puerto Rico
S.E.R. Mons.
Roberto Octavio GONZÁLEZ - Arzobispo de San Juan de Puerto Rico - Puerto Rico
S.E.R. Mons.
Julio César CORNIEL - Obispo de Puerto Plata, Presidente CNPJ - República
Dominicana
S.E.R. Mons.
Mario ICETA - Obispo de Bilbao - España
S. Em. Rma.
el Sr. Card. Lluis MARTÍNEZ - Arzobispo de Barcelona - España
S.E.R. Mons.
José Ignacio MUNILLA - Obispo de San Sebastián - España
S.Em. Rev.ma
el Sr. Card. Antonio María ROUCO - Arzobispo de Madrid - España
S.E.R. Mons.
Octavio RUIZ ARENAS - Secretario del Consejo Pontificio para la Promoción de la
Nueva
Evangelización
- Santa Sede
S.E.R. Mons.
Marcelo SÁNCHEZ SORONDO - Canciller de la Pontificia Academia de las Ciencias -
Santa Sede
S.E.R. Mons.
Arturo Eduardo FAJARDO - Obispo de San José de Mayo - Uruguay
S.E.R. Mons.
Daniel STURLA - Obispo Auxiliar de Montevideo - Uruguay
S.E.R. Mons.
Fernando CASTRO AGUAYO - Obispo auxiliar de Caracas - Venezuela
S.E.R. Mons.
Mariano José PARRA SANDOVAL - Obispo de Ciudad Guayana - Venezuela
Catequesis en Inglês
Most Rev. Kenneth RICHARDS - Bishop of
Saint John's-Basseterre - Antigua & Barbuda
Most Rev. Mark COLERIDGE - Archbishop of
Brisbane – Australia
Most Rev. Anthony FISHER - Bishop of
Parramatta – Australia
Most Rev. Daniel Eugene HURLEY - Bishop
of Darwin - Australia
H.E. Cardinal George PELL - Archbishop
of Sydney - AustraliaMost Rev. Lawrence Subrato HOWLADER, CSC - Auxiliary
Bishop of Chittagong – Bangladesh
Most Rev. Richard William SMITH -
Archbishop of Edmonton – Canada
Most Rev. Joel BAYLON - Bishop of
Legazpi - The Philippines
Most Rev. John SHERRINGTON - Auxiliary
Bishop of Westminster – England
Most Rev. Charles Gabriel PALMER-BUCKLE
- Archbishop of Accra – Ghana
Most Rev. Vincent Michael CONCESSAO -
Archbishop Emeritus of Delhi – India
Most Rev. Donal McKEOWN - Auxiliary
Bishop of Down and Connor – Ireland
Most Rev. Charles J. SCICLUNA -
Auxiliary Bishop of Malta – Malta
Most Rev. John Ebebe AYAH - Bishop of
Ogoja – Nigeria
Most Rev. Hugh GILBERT - Bishop of
Aberdeen – Scotland
H.E. Cardinal Wilfred Fox NAPIER -
Archbishop of Durban - South Africa
Most Rev. Samuel AQUILA - Archbishop of
Denver - United States of America
Most Rev. Edward J. BURNS - Bishop of
Juneau – United States of America
Most Rev. Frank CAGGIANO - Auxiliary
Bishop of Brooklyn - United States of America
Most Rev. Charles J. CHAPUT - Archbishop
of Philadelphia - United States of America
H.E. Cardinal Timothy M. DOLAN -
Archbishop of New York, President of the United States Conference of
Catholic Bishops - United States of
America
Most Rev. Gustavo GARCÍA-SILLER, M.Sp.S
- Archbishop of San Antonio - United States of America
Most Rev. Jerome LISTECKI - Archbishop
of Milwaukee - United States of America
H.E. Cardinal Sean Patrick O'MALLEY, OFM
Cap - Archbishop of Boston - United States of America
Catequese em
Italiano
S.E.R. Mons.
Gianni AMBROSIO - Vescovo di Piacenza-Bobbio - Itália
S.Em. Rev.ma Card. Angelo BAGNASCO - Arcivescovo di Genova, Presidente della CEI –
Itália
S.E.R. Mons.
Gualtiero BASSETTI - Arcivescovo di Perugia - Città della Pieve – Itália
S.Em. Rev.ma Card. Giuseppe BETORI -
Arcivescovo di Firenze - Itália
S.E.R. Mons. Mariano CROCIATA - Segretario Generale della CEI - Itália
S.E.R. Mons.
Mario DELPINI - Vescovo Ausiliare di Milano - Itália
S.E.R. Mons.
Bruno FORTE - Arcivescovo di Chieti-Vasto - Itália
S.E.R. Mons.
Claudio GIULIODORI - Assistente Ecclesiastico Generale, Università Cattolica
del Sacro Cuore -
Itália
S.E.R. Mons.
Arrigo MIGLIO - Arcivescovo di Cagliari - ItáliaS.E.R. Mons. Cesare NOSIGLIA -
Arcivescovo di Torino - Itália
S.E.R. Mons.
Domenico SIGALINI - Vescovo di Palestrina, Assistente Ecclesiastico Generale
dell'Azione Cattolica
Italiana -
Itália
S.E.R. Mons.
Enrico SOLMI - Vescovo di Parma - Itália
S.E.R. Mons.
Enrico DAL COVOLO - Rettore Magnifico della Pontificia Università Lateranense -
Itália
S.E.R. Mons.
Vincenzo PAGLIA - Presidente del Pontificio Consiglio per la Famiglia – Santa
Sé
S.E.R. Mons.
Giacinto-Boulos MARCUZZO - Vescovo Ausiliare di Gerusalemme e Vicario
patriarcale per Israele –
Terra Santa
Catequese em
Francês
S.E. Mgr
André-Joseph LÉONARD - Archevêque de Malines-Bruxelles - Belgique
S.E. Mgr
Philippe OUEDRAOGO - Archevêque de Ouagadougou - Burkina Faso
S.E. Mgr
Bonaventure NAHIMANA - Evêque de Rutana - Burundi
S.E. Mgr
François LAPIERRE - Évêque de Saint-Hyacinthe - Canada
S.E. Mgr
Christian LÉPINE - Archevêque de Montréal - Canada
S.E. Mgr Marc
AILLET - Évêque de Bayonne, Lescar et Oloron - France
S.E. Mgr
Bernard-Nicolas AUBERTIN - Archevêque de Tours - France
S.Em. le
Card. Philippe BARBARIN - Archevêque de Lyon - France
S.E. Mgr
Denis MOUTEL - Évêque de Saint-Brieuc et Tréguier - France
S.Em. le
Card. André VINGT-TROIS - Archevêque de Paris - France
S.E. Mgr
Jean-Yves RIOCREUX - Évêque de Basse-Terre et Pointe-à-Pitre Guadeloupe -
France
S.E. Mgr
Emmanuel LAFONT - Evêque de Cayenne Guyane - France
S.E. Mgr
Daniel MIZONZO - Evêque de Nkayi - République du Congo
S.E. Mgr
Willy NGUMBI NGENGELE - Evêque de Kindu, Président de la CEAL - République
Démocratique du
Congo
S.E. Mgr
Servilien NZAKAMWITA - Evêque de Byumba - Rwanda
Catequese em Polonês
Most Rev. Andrzej CZAJA - Bishop of
Opole – Polonia
S.E.R. Mons. Marek MENDYK - Vescovo
ausiliare di Legnica - Polonia
S.Em. Rev.ma Card. Kazimierz NYCZ -
Arcivescovo di Varsavia - Polonia
S.E.R. Mons. Andrzej SIEMIENIEWSKI -
Vescovo ausiliare di Wroclaw - Polonia
S.E.R. Mons. Henryk TOMASIK - Vescovo di
Radom – PoloniaCatequese em Alemão
Most Rev. Franz LACKNER - Auxiliary
Bishop of Graz-Seckau – Austria
H.E. Cardinal Christoph SCHÖNBORN -
Archbishop of Vienna – Austria
Most Rev. Karlheinz DIEZ - Auxiliary
Bishop of Fulda – Germany
Most Rev. Reinhard HAUKE - Auxiliary
Bishop of Erfurt - Germany
Most Rev. Ulrich NEYMEYR - Auxiliary
Bishop of Mainz - Germany
Most Rev. Dr. Franz-Josef OVERBECK -
Bishop of Essen – Germany
Most Rev. Karl-Heinz WIESEMANN - Bishop
of Speyer – Germany
S.E. Mgr
Marian ELEGANTI - Évêque auxiliaire de Chur - Suisse
Catequese em
Português
V. Exª Rev.ma
Dom Almeida KANDA - Bispo de Ndalatando, Presidente Juventude - Angola
V. Exª Rev.ma.
Dom José NAMBI - Bispo de Kwito-Bié - Angola
V. Exª
Rev.ma. Dom Zeferino ZECA MARTINS - Bispo Auxiliar de Luanda - Angola
S.E.R. Mons.
Filippo SANTORO - Arcivescovo di Taranto – Italia
V. Exª Rev.ma
Dom José LAMPRA CÁ - Bispo Auxiliar de Bissau - Guiné-Bissau
V. Exª Rev.ma
Dom Pedro Carlos ZILLI - Bispo de Bafatá - Guiné-Bissau
V. Exª
Rev.ma. Dom Inácio SAURE - Bispo de Tete, Presidente Comissão Juventude -
Moçambique
V. Exª
Rev.ma. Dom Manuel DA ROCHA FELÍCIO - Bispo de Guarda - Portugal
V. Exª
Rev.ma. Dom Nuno Brás DA SILVA MARTINS - Bispo Auxiliar de Lisboa - Portugal
V. Exª
Rev.ma. Dom Joaquim Augusto DA SILVA MENDES - Bispo Auxiliar de Lisboa -
Portugal
V. Exª
Rev.ma. Dom Vírgilio DO NASCIMENTE ANTUNES - Bispo de Coimbra - Portugal
V. Exª
Rev.ma. Dom Antonino Eugénio FERNANDES DIAS - Bispo de Portalegre-Castelo
Branco - Portugal
V. Exª
Rev.ma. Dom José Manuel GARCIA CORDEIRO - Bispo de Bragança-Miranda - Portugal
V. Exª
Rev.ma. Dom Ilídio PINTO LEANDRO - Bispo de Viseu - Portugal
V. Exª
Rev.ma. Dom Edgar DA CUNHA - Bispo Auxiliar de Newark - USA
V.Exª Rev.ma.
Dom Julio Endi AKAMINE - Bispo Auxiliar de São Paulo – Brasil
V. Exª
Rev.ma. Dom Gilson ANDRADE DA SILVA - Bispo Auxiliar de São Salvador da Bahia–
Brasil
V.Exª Rev.ma.
Dom Wilson Luiz ANGOTTI FILHO - Bispo Auxiliar de Belo Horizonte – Brasil
V. Exª Rev.ma
Dom Fernando ARÊAS RIFAN - Bispo da Adm. Apostólica São João Maria Vianney –
BrasilV. Exª Rev.ma. Dom José Luis AZCONA HERMOSO - Bispo prelado do Marajó –
Brasil
V.Exª Rev.ma.
Dom Esmeraldo BARRETO FARIAS - Arcebispo de Porto Velho – Brasil
V.Exª Rev.ma.
Dom Anuar BATTISTI - Arcebispo de Maringá – Brasil
V. Exª Rev.ma
Dom Luciano BERGAMIN - Bispo de Nova Iguaçu – Brasil
V.Exª Rev.ma.
Dom Jacinto BERGMANN - Arcebispo de Pelotas – Brasil
V.Exª Rev.ma.
Dom Francesco BIASIN - Bispo de Barra do Piraí-Volta Redonda – Brasil
V.Exª Rev.ma.
Dom Egidio BISOL - Bispo de Afogados da Ingazeira – Brasil
V.Exª Rev.ma.
Dom Valério BREDA - Bispo de Penedo – Brasil
V. Exª
Rev.ma. Dom Pedro BRITO GUIMARÃES - Arcebispo de Palmas – Brasil
V.Exª Rev.ma.
Dom José Eudes CAMPOS DO NASCIMENTO - Bispo de Leopoldina – Brasil
V. Exª
Rev.ma. Dom Sergio Eduardo CASTRIANI - Arcebispo de Manaus – Brasil
V.Exª Rev.ma.
Dom José Carlos CHACOROWSKI - Bispo Auxiliar de São Luis do Maranhão – Brasil
V.Exª Rev.ma.
Dom Pedro José CONTI - Bispo de Macapá – Brasil
V. Exª
Rev.ma. Dom Giovanni CRIPPA - Bispo Auxiliar de São Salvador da Bahia – Brasil
V.Exª Rev.ma.
Dom Sérgio DA ROCHA - Arcebispo de Brasília – Brasil
V.Exª Rev.ma.
Dom Mário Antônio DA SILVA - Bispo Auxiliar de Manaus – Brasil
V. Exª
Rev.ma. Dom Luiz Henrique DA SILVA BRITO - Bispo Auxiliar do Rio de Janeiro –
Brasil
V. Exª
Rev.ma. Dom João Justino DE MEDEIROS SILVA - Bispo Auxiliar de Belo Horizonte –
Brasil
V.Exª Rev.ma.
Dom Francisco DEL VALLE PAREDES - Bispo de Campo Mourão – Brasil
V.Exª Rev.ma.
Dom Milton Antônio DOS SANTOS - Arcebispo de Cuiabá – Brasil
V.Exª Rev.ma.
Dom Luiz Gonzaga FECHIO - Bispo Auxiliar de Belo Horizonte – Brasil
V. Exª
Rev.ma. Dom Nelson Francilino FERREIRA – Bispo Auxiliar do Rio de Janeiro –
Brasil
V. Exª Rev.ma
Dom Roberto Francisco FERRERIA PAZ - Bispo de Campos dos Goytacazes – Brasil
V. Exª
Rev.ma. Dom José Luis GOMES DE VASCONCELOS - Bispo Auxiliar de Fortaleza –
Brasil
V. Exª
Rev.ma. Dom Edney GOUVÊA MATTOSO - Bispo de Nova Friburgo – Brasil
V. Emª Rev.ma. Card. Dom Cláudio HUMMES - Arcebispo Emérito de São Paulo – Brasil
V. Exª Rev.ma
Dom Wilson Tadeu JÖNCK - Arcebispo de Florianópolis – Brasil
V. Exª
Rev.ma. Dom Dimas LARA BARBOSA - Arcebispo de Campo Grande – Brasil
V.Exª Rev.ma.
Dom Rafael CIFUENTES - Bispo Emérito de Nova Friburgo – Brasil
V. Exª
Rev.ma. Dom Joaquim Wladimir DIAS - Bispo Auxiliar de Vitória – Brasil
V.Exª Rev.ma.
Dom Odelir José MAGRI - Bispo de Sobral – BrasilV. Exª Rev.ma. Dom Luiz DELGADO
- Bispo de JataÍ – Brasil
V.Exª
Rev.ma.Card Geraldo AGNELO - Arcebispo Emérito de São Salvador da Bahia –
Brasil
V.Exª Rev.ma.
Dom João FILHO - Bispo de Umuarama – Brasil
V. Exª
Rev.ma. Dom Luiz VILELA - Arcebispo Metropolitano de Vitória – Brasil
V.Exª Rev.ma.
Dom Bernardino MARCHIÓ - Bispo de Caruaru – Brasil
V.Exª Rev.ma.
Dom Armando GUTIERREZ - Bispo de Bacabal – Brasil
V. Exª Rev.ma
Dom Teodoro TAVARES - Bispo Auxiliar de Belém do Pará – Brasil
V. Exª
Rev.ma. Dom Gil Antônio MOREIRA - Arcebispo de Juiz de Fora – Brasil
V.Exª Rev.ma.
Dom Tarcisio DOS SANTOS - Bispo de Duque de Caxias – Brasil
V. Exª
Rev.ma. Dom José NEGRI - Bispo de Blumenau – Brasil
V.Exª Rev.ma.
Dom Walmor AZEVEDO - Arcebispo Metropolitano de Belo Horizonte – Brasil
V.Exª Rev.ma.
Dom José LESSA - Arcebispo Metropolitano de Aracajú– Brasil
V. Exª
Rev.ma. Dom Vitório PAVANELLO - Arcebispo Emérito de Campo Grande – Brasil
V.Exª Rev.ma.
Dom João Carlos PETRINI - Bispo de Camaçari – Brasil
V.Exª Rev.ma.
Dom Angelo PIGNOLI - Bispo de Quixadá – Brasil
V. Exª Rev.ma
Dom Murilo Sebastião KRIEGER - Arcebispo de São Salvador da Bahia – Brasil
V.Exª Rev.ma.
Dom José Francisco DIAS - Arcebispo de Niterói – Brasil
V. Exª
Rev.ma. Dom Eugène Lambert Adrian RIXEN - Arcebispo de Niterói – Brasil
V. Exª Rev.ma
Dom Hélio Adelar RUBERT - Arcebispo de Santa Maria – Brasil
V. Exª Rev.ma
Dom Alessandro RUFFINONI - Bispo de Caxias do Sul – Brasil
V. Exª
Rev.ma. Dom João CARDOSO - Bispo de São Raimundo Nonato – Brasil
V.Exª Rev.ma.
Dom Genival DE FRANÇA - Bispo de Palmares – Brasil
V. Exª
Rev.ma. Dom Tarcisio SCARAMUSSA - Bispo Auxiliar de São Paulo – Brasil
V. Exª
Rev.ma. Dom Irineu Roque SCHERER - Bispo de Joinville – Brasil
V. Emª Rev.ma. Card. Dom Odilo Pedro SCHERER - Arcebispo de São Paulo – Brasil
V.Exª Rev.ma.
Dom João Carlos SENEME - Bispo Auxiliar de Curitiba – Brasil
V. Exª
Rev.ma. Dom Rubens SEVILHA - Bispo Auxiliar de Vitória – Brasil
V.Exª Rev.ma.
Dom Geremias STEINMETZ - Bispo de Paranavai – Brasil
V. Exª Rev.ma
Dom Pedro Luiz STRINGHINI - Bispo de Mogi das Cruzes – Brasil
V. Exª Rev.ma
Dom Alberto TAVEIRA - Arcebispo de Belém do Pará – Brasil
V. Exª Rev.ma
Dom Carlo VERZELETTI - Bispo de Castanhal – BrasilV.Exª Rev.ma. Dom Moarcyr
José VITTI - Arcebispo de Curitiba – Brasil
V.Exª Rev.ma.
Dom Guido ZENDRON - Bispo de Paulo Afonso – Brasil
V. Exª
Rev.ma. Dom Antônio Carlos ALTIERI - Bispo de Passo Fundo – Brasil
V. Exª
Rev.ma. Dom Benedito ARAÚJO - Bispo de Guajará-Mirim – Brasil
V. Exª
Rev.ma. Dom Bernardo Johannes BAHLMANN - Bispo de Óbidos – Brasil
V. Exª
Rev.ma. Dom João Bosco DE SOUZA - Bispo de União da Vitória – Brasil
V. Exª
Rev.ma. Dom Vilson BASSO - Bispo de Caxias do Maranhão – Brasil
V. Exª
Rev.ma. Dom Sérgio de Deus BORGES - Bispo Auxiliar de São Paulo – Brasil
V. Exª
Rev.ma. Dom Jeremias Antônio DE JESUS - Bispo de Guanhães– Brasil
V. Exª
Rev.ma. Dom Zanoni CASTRO - Bispo de São Mateus– Brasil
V. Exª
Rev.ma. Dom Airton José DOS SANTOS - Arcebispo de Campinas– Brasil
V. Exª
Rev.ma. Dom Manoel João FRANCISCO - Bispo de Chapecó– Brasil
V. Exª
Rev.ma. Dom Miguel Ângelo RIBEIRO - Bispo de Oliveira– Brasil
V. Exª
Rev.ma. Dom Flávio GIOVENALE - Bispo de Santarém– Brasil
V. Exª
Rev.ma. Dom Adair José GUIMARÃES - Bispo de Rubiataba-Mozarlândia
V. Exª
Rev.ma. Dom Mariano MANZANA - Bispo de Mossoró– Brasil
V. Exª
Rev.ma. Dom Celso Antônio MARCHIORI - Bispo de Apucarana – Brasil
V. Exª
Rev.ma. Dom Franz Josef Meinrad MERKEL - Bispo de Humaitá– Brasil
V. Exª
Rev.ma. Dom Salvatore PARUZZO - Bispo de Ourinhos– Brasil
V. Exª
Rev.ma. Dom Waldemar DALBELLO - Bispo Auxiliar de Goiânia – Brasil
V. Exª
Rev.ma. Dom Eduardo DA SILVA - Bispo Auxiliar de Campo Grande – Brasil
V. Exª
Rev.ma. Dom João Francisco SALM - Bispo de Tubarão – Brasil
V. Exª
Rev.ma. Dom Mário Rino SIVIERI - Bispo de Propriá – Brasil
V. Exª
Rev.ma. Dom Jaime SPENGLER - Bispo Auxiliar de Porto Alegre – Brasil
V. Exª
Rev.ma. Dom Jaime ROCHA – Arcebispo de Natal – Brasil
V. Exª
Rev.ma. Dom Dominique Marie Jean YOU - Bispo de Santíssima Conceição do
Araguaia – Brasil
V. Exª
Rev.ma. Dom Eduardo ZIELSKI - Bispo de Campo Maior – Brasil
V. Exª
Rev.ma. Dom Edmilson Amador CAETANO - Bispo de Barretos – Brasil
V. Exª
Rev.ma. Dom Delson DA CRUZ - Bispo de Campina Grande – Brasil
V. Exª
Rev.ma. Dom José Antônio PERUZZO - Bispo de Palmas-Francisco Beltrão – Brasil
V. Exª Rev.ma
Dom Juarez DA SILVA - Bispo de Oeiras – BrasilCatequese em outros idiomas
Most Rev. Georges BACOUNI - Archbishop
of Tyre of the Greek-Melkites, Vice-President of the Episcopal
Commission
for the Laity – Lebanon
S.E. Mgr
Georges BOU-JAOUDÉ - Archevêque Maronite de Tripoli, Liban - Président de la
Commission Episcopale
de la
Pastorale des Jeunes - Liban
S. E.R. Mons. William SHOMALI - Vescovo
Ausiliare di Gerusalemme - Terra Santa
S.E.R. Mons.
Pavel POSÁD - Vescovo ausiliare di Ceské Budejovice, Presidente della
Commissione Episcopale di
Pastorale Giovanile - Repubblica Ceca
H.E. Cardinal Dominik DUKA - Archbishop
of Prague - Czech Republic
S. Em. Rev.ma il Sig. Card. ZEN -
Vescovo emerito di Hong Kong - Hong Kong
Most Rev. Thomas An-Zu CHUNG - Bishop of
Kiayi, Chairman of Youth Section, Commission of Evangelization -
Taiwan
S.E.R. Mons. Heung-sik, Lazzaro YOU -
Vescovo di Daejeon - Corea
Most Rev. Mijo GORSKI - Auxiliary Bishop
of Zagreb, President of Youth Commission - Croatia
Most Rev. Czeslaw KOZON - Bishop of
Copenhagen - Denmark
Most Rev. Patrick HOOGMARTENS - Bishop
of Hasselt, President of Youth Commission - Belgium
Most Rev. Paul Kenjiro KORIYAMA - Bishop
of Kagoshima, President of Youth Commission - Japan
Most Rev. Michael Goro MATSUURA -
Auxiliary Bishop of Osaka - Japan
Most Rev. Paulo Sueo HAMAGUCHI - Bishop
of Oita - Japan
S.E.R. Mons.
Arunas PONISKAITIS - Vescovo ausiliare di Vilnius, Presidente della Commissione
Episcopale di
Pastorale
Giovanile - Lituania
Most Rev. Robertus Gerardus Leonia Maria
MUTSAERTS - Auxiliary Bishop of ‘s-Hertogenbosch, Bishop
responsible
for Youth Ministry - Netherlands
Most Rev. Dr. Everard Johannes DE JONG -
Auxiliary Bishop of Roermond - Netherlands
S.E.R. Mons. Johannes Willibrordus Maria
HENDRIKS - Vescovo ausiliare di Haarlem-Amsterdam - Paesi Bassi
S.E.R. Mons. Virgil BERCEA - Vescovo di
Oradea Mare dei Romeni, Presidente Commissione Gioventù - Romania
Most Rev. Clemens PICKEL - Bishop of San
Clemente a Saratov - Russia
S.E.R. Mons. Tomas GALIS - Vescovo di
Zilina, Presidente Commissione Gioventù - Slovacchia
Most Rev. Anton JAMNIK - Auxiliary
Bishop of Ljubljana, Youth Bishop - Slovenia
Most Rev. Anders ARBORELIUS - Bishop of
Stockholm - Sweden
S.E. Mgr Marc
STENGER - Évêque de Troyes - France
Most Rev. Joerg Michael PETERS -
Auxiliary Bishop of Trier - GermanyMost Rev. Jean- Claude HOLLERICH -
Archbishop of Luxembourg Luxembourg
Campus Fidei en Guaratiba tendrá 32 islas de serviciso en 22 lotes
Los
peregrinos que van a la vigilia y la misa de envío en Campus Fidei en
Guaratiba, tendrán una estructura que cuenta con 32 islas de servicio
distribuidas a lo largo de 22 lotes. Las islas son espacio de servicios de la
Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) Río2013 donde habrá venta oficial de
comidas y bebidas. Además, habrá instalaciones como baños, lavabos, torre de
vigilancia, mingitorias, bebederas.
El objetivo
es evitar que los peregrinos precisen moverse constantemente entre los lotes para
encontrar servicios deseados. La área de cada lote corresponde a, en media, 7
campos del Maracanã. Los lotes contarán con una o dos islas, dependiendo del
tamaño.
Campus Fidei contará también con 33 pantallas LED para el público.
El área del
terreno de Campus Fidei es de 1,36 millones de m2. Están previstos 4.673 baños
para los peregrinos, de los cuales 270 son adaptados para personas con
deficiencia física. Serán 615 lavatorios, 4.920 bebedores y 2.016 mingitorios.
Ya están
garantizados 12 millones de litros de agua para el evento. Ellos serán
distribuidos por 177 tanques. Habrá una estación de tratamiento de alcantarilla
(ETA) dentro del terreno de Campus Fidei, para tratar el agua antes de ser
tirada en la red de alcantarilla. Habrá 115 tanques de capacidades diferentes
para el almacenamiento.
Entrada en
los lotes
La entrada en
los lotes será por orden de llegada. Cada lote tendrá varias salidas, cada una
con cerca de 40 metros de largo. Habrá control en las entradas para evitar que
haya más peregrinos que la capacidad del lugar. Sin embargo, ya que hay
capacidad, habrá un flujo libre entre lotes.
La
orientación es que los peregrinos no llevan carpas, solamente bolsa de dormir.
El objetivo es no bloquear la visión de las personas y optimizar el espacio.
FRANCISCO EN EL AVIÓN CON LOS
PERIODISTAS. VIAJE A RIO.
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FRANCISCO EN EL AVIÓN CON LOS
PERIODISTAS. VIAJE A RIO.
AYUDÁDME A TRABAJAR POR EL BIEN DE LA SOCIEDAD.
Ciudad del Vaticano, 23 julio
2013 (VIS).- Durante el vuelo hacia Río de Janeiro, el Papa Francisco saludó
personalmente a los sesenta representantes de los medios de comunicación que le
acompañaban en el avión.
En su primer viaje apostólico internacional, para la
Jornada Mundial de la Juventud 2013, les expresó su gratitud y agradeciéndoles
su compañía les explicó el sentido de su viaje y su anhelo de encontrar a los
jóvenes, alentando a una sociedad que sepa unir las fuerzas de la juventud con
la experiencia y sabiduría de los ancianos.
"Este primer viaje es justo
para encontrar a los jóvenes, -dijo Francisco- pero encontrarlos no aislados de
su vida: sino que quisiera encontrarlos en el tejido social, en la sociedad.
Porque cuando aislamos a los jóvenes cometemos una injusticia: les quitamos su
pertenencia. Los jóvenes tienen una pertenencia: una pertenencia a una familia,
a una patria, a una cultura, a una fe...¡Tienen una pertenencia y no debemos
aislarlos! ¡Pero, sobre todo, no aislarlos de toda la sociedad! Ellos - ¡de
verdad! – son el futuro de un pueblo: ¡eso es verdad! Pero no sólo ellos: ellos
son el futuro porque tienen fuerza, son jóvenes, van hacia adelante".
Asimismo el Papa recordó a las
personas mayores. "Los ancianos son el futuro de un pueblo. Un pueblo
tiene futuro si va adelante con todos, con los dos puntos: con la juventud, con
la fuerza - porque la fuerza va adelante- y con los ancianos.... Creo que
hacemos una injusticia con los ancianos: todos somos parte de la sociedad...
ellos no han dejado de darnos algo importante, tienen la sabiduría, la sabiduría
de la vida, la sabiduría de la historia, la sabiduría de la patria, la
sabiduría de la familia, y de todo ello tenemos necesidad".
El Pontífice destacó cómo
"la crisis mundial no hace cosas buenas para los jóvenes" y advirtió
que "corremos el riesgo de tener una generación que nunca ha tenido un
trabajo... del trabajo viene la dignidad de la persona: ganarse el pan ... Los
jóvenes -continuó- en este momento, están en crisis. Y ... estamos
acostumbrados a esta cultura del descarte: con los ancianos se hace demasiado a
menudo. Y ahora incluso con tantos jóvenes sin trabajo, también para ellos
llega la cultura del descarte. ¡Tenemos que cortar esta costumbre del
descarte!".
El Santo Padre al final pidió a los periodistas que le
ayudaran a trabajar por el bien de la sociedad, de los jóvenes y de los
ancianos.
EL PAPA FRANCISCO LLEGA A RIO
BASE AÉREA DO GALEÄO
El Papa a los jóvenes: "Id y haced discípulos". Id más allá de los confines de lo que es humana
22/07/2013
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El Papa a los jóvenes: "Id y haced discípulos". Id más allá de los confines de lo que es humanamente
Discurso completo del Santo Padre Francisco durante la ceremonia de
bienvenida
Señora Presidente,
Distinguidas Autoridades,
Hermanos y amigos
En su amorosa providencia, Dios
ha querido que el primer viaje internacional de mi pontificado me ofreciera la
oportunidad de volver a la amada América Latina, concretamente a Brasil, nación
que se precia de sus estrechos lazos con la Sede Apostólica y de sus profundos
sentimientos de fe y amistad que siempre la han mantenido unida de una manera
especial al Sucesor de Pedro. Doy gracias por esta benevolencia divina.
He aprendido que, para tener
acceso al pueblo brasileño, hay que entrar por el portal de su inmenso corazón;
permítanme, pues, que llame suavemente a esa puerta. Pido permiso para entrar y
pasar esta semana con ustedes. No tengo oro ni plata, pero traigo conmigo lo
más valioso que se me ha dado: Jesucristo. Vengo en su nombre para alimentar la
llama de amor fraterno que arde en todo corazón; y deseo que llegue a todos y a
cada uno mi saludo: «La paz de Cristo esté con ustedes».
Saludo con deferencia a la señora
Presidenta y a los distinguidos miembros de su gobierno. Agradezco su generosa
acogida y las palabras con las que ha querido manifestar la alegría de los
brasileños por mi presencia en su país. Saludo también al Señor Gobernador de
este Estado, que amablemente nos acoge en el Palacio del Gobierno, y al alcalde
de Río de Janeiro, así como a los miembros del Cuerpo Diplomático acreditados
ante el gobierno brasileño, a las demás autoridades presentes y a todos los que
han trabajado para hacer posible esta visita.
Quisiera decir unas palabras de
afecto a mis hermanos obispos, a quienes incumbe la tarea de guiar a la grey de
Dios en este inmenso país, y a sus queridas Iglesias particulares. Con esta
visita, deseo continuar con la misión pastoral propia del Obispo de Roma de
confirmar a sus hermanos en la fe en Cristo, alentarlos a dar testimonio de las
razones de la esperanza que brota de él, y animarles a ofrecer a todos las
riquezas inagotables de su amor.
Como es sabido, el principal
motivo de mi presencia en Brasil va más allá de sus fronteras. En efecto, he
venido para la Jornada Mundial de la Juventud. Para encontrarme con jóvenes
venidos de todas las partes del mundo, atraídos por los brazos abiertos de
Cristo Redentor. Quieren encontrar un refugio en su abrazo, justo cerca de su
corazón, volver a escuchar su llamada clara y potente: «Vayan y hagan discípulos
a todas las naciones».
Estos jóvenes provienen de
diversos continentes, hablan idiomas diferentes, pertenecen a distintas
culturas y, sin embargo, encuentran en Cristo las respuestas a sus más altas y
comunes aspiraciones, y pueden saciar el hambre de una verdad clara y de un
genuino amor que los una por encima de cualquier diferencia.
Cristo les ofrece espacio,
sabiendo que no puede haber energía más poderosa que esa que brota del corazón
de los jóvenes cuando son seducidos por la experiencia de la amistad con él.
Cristo tiene confianza en los jóvenes y les confía el futuro de su propia
misión: « Vayan y hagan discípulos»; vayan más allá de las fronteras de lo
humanamente posible, y creen un mundo de hermanos y hermanas. Pero también los
jóvenes tienen confianza en Cristo: no tienen miedo de arriesgar con él la
única vida que tienen, porque saben que no serán defraudados.
Al comenzar mi visita a Brasil,
soy muy consciente de que, dirigiéndome a los jóvenes, hablo también a sus
familias, sus comunidades eclesiales y nacionales de origen, a las sociedades
en las que viven, a los hombres y mujeres de los que depende en gran medida el
futuro de estas nuevas generaciones.
Es común entre ustedes oír decir
a los padres: «Los hijos son la pupila de nuestros ojos». ¡Qué hermosa es esta
expresión de la sabiduría brasileña, que aplica a los jóvenes la imagen de la
pupila de los ojos, la abertura por la que entra la luz en nosotros,
regalándonos el milagro de la vista! ¿Qué sería de nosotros si no cuidáramos
nuestros ojos? ¿Cómo podríamos avanzar? Mi esperanza es que, en esta semana,
cada uno de nosotros se deje interpelar por esta pregunta provocadora.
La juventud es el ventanal por el
que entra el futuro en el mundo y, por tanto, nos impone grandes retos. Nuestra
generación se mostrará a la altura de la promesa que hay en cada joven cuando
sepa ofrecerle espacio; tutelar las condiciones materiales y espirituales para
su pleno desarrollo; darle una base sólida sobre la que pueda construir su
vida; garantizarle seguridad y educación para que llegue a ser lo que puede
ser; transmitirle valores duraderos por los que valga la pena vivir; asegurarle
un horizonte trascendente para su sed de auténtica felicidad y su creatividad
en el bien; dejarle en herencia un mundo que corresponda a la medida de la vida
humana; despertar en él las mejores potencialidades para ser protagonista de su
propio porvenir, y corresponsable del destino de todos.
Al concluir, ruego a todos la
gentileza de la atención y, si es posible, la empatía necesaria para establecer
un diálogo entre amigos. En este momento, los brazos del Papa se alargan para
abrazar a toda la nación brasileña, en el complejo de su riqueza humana,
cultural y religiosa.
Que desde la Amazonia hasta la pampa, desde las regiones
áridas al Pantanal, desde los pequeños pueblos hasta las metrópolis, nadie se
sienta excluido del afecto del Papa. Pasado mañana, si Dios quiere, tengo la
intención de recordar a todos ante Nuestra Señora de Aparecida, invocando su
maternal protección sobre sus hogares y familias. Y, ya desde ahora, los
bendigo a todos. Gracias por la bienvenida.
(RC-RV)
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LA JMJ 2013 QUEDÓ
INAUGURADA - SANTA MISA CELEBRADA POR MONS. ORANI JAO TEMPESTA -
¡CRISTO NECESITA DE
USTEDES, JÓVENES! ¡NECESITA DE SU FE LLENA DE ALEGRÍA Y DE ENTUSIASMO
MISIONERO!
RV).- (audio)La JMJ 2013 quedó inaugurada con una Misa celebrada por el
arzobispo de Rio, Mons. Orani Joao Tempesta . Al final de la Eucaristía, el
cardenal Stanisław Ryłko, en su calidad de Presidente del Pontificio Consejo
para los Laicos, dio el abrazo de bienvenida a los miles de jóvenes llegados de
los cinco continentes para la cita de Rio y les dirigió un afectuoso saludo.
"Queridos jóvenes!
Eh aquí el día tan esperado por todos ustedes: la inauguración de la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud. Bienvenidos a Río de Janeiro, bienvenidos a esta metrópolis brasiliana de extraordinaria belleza, dominada por la estatua de Cristo Redentor del Santuario del Corcovado. En los próximos días esta ciudad será la capital de la juventud católica llegada aquí de los ángulos más remotos del planeta…"
Después de un largo y arduo camino de preparación en sus parroquias y comunidades, se reúne aquí una iglesia joven, llena de alegría de la fe y de impulso misionero!”, dijo el cardenal Rylko, recordando que “para todos los jóvenes serán días inolvidables, días de importantes descubrimientos, días de elecciones decisivas para sus vidas!
"La de Río es una JMJ particular: luego de 26 años la Jornada Mundial de la Juventud vuelve a América Latina, un continente joven, un continente de esperanza. La JMJ de Río también es particular -querida y preparada por el Papa Benedicto XVI- será presidida por el Papa Francisco, el primer Papa latinoamericano… Realmente los caminos del Señor son inescrutables!"
El cardenal Rylko afirmó que el verdadero protagonista de la JMJ es Cristo Redentor representado en la imponente estatua del Corcovado. “Su corazón palpita de amor infinito por cada uno de ustedes y sus brazos están abiertos para acogerlos a todos ustedes!
"Durante este JMJ, déjense abrazar por Cristo! Confíen a él cada uno de sus deseos, de sus proyectos para el futuro, sus alegrías más profundas; confíen a Él también las elecciones más difíciles que están llamados a realizar, sus miedos y las inquietudes que habitan en sus jóvenes corazones!"
Finalmente el presidente del Pontificio Consejo para los Laicos recordó el tema guía de esta JMJ que es el mandato misionero que Cristo ha confiado a su Iglesia: “Id y haced discípulos a todos los pueblos”.
"La misión es la razón de ser de la Iglesia y de cada cristiano! Todos estamos invitados a ser sal de la tierra y luz del mundo!
Durante este JMJ,
Cristo nos llama a salir de nosotros mismos –como a menudo dice el Papa
Francisco- que pide que abandonemos nuestra vida cómoda, rompamos los muros de
nuestro egoísmo, para ir con valentía hacia las “periferias” geográficas y
existenciales del mundo, llevando a Cristo y a su Evangelio.
En estos días
hagamos nuestras las palabras de San Pablo:”Ay de mi si no predicara el
Evangelio!” (1Cor 9,16) y gritemos a todo el mundo –como nos pide el Santo
Padre – «: Es bueno seguir a Jesús; es bueno salir de uno mismo, a las
periferias del mundo y de la existencia, para llevar a Jesús!" (ER RV)
MISIÓN Y MARÍA: NUESTRA SEÑORA DE
APARECIDA
2013-07-24 Radio Vaticana
(RV). El Documento final de
Aparecida nos enseña que de María, discípula por excelencia, emerge la figura
de “mujer libre y fuerte conscientemente orientada al verdadero seguimiento de
Cristo”. En el audio que acompaña este texto de presentación recordamos que
nuestro Pontífice ha querido transcurrir una jornada Mariana en este lugar,
porque es profundo devoto mariano.
Además, el domingo 13 de mayo de 2007, hace
6 años, se inauguraba en Aparecida Brasil la V Conferencia General del
Episcopado latinoamericano y del Caribe. El escenario era el Santuario de
Nuestra Señora Aparecida, Patrona del País. En aquella ocasión, el cardenal
Jorge Mario Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires, presidía el comité de
redacción del documento final de la Conferencia
.
La visita, el homenaje, la oración consagración que este 24 de julio se cumple en la historia de este socorrido Santuario, escenario de la profunda devoción popular mariana se enlaza con el mandato de Cristo a sus Apóstoles: “Id y haced discípulos a todas la naciones”, como reza el lema de la JMJ 2013. Con él se convoca a los jóvenes católicos de Brasil, y del mundo entero, para que asuman la misión que la Iglesia les encomienda de proclamar a Cristo Resucitado.
La visita, el homenaje, la oración consagración que este 24 de julio se cumple en la historia de este socorrido Santuario, escenario de la profunda devoción popular mariana se enlaza con el mandato de Cristo a sus Apóstoles: “Id y haced discípulos a todas la naciones”, como reza el lema de la JMJ 2013. Con él se convoca a los jóvenes católicos de Brasil, y del mundo entero, para que asuman la misión que la Iglesia les encomienda de proclamar a Cristo Resucitado.
Por
otra parte, en el Santuario Mariano, se eleva la devoción, la piedad popular,
que bien sabemos, es espacio de encuentro con Jesucristo.
Patricia L.Jáuregui Romero @pjuregui - Radio Vaticano
Patricia L.Jáuregui Romero @pjuregui - Radio Vaticano
FRANCISCO EN APARECIDA,
CORAZÓN CRISTIANO DE BRASIL
2013-07-24 Radio Vaticana
El Papa a los jóvenes: dejad a los falsos ídolos. Sólo Dios ofrece la verdadera esperanza
2013-07-24 19:26:34
El Papa se emociona al finalizar la Misa en Aparecida
2013-07-24
(RV).-Doscientas mil personas
llegaron a Aparecida para ver al Papa Francisco. Ayer a las seis de la tarde, y
bajo la lluvia, ya se había formado una fila de dos km de fieles, deseosos de
entrar en esta basílica que puede contener hasta 25 mil de pie…
El Papa Francisco, que ha querido rezar a los pies de la Virgen de Aparecida, corazón cristiano de Brasil, antes de encontrarse con los dos millones de jóvenes venidos de más de 160 países para participar en la JMJ de Río de Janeiro, recibió con alegría, de manos del Cardenal Arzobispo Damasceno Assis una reproducción de esta amada imagen de María.
Se trata del Santuario que también visitó Benedicto XVI el 13 de mayo del año 2007, también entonces ante una multitud de fieles, cuando estaba en curso la V Conferencia del Episcopado de América Latina y el Caribe
.
Aquella Asamblea fue, en cierto modo, la que consagró al Arzobispo de Buenos Aires como figura “continental” de la Iglesia latinoamericana, cuya reputación de profundo hombre de Dios muchos ya conocían, no sólo por su conducta de vida o el espacio reservado a la oración, sino también por el rechazo de lo innecesario y del lujo y por su atención evangélica hacia los pobres.
Aquella Asamblea fue, en cierto modo, la que consagró al Arzobispo de Buenos Aires como figura “continental” de la Iglesia latinoamericana, cuya reputación de profundo hombre de Dios muchos ya conocían, no sólo por su conducta de vida o el espacio reservado a la oración, sino también por el rechazo de lo innecesario y del lujo y por su atención evangélica hacia los pobres.
Algunos observadores de la realidad eclesial dicen que en Aparecida los obispos del continente más católico descubrieron también la capacidad de gobierno del entonces Cardenal Jorge Mario Bergoglio.
En efecto, había sido elegido presidente de la Comisión encargada de la redacción del documento final. Tarea sumamente delicada, si se tiene en cuenta que debía indicar el camino a una Iglesia
perteneciente a una realidad
sociopolítica sumamente compleja.
El futuro Papa Francisco logró en aquella oportunidad que se expresaran
armoniosamente las diversas sensibilidades valorizando al mismo tiempo la
devoción popular del continente. Hay quien dice incluso que en la homilía que
el Cardenal Bergoglio pronunció en Aparecida el 16 de mayo de 2007, tras la
partida de Benedicto XVI, se descubre al hoy Papa Francisco…
En efecto decía entonces
que el Espíritu proyecta a la Iglesia hacia las periferias, no sólo a las periferias geográficas del conocido mundo de la cultura, sino hacia las periferias existenciales. Y recordaba que el Espíritu nos guía, nos conduce por el camino hacia toda periferia humana, como la falta de conocimiento de Dios, la injusticia, el dolor, la soledad, o la falta de sentido de la vida.
De las palabras del Papa en su homilía de este miércoles resuenan: “Mantener la esperanza”, “dejarse sorprender por Dios” y “vivir con alegría”. Conceptos que en estos meses el Obispo de Roma no ha dejado de reafirmar porque sabe que aquí está la clave de nuestro ser cristianos e hijos de Dios.
Tal vez muchos recuerdan la fotografía del recién elegido Papa Francisco en el autobús de regreso a la Casa de Santa Marta en el Vaticano con diversos purpurados... Junto a él estaba precisamente el Cardenal Arzobispo de Aparecida, Raymundo Damasceno Assis, quien en una entrevista comentó que en el momento de la fotografía, recordaban el gran clima fraterno que habían vivido durante esa Asamblea todos los Obispos del continente, y el Purpurado brasileño, en ese preciso instante, estaba invitando al nuevo Sucesor de Pedro a volver Aparecida, con ocasión de la JMJ. A lo que el nuevo Papa respondió inmediatamente “sí”.
Desde Río de Janeiro, María Fernanda Bernasconi, RV.
PALABRAS DEL PAPA EN EL
HOSPITAL SAN FRANCISCO DE ASÍS
El Papa a los drogodependientes: nunca están solos, miren adelante
2013-07-25 02:06:31
Papa a los drogodependientes: Puedes levantarte. Es difícil pero es posible. La Iglesia te acompaña
2013-07-25 00:38:26
Querido Arzobispo de Rio de Janeiro y queridos hermanos en el episcopado;
Honorables Autoridades,
Estimados miembros de la Venerable Orden Tercera de San Francisco de la Penitencia,
Queridos médicos, enfermeros y demás agentes sanitarios,
Queridos jóvenes y familiares
Dios ha querido que, después del Santuario de Nuestra Señora de Aparecida, mis pasos se encaminaran hacia un santuario particular del sufrimiento humano, como es el Hospital San Francisco de Asís.
Es bien conocida la conversión de su santo Patrón: el joven Francisco
abandona las riquezas y comodidades del mundo para hacerse pobre entre los
pobres; se da cuenta de que la verdadera riqueza y lo que da la auténtica
alegría no son las cosas, el tener, los ídolos del mundo, sino el seguir a
Cristo y servir a los demás; pero quizás es menos conocido el momento en que
todo esto se hizo concreto en su vida: fue cuando abrazó a un leproso.
Aquel
hermano que sufría, marginado, era «mediador de la luz (...) para san Francisco
de Asís» (cf. Carta enc. Lumen fidei, 57), porque en cada hermano y hermana en
dificultad abrazamos la carne de Cristo que sufre. Hoy, en este lugar de lucha
contra la dependencia química, quisiera abrazar a cada uno y cada una de
ustedes que son la carne de Cristo, y pedir que Dios colme de sentido y firme
esperanza su camino, y también el mío.
Abrazar. Todos hemos de aprender a abrazar a los necesitados, como San Francisco. Hay muchas situaciones en Brasil, en el mundo, que necesitan atención, cuidado, amor, como la lucha contra la dependencia química. Sin embargo, lo que prevalece con frecuencia en nuestra sociedad es el egoísmo. ¡Cuántos «mercaderes de muerte» que siguen la lógica del poder y el dinero a toda costa! La plaga del narcotráfico, que favorece la violencia y siembra dolor y muerte, requiere un acto de valor de toda la sociedad.
No es la liberalización del consumo de drogas, como se está
discutiendo en varias partes de América Latina, lo que podrá reducir la
propagación y la influencia de la dependencia química. Es preciso afrontar los
problemas que están a la base de su uso, promoviendo una mayor justicia,
educando a los jóvenes en los valores que construyen la vida común, acompañando
a los necesitados y dando esperanza en el futuro. Todos tenemos necesidad de
mirar al otro con los ojos de amor de Cristo, aprender a abrazar a aquellos que
están en necesidad, para expresar cercanía, afecto, amor.
Pero abrazar no es suficiente. Tendamos la mano a quien se encuentra en dificultad, al que ha caído en el abismo de la dependencia, tal vez sin saber cómo, y decirle: «Puedes levantarte, puedes remontar; te costará, pero puedes conseguirlo si de verdad lo quieres».
Queridos amigos, yo diría a cada uno de ustedes, pero especialmente a tantos otros que no han tenido el valor de emprender el mismo camino: «Tú eres el protagonista de la subida, ésta es la condición indispensable. Encontrarás la mano tendida de quien te quiere ayudar, pero nadie puede subir por ti». Pero nunca están solos. La Iglesia y muchas personas están con ustedes. Miren con confianza hacia delante, su travesía es larga y fatigosa, pero miren adelante, hay «un futuro cierto, que se sitúa en una perspectiva diversa de las propuestas ilusorias de los ídolos del mundo, pero que da un impulso y una fuerza nueva para vivir cada día» (Carta enc. Lumen fidei, 57).
Quisiera repetirles a todos ustedes: No se dejen robar la
esperanza. Pero también quiero decir: No robemos la esperanza, más aún,
hagámonos todos portadores de esperanza.
En el Evangelio leemos la parábola del Buen Samaritano, que habla de un hombre asaltado por bandidos y abandonado medio muerto al borde del camino. La gente pasa, mira y no se para, continúa indiferente el camino: no es asunto suyo. Sólo un samaritano, un desconocido, ve, se detiene, lo levanta, le tiende la mano y lo cura (cf. Lc 10, 29-35). Queridos amigos, creo que aquí, en este hospital, se hace concreta la parábola del Buen Samaritano.
Aquí no existe indiferencia, sino atención, no hay
desinterés, sino amor. La Asociación San Francisco y la Red de Tratamiento de
Dependencia Química enseñan a inclinarse sobre quien está dificultad, porque en
él ve el rostro de Cristo, porque él es la carne de Cristo que sufre. Muchas
gracias a todo el personal del servicio médico y auxiliar que trabaja aquí; su
servicio es valioso, háganlo siempre con amor; es un servicio que se hace a Cristo,
presente en el prójimo: «Cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis
hermanos, lo hicieron conmigo» (Mt 25,40), nos dice Jesús.
Y quisiera repetir a todos los que luchan contra la dependencia química, a los familiares que tienen un cometido no siempre fácil: la Iglesia no es ajena a sus fatigas, sino que los acompaña con afecto.
El Señor está cerca de ustedes y los toma de la mano. Vuelvan los
ojos a él en los momentos más duros y les dará consuelo y esperanza. Y confíen
también en el amor materno de María, su Madre.
Esta mañana, en el santuario de
Aparecida, he encomendado a cada uno de ustedes a su corazón. Donde hay una
cruz que llevar, allí está siempre ella, nuestra Madre, a nuestro lado. Los
dejo en sus manos, mientras les bendigo a todos con afecto
(CA-RC,
RV)
FRANCISCO EN UNA FAVELA
ABRAZA LAS PERIFERIAS DE BRASIL Y DEL MUNDO
RV).- El jueves por la mañana se realizó una de las visitas más
esperadas del Papa en el marco de su viaje a Rio. Francisco llegó a una favela
para recordar que las personas más sencillas pueden dar al mundo una valiosa
lección de solidaridad, “una palabra a menudo olvidada u omitida, porque es
incómoda”.
En la Comunidad de Varginha, asentada en la favela "Ciudad de
Dios", abrazando idealmente todas las periferias de Brasil y del mundo, el
Obispo de Roma recordó que “nadie puede permanecer indiferente ante las
desigualdades que aún existen en el mundo”, e instó a que “cada uno, según sus
posibilidades y responsabilidades, ofrezca su contribución para poner fin a
tantas injusticias sociales”.
Francisco subrayó que “no es la cultura del egoísmo, del individualismo, que muchas veces regula nuestra sociedad, la que construye y lleva a un mundo más habitable, sino la cultura de la solidaridad; no ver en el otro un competidor o un número, sino un hermano”. “Ningún esfuerzo de ‘pacificación’ será duradero, ni habrá armonía y felicidad para una sociedad que ignora, que margina y abandona en la periferia una parte de sí misma”.
A los habitantes de Varginha -
y con ellos a todos los habitantes de las periferias existenciales del mundo-
el Obispo de Roma les repitió que no están solos. “La Iglesia está con ustedes,
el Papa está con ustedes.
Llevo a cada uno de ustedes en mi corazón y hago mías
las intenciones que albergan en lo más íntimo: la gratitud por las alegrías,
las peticiones de ayuda en las dificultades, el deseo de consuelo en los
momentos de dolor y sufrimiento”.
Palabras del Papa a los habitantes de la
Comunidad de Varginha
Queridos hermanos y hermanas
Es bello estar aquí con ustedes. Ya desde el principio, al programar la visita a Brasil, mi deseo era poder visitar todos los barrios de esta nación. Habría querido llamar a cada puerta, decir «buenos días», pedir un vaso de agua fresca, tomar un «cafezinho», no un vasito decachaça, hablar como amigo de casa, escuchar el corazón de cada uno, de los padres, los hijos, los abuelos...
Pero Brasil, ¡es tan grande! Y no se
puede llamar a todas las puertas. Así que elegí venir aquí, a visitar vuestra
Comunidad, que hoy representa a todos los barrios de Brasil. ¡Qué hermoso es
ser recibidos con amor, con generosidad, con alegría! Basta ver cómo habéis
decorado las calles de la Comunidad; también esto es un signo de afecto, nace
del corazón, del corazón de los brasileños, que está de fiesta. Muchas gracias
a todos por la calurosa bienvenida. Agradezco a los esposos Rangler y Joana sus
cálidas palabras.
1. Desde el primer momento en que he tocado el suelo brasileño, y también aquí, entre vosotros, me siento acogido. Y es importante saber acoger; es todavía más bello que cualquier adorno. Digo esto porque, cuando somos generosos en acoger a una persona y compartimos algo con ella —algo de comer, un lugar en nuestra casa, nuestro tiempo— no nos hacemos más pobres, sino que nos enriquecemos. Ya sé que, cuando alguien que necesita comer llama a su puerta, siempre encuentran ustedes un modo de compartir la comida; como dice el proverbio, siempre se puede «añadir más agua a los frijoles». ¿Se puede añadir más agua a los frijoles? ¡Siempre!
Siempre!Y lo hacen con amor, mostrando que la verdadera riqueza no está en las cosas, sino en el corazón.
Y el pueblo brasileño, especialmente las personas más sencillas, pueden dar al mundo una valiosa lección de solidaridad, una palabra a menudo olvidada u omitida, porque es incomoda. Me gustaría hacer un llamamiento a quienes tienen más recursos, a los poderes públicos y a todos los hombres de buena voluntad comprometidos en la justicia social: que no se cansen de trabajar por un mundo más justo y más solidario. Nadie puede permanecer indiferente ante las desigualdades que aún existen en el mundo.
Que cada uno, según sus posibilidades y responsabilidades, ofrezca su
contribución para poner fin a tantas injusticias sociales. No es la cultura del
egoísmo, del individualismo, que muchas veces regula nuestra sociedad, la que
construye y lleva a un mundo más habitable, sino la cultura de la solidaridad;
no ver en el otro un competidor o un número, sino un hermano.
Deseo alentar los esfuerzos que la sociedad brasileña está haciendo para integrar todas las partes de su cuerpo, incluidas las que más sufren o están necesitadas, a través de la lucha contra el hambre y la miseria. Ningún esfuerzo de «pacificación» será duradero, ni habrá armonía y felicidad para una sociedad que ignora, que margina y abandona en la periferia una parte de sí misma.
Una sociedad así, simplemente se
empobrece a sí misma; más aún, pierde algo que es esencial para ella. No
dejemos entrar en nuestro corazón la cultura de lo descartable, porque somos
hermanos y ninguno es descartable. Recordémoslo siempre: sólo cuando se es
capaz de compartir, llega la verdadera riqueza; todo lo que se comparte se
multiplica. Pensemos en la multiplicación de los panes de Jesús. La medida de
la grandeza de una sociedad está determinada por la forma en que trata a quien
está más necesitado, a quien no tiene más que su pobreza.
2. También quisiera decir que la Iglesia, «abogada de la justicia y defensora de los pobres ante intolerables desigualdades sociales y económicas, que claman al cielo» (Documento de Aparecida, 395), desea ofrecer su colaboración a toda iniciativa que pueda significar un verdadero desarrollo de cada hombre y de todo el hombre.
Queridos amigos,
ciertamente es necesario dar pan a quien tiene hambre; es un acto de justicia.
Pero hay también un hambre más profunda, el hambre de una felicidad que sólo
Dios puede saciar. Hambre de dignidad. No hay una verdadera promoción del bien
común, ni un verdadero desarrollo del hombre, cuando se ignoran los pilares
fundamentales que sostienen una nación, sus bienes inmateriales: la vida, que
es un don de Dios, un valor que siempre se ha de tutelar y promover; la
familia, fundamento de la convivencia y remedio contra la desintegración
social; la educación integral, que no se reduce a una simple transmisión de
información con el objetivo de producir ganancias; la salud, que debe buscar el
bienestar integral de la persona, incluyendo la dimensión espiritual, esencial
para el equilibrio humano y una sana convivencia; la seguridad, en la
convicción de que la violencia sólo se puede vencer partiendo del cambio del
corazón humano.
3. Quisiera decir una última cosa. Aquí, como en todo Brasil, hay muchos jóvenes. Queridos jóvenes, ustedes tienen una especial sensibilidad ante la injusticia, pero a menudo se sienten defraudados por los casos de corrupción, por las personas que, en lugar de buscar el bien común, persiguen su propio interés. A ustedes y a todos les repito: nunca se desanimen, no pierdan la confianza, no dejen que la esperanza se apague. La realidad puede cambiar, el hombre puede cambiar. Sean los primeros en tratar de hacer el bien, de no habituarse al mal, sino a vencerlo.
La
Iglesia los acompaña ofreciéndoles el don precioso de la fe, de Jesucristo, que
ha «venido para que tengan vida y la tengan abundante» (Jn 10,10).
Hoy digo a todos ustedes, y en particular a los habitantes de esta Comunidad de Varginha: No están solos, la Iglesia está con ustedes, el Papa está con ustedes. Llevo a cada uno de ustedes en mi corazón y hago mías las intenciones que albergan en lo más íntimo: la gratitud por las alegrías, las peticiones de ayuda en las dificultades, el deseo de consuelo en los momentos de dolor y sufrimiento.
Todo lo encomiendo a
la intercesión de Nuestra Señora de Aparecida, la Madre de todos los pobres del
Brasil, y con gran afecto les imparto mi Bendición, gracias!
(RC-RV)
"ME HUBIERA GUSTADO
LLAMAR A CADA PUERTA Y TOMARME UN CAFECITO CON CADA UNO"
2013-07-25 Radio Vaticana
(RV).-“La verdadera riqueza no está en las cosas, sino en el corazón”; “Recordémoslo siempre: sólo cuando se es capaz de compartir, llega la verdadera riqueza; todo lo que se comparte se multiplica”, son algunas de las palabras que Francisco dirigió a los habitantes de la comunidad de Varginha, en una de las 700 favelas de Río de Janeiro, donde vive un millón y medio de personas…
Antes de la esperada fiesta de acogida de los jóvenes de la JMJ en la rambla de
Copacabana, acto que podríamos decir, representa el primer gran encuentro del
Obispo de Roma con los jóvenes del mundo, en este caso de más de 160 países, el
Papa Francisco recibió este jueves por la mañana las llaves de la Ciudad de Río
de Janeiro de manos de su alcalde. Posteriormente bendijo las banderas
oficiales de los juegos olímpicos y para olímpicos de estas manifestaciones
deportivas que se celebrarán dentro de tres años en Brasil. Y visitó la
comunidad de Varginha, que cuenta con alrededor de diez mil habitantes, y que
forma parte de una enorme favela “pacificada” de unos cincuenta mil habitantes.
Como el mismo Francisco les dijo, desde el principio, al programar la visita a Brasil, mi deseo era poder visitar todos los barrios de esta nación. Habría querido llamar a cada puerta, decir “¡buenos días”!, pedir un vaso de agua fresca, tomar un “cafecito”, hablar como amigo de casa, escuchar el corazón de cada uno, de los padres, los hijos, los abuelos... Pero Brasil, ¡es tan grande! Y no se puede llamar a todas las puertas. Así que elegí venir aquí, a visitar su comunidad, que hoy representa a todos los barrios de Brasil.
Francisco ha querido incluir esta visita en el ámbito de su viaje a Río para la Jornada Mundial de la Juventud porque su esencia de pastor, es más, de pastor “con olor a oveja”, como él mismo lo ha sugerido recientemente, refiriéndose a las características de los sacerdotes y obispos, que deben caminar con y en medio de su rebaño…
Ya desde hace algún tiempo el Papa nos viene hablando de ese “tocar las llagas de Cristo”, “tocar la carne de Cristo”, en la persona de los enfermos (como lo hizo el miércoles al visitar el hospital San Francisco de Asís que se ocupa principalmente de la recuperación de drogadictos y alcoholizados) y marginados, víctimas de las injusticias sociales, como es el caso de la pobreza, y que componen todos los cuadros posibles de esas periferias existenciales a las que se refiere el Obispo de Roma.
Por eso en esta ocasión no dejó de hacer un llamamiento a quienes tienen más recursos, a los poderes públicos y a todos los hombres de buena voluntad comprometidos en la justicia social, para que no se cansen de trabajar por un mundo más justo y más solidario. Porque nadie puede permanecer indiferente ante las desigualdades que aún existen en el mundo…
El padre Marcio Queiroz, párroco de la comunidad de Varginha, nos ha contado que la señora que él mismo eligió para que reciba al Papa en su casa, ya antes de saberlo se sentía asediada por los periodistas interesados en ver su vivienda porque consideraban que se encuentra ubicada en un lugar donde Francisco no podía dejar de pasar… Y ella siempre se negaba… Sin embargo, no sin sacrificio, la semana pasada decidió pintar la fachada de la casa, como demostración de afecto ante el paso de Francisco. Y lo hizo de amarillo, uno de los colores del Estado de la Ciudad del Vaticano. Sólo ayer supo que Francisco entraría en su casa.
Su hijo, además, es un pastor evangélico, que en principio no tenía ningún interés por conocer a Francisco, si bien ahora se ha producido un cambio inexplicable en su corazón…
Por su parte, el sacerdote brasileño Luis Antonio Lopes, responsable de la pastoral de favelas de Río de Janeiro, recogió las cartas de los habitantes de la comunidad de Varginha, para entregárselas al Papa.
En ellas, explica, algunos le cuentan que no tienen agua desde hace dos días, otros que no tienen electricidad desde hace tres días. Este sacerdote de 58 años, originario también de un medio muy modesto, afirma que el derecho a la vivienda es sagrado. “Los zorros tienen su madriguera, los pájaros del cielo tienen sus nidos y el hijo del hombre debe tener una vivienda". Porque las favelas no son el problema sino una solución a la que recurrimos en un Estado que no tiene ninguna política de vivienda.
También recuerda que sobre todo gracias a la Iglesia las favelas son hoy una realidad reconocida por el Estado, puesto que hace 20 años ni siquiera figuraban n en los mapas…
(Desde Río de Janeiro, María Fernanda Bernasconi, RV)
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ENCUENTRO DEL FRANCISCO CON LOS JÓVENES ARGENTINOS - en la Catedral -
ENCUENTRO DEL FRANCISCO CON LOS JÓVENES ARGENTINOS - en la Catedral -
La JMJ arroja luz sobre la
sabiduría de los ancianos: Las dos puntas de la sociedad
2013-07-25 Radio Vaticana
26 de julio día de los abuelos (RV).- Si bien, la
celebración puede ser también en agosto, en Brasil, como en otros Países del
mundo este 26 de julio, en la fiesta de San Joaquín y Santa Ana, los abuelos de
Jesucristo, se celebra el “Día del abuelo” conocido también como el Día
internacional de las Personas de edad. La vigésimo octava Jornada Mundial de la
Juventud en Río presenta pinceladas que la distinguen de todas las demás. La
novedad de esta edición la ha dado el Santo Padre Francisco cuando ha aludido a
la necesidad urgente de dar voz ya no solo a los jóvenes, futuro del mundo y de
la Iglesia, sino también a los ancianos.
A lo largo de sus días de viaje en Brasil ha expresado este concepto, inclusive en modo muy elocuente. En efecto a continuación, les proponemos -en el Audio que acompaña este texto de presentación- dos momentos en los que el Papa alude a esta novedad de “las dos puntas”, inicialmente (y luego hacia el final de nuevo) con el maravilloso discurso de saludo pronunciado en nuestro idioma a los jóvenes argentinos reunidos en la Catedral de Río de Janeiro este 25 de julio; pero también con las reveladoras palabras pronunciadas durante el vuelo que lo estaba conduciendo a Brasil, dobladas al español, cuando encontrándose con los periodistas al final de su discurso les pidió que lo ayudaran y colaboraran con él en este viaje “por el bien de la sociedad, el bien de los jóvenes y el bien de los ancianos”… “los dos juntos” les dijo… “no lo olvidemos”. Patricia L. Jáuregui Romero @pjuregui – Radio Vaticano
A lo largo de sus días de viaje en Brasil ha expresado este concepto, inclusive en modo muy elocuente. En efecto a continuación, les proponemos -en el Audio que acompaña este texto de presentación- dos momentos en los que el Papa alude a esta novedad de “las dos puntas”, inicialmente (y luego hacia el final de nuevo) con el maravilloso discurso de saludo pronunciado en nuestro idioma a los jóvenes argentinos reunidos en la Catedral de Río de Janeiro este 25 de julio; pero también con las reveladoras palabras pronunciadas durante el vuelo que lo estaba conduciendo a Brasil, dobladas al español, cuando encontrándose con los periodistas al final de su discurso les pidió que lo ayudaran y colaboraran con él en este viaje “por el bien de la sociedad, el bien de los jóvenes y el bien de los ancianos”… “los dos juntos” les dijo… “no lo olvidemos”. Patricia L. Jáuregui Romero @pjuregui – Radio Vaticano
A continuación, las palabras contenidas en este Audio, extraídas de aquellas pronunciadas en nuestro idioma por Su Santidad el Papa Francisco, en la Catedral de Río de Janeiro, durante su encuentro con el grupo de Argentinos que numerosísimos participan en la JMJ de Río de Janeiro (25.07.2013)
“Miren, yo pienso que, en este momento, esta civilización mundial se pasó de rosca, se pasó de rosca, porque es tal el culto que ha hecho al dios dinero, que estamos presenciando una filosofía y una praxis de exclusión de los dos polos de la vida que son las promesas de los pueblos. Exclusión de los ancianos, por supuesto, porque uno podría pensar que podría haber una especie de eutanasia escondida; es decir, no se cuida a los ancianos; pero también está la eutanasia cultural: no se les deja hablar, no se les deja actuar. Y exclusión de los jóvenes. El porcentaje que hay de jóvenes sin trabajo, sin empleo, es muy alto, y es una generación que no tiene la experiencia de la dignidad ganada por el trabajo. O sea, esta civilización nos ha llevado a excluir las dos puntas, que son el futuro nuestro. Entonces, los jóvenes: tienen que salir, tienen que hacerse valer; los jóvenes tienen que salir a luchar por los valores, a luchar por esos valores; y los viejos abran la boca, los ancianos abran la boca y enséñennos; transmítannos la sabiduría de los pueblos. En el pueblo argentino, yo se los pido de corazón a los ancianos: no claudiquen de ser la reserva cultural de nuestro pueblo que trasmite la justicia, que trasmite la historia, que trasmite los valores, que trasmite la memoria del pueblo. Y ustedes, por favor, no se metan contra los viejos; déjenlos hablar, escúchenlos, y lleven adelante. Pero sepan, sepan que, en este momento, ustedes, los jóvenes, y los ancianos, están condenados al mismo destino: exclusión; no se dejen excluir. ¿Está claro? Por eso, creo que tienen que trabajar. Y la fe en Jesucristo no es broma, es algo muy serio. Es un escándalo que Dios haya venido a hacerse uno de nosotros; es un escándalo, y que haya muerto en la Cruz, es un escándalo: El escándalo de la Cruz. La Cruz sigue siendo escándalo, pero es el único camino seguro: el de la Cruz, el de Jesús, la encarnación de Jesús. Por favor, no licuen la fe en Jesucristo. Hay licuado de naranja, hay licuado de manzana, hay licuado de banana, pero, por favor, no tomen licuado de fe. La fe es entera, no se licua. Es la fe en Jesús. Es la fe en el Hijo de Dios hecho hombre, que me amó y murió por mí. Entonces: Hagan lío; cuiden los extremos del pueblo, que son los ancianos y los jóvenes; no se dejen excluir, y que no excluyan a los ancianos. Segundo: no licuen la fe en Jesucristo. Las bienaventuranzas. ¿Qué tenemos que hacer, Padre? Mira, lee las bienaventuranzas que te van a venir bien. Y si querés saber qué cosa práctica tenés que hacer, lee Mateo 25, que es el protocolo con el cual nos van a juzgar. Con esas dos cosas tienen el programa de acción: Las bienaventuranzas y Mateo 25. No necesitan leer otra cosa. Se lo pido de corazón. Bueno, les agradezco ya esta cercanía”.
A continuación la parte de las palabras de Papa Francisco extraídas de aquellas pronunciadas durante su vuelo hacia Río de Janeiro, en el marco de su saludo a la prensa que viajaba con él (22.07.2013)
“Los jóvenes tienen una pertenencia y y no debemos aislarlos! son jóvenes, van hacia adelante… Pero también en el otro extremo de la vida, las personas mayores, los ancianos son el futuro de un pueblo. Un pueblo tiene futuro si va adelante con todos con la juventud, con la fuerza - porque la fuerza va adelante- y con los ancianos....
Creo que cometemos una injusticia con los ancianos… tienen la sabiduría, la sabiduría de la vida, la sabiduría de la historia, la sabiduría de la patria, la sabiduría de la familia, y de todo ello tenemos necesidad.
Y por eso digo que voy a encontrar a los jóvenes, pero en su tejido social, principalmente, con los ancianos... Los jóvenes, en este momento, están en crisis. Y ... estamos acostumbrados a esta cultura del descarte: con los ancianos se hace a menudo…
Tenemos que cortar esta costumbre del descarte La cultura de la inclusión, la cultura del encuentro, debemos hacer un esfuerzo para incluir a todos en la sociedad”
FIESTA ACOGIDA JMJ 2013:
SALUDO DEL PAPA FRANCISCO – (RÍO DE JANEIRO, 25 DE JULIO DE 2013)
Queridos jóvenes
Buenas tardes.
Buenas tardes.
Veo en ustedes la belleza del
rostro joven de Cristo, y mi corazón se llena de alegría. Recuerdo la primera
Jornada Mundial de la Juventud a nivel internacional. Se celebró en 1987 en
Argentina, en mi ciudad de Buenos Aires. Guardo vivas en la memoria estas
palabras de Juan Pablo II a los jóvenes: “¡Tengo tanta esperanza en vosotros!
Espero sobre todo que renovéis vuestra fidelidad a Jesucristo y a su cruz
redentora” (Discurso a los Jóvenes, 11 de abril 1987: Insegnamenti, X/1 [1987],
p. 1261).
Antes de continuar, quisiera
recordar el trágico accidente en la Guyana francesa, en el que perdió la vida
la joven Sophie Morinière, y otros jóvenes resultaron heridos. Os invito a
hacer un minuto de silencio y a dirigir nuestra oración a Dios por Sophie, los
heridos y sus familiares. Este año, la Jornada vuelve, por segunda vez, a
América Latina.
Y ustedes, jóvenes, han respondido en gran número a la
invitación de Benedicto XVI, que les ha convocado para celebrarla. Se lo
agradecemos de todo corazón. Mi mirada si extiende sobre esta gran muchedumbre:
¡Son ustedes tantos! Llegados de todos los continentes. Distantes, a veces no
sólo geográficamente, sino también desde el punto de vista existencial,
cultural, social, humano.
Pero hoy están aquí, o más bien, hoy estamos aquí,
juntos, unidos para compartir la fe y la alegría del encuentro con Cristo, de
ser sus discípulos. Esta semana, Río se convierte en el centro de la Iglesia,
en su corazón vivo y joven, porque ustedes han respondido con generosidad y
entusiasmo a la invitación que Jesús les ha hecho a estar con él, a ser sus
amigos.
El tren de esta Jornada Mundial
de la Juventud ha venido de lejos y ha atravesado la Nación brasileña siguiendo
las etapas del proyecto “Bota fe – Pon fe”. Hoy ha llegado a Río de Janeiro.
Desde el Corcovado, el Cristo
Redentor nos abraza y nos bendice. Viendo este mar, la playa y a todos ustedes,
me viene a la mente el momento en que Jesús llamó a sus primeros discípulos a
orillas del lago de Tiberíades. Hoy Jesús nos sigue preguntando: ¿Quieres ser
mi discípulo? ¿Quieres ser mi amigo? ¿Quieres ser testigo del Evangelio?
En el corazón
del Año de la fe, estas preguntas nos invitan a renovar nuestro compromiso
cristiano. Sus familias y comunidades locales les han transmitido el gran don
de la fe. Cristo ha crecido en ustedes. Hoy he venido a confirmarles en esta
fe, la fe en Cristo vivo que habita en ustedes, pero he venido también para ser
confirmado por el entusiasmo de su fe.
Les saludo a todos con gran
afecto. A ustedes aquí presentes, venidos de los cinco continentes y, a través
de ustedes, a todos los jóvenes del mundo, en particular a aquellos que no han
podido venir a Río de Janeiro, pero que nos siguen por medio de la radio, la
televisión e internet, a todos les digo: ¡Bienvenidos a esta gran fiesta de la
fe!
En diversas partes del mundo, muchos jóvenes están reunidos ahora para
vivir juntos este momento: sintámonos unidos unos a otros en la alegría, en la
amistad, en la fe. Y tengan la certeza de que mi corazón de Pastor les abraza a
todos con afecto universal. ¡El Cristo Redentor, desde la cima del monte
Corvado, les acoge en esta bellísima ciudad de Río!
Un saludo particular al
Presidente del Pontificio Consejo para los Laicos, el querido Cardenal
Stanislaw Rilko, y a cuantos colaboran con él. Agradezco a Monseñor Orani João
Tempesta, Arzobispo de São Sebastião do Río de Janeiro, la cordial acogida que
me ha dispensado y el gran trabajo realizado para preparar esta Jornada Mundial
de la Juventud, junto con las diversas diócesis de este inmenso Brasil.
Mi
agradecimiento también se dirige a todas las autoridades nacionales, estatales
y locales, y a cuantos han contribuido para hacer posible este momento único de
celebración de la unidad, de la fe y de la fraternidad.
Gracias a los Hermanos
Obispos, a los sacerdotes, a los seminaristas, a las personas consagradas y a
los fieles laicos que acompañan a los jóvenes, desde diversas partes de nuestro
planeta, en su peregrinación hacia Jesús.
A todos y a cada uno, mi abrazo
afectuoso en el Señor.
¡Hermanos y amigos, bienvenidos a
la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud, en esta maravillosa ciudad de Río de
Janeiro!
El Papa Francisco a los jóvenes: "¡bienvenidos a esta fiesta de la fe!"
2013-07-26 00:57:13
Papa Francisco en Copacabana: "Poned a Cristo en el centro de vuestras vidas"
2013-07-26 02:48:57
UNA GRAN FAMILIA QUE SE
DIRIGE A SU MADRE: ÁNGELUS CON EL PAPA DESDE RÍO
2013-07-26 Radio Vaticana
(RV).- “Como una gran familia que se dirige a María para que proteja nuestros hogares en los que se sienta la presencia de su Hijo Jesús”: desde el balcón del Arzobispado de Río de Janeiro el Papa Francisco dirigió el rezo del Ángelus ante los miles de fieles y peregrinos de la JMJ allí congregados el mediodía del viernes.
Francisco
recordó que hoy la Iglesia celebra a los padres de la Virgen María, los abuelos
de Jesús: los santos Joaquín y Ana. “En su casa vino al mundo María, trayendo
consigo el extraordinario misterio de la Inmaculada Concepción; en su casa
creció acompañada por su amor y su fe; en su casa aprendió a escuchar al Señor
y a seguir su voluntad.”
El Papa destacó la importancia de la familia y de los
abuelos: "¡Qué importantes son en la vida de la familia para comunicar ese
patrimonio de humanidad y de fe que es esencial para toda sociedad! ¡Y qué
importante es el encuentro y el diálogo intergeneracional, sobre todo dentro de
la familia. El Documento conclusivo de Aparecida nos lo recuerda: 'Niños y
ancianos construyen el futuro de los pueblos!'".
Alocución del Papa antes del rezo del Ángelus
Queridos hermanos y amigos
Doy gracias a la Divina Providencia por haber guiado mis pasos hasta aquí, a la ciudad de San Sebastián de Río de Janeiro. Agradezco de corazón a Mons. Orani y también a ustedes la cálida acogida, con la que manifiestan su afecto al Sucesor de Pedro. Me gustaría que mi paso por esta ciudad de Río renovase en todos el amor a Cristo y a la Iglesia, la alegría de estar unidos a Él y de pertenecer a la Iglesia, y el compromiso de vivir y dar testimonio de la fe.
Una bellísima expresión popular de la fe es la oración del Ángelus (en Brasil, la Hora de María). Es una oración sencilla que se reza en tres momentos señalados de la jornada, que marcan el ritmo de nuestras actividades cotidianas: por la mañana, a mediodía y al atardecer. Pero es una oración importante; invito a todos a recitarla con el Avemaría. Nos recuerda un acontecimiento luminoso que ha transformado la historia: la Encarnación, el Hijo de Dios se ha hecho hombre en Jesús de Nazaret.
Hoy la Iglesia celebra a los padres de la Virgen María, los abuelos de Jesús: los santos Joaquín y Ana. En su casa vino al mundo María, trayendo consigo el extraordinario misterio de la Inmaculada Concepción; en su casa creció acompañada por su amor y su fe; en su casa aprendió a escuchar al Señor y a seguir su voluntad.
Los santos Joaquín y
Ana forman parte de esa larga cadena que ha transmitido el amor de Dios, en el
calor de la familia, hasta María que acogió en su seno al Hijo de Dios y lo dio
al mundo, nos los ha dado a nosotros. ¡Qué precioso es el valor de la familia,
como lugar privilegiado para transmitir la fe! Refiriéndome al ambiente
familiar quisiera subrayar una cosa: hoy, en esta fiesta de los santos Joaquín
y Ana, se celebra, tanto en Brasil como en otros países, la fiesta de los
abuelos.
Qué importantes son en la vida de la familia para comunicar ese
patrimonio de humanidad y de fe que es esencial para toda sociedad. Y qué
importante es el encuentro y el diálogo intergeneracional, sobre todo dentro de
la familia.
El Documento conclusivo de Aparecida nos lo recuerda: “Niños y
ancianos construyen el futuro de los pueblos. Los niños porque llevarán
adelante la historia, los ancianos porque transmiten la experiencia y la
sabiduría de su vida” (n. 447). Esta relación, este diálogo entre las
generaciones, es un tesoro que tenemos que preservar y alimentar.
En estas
Jornadas de la Juventud, los jóvenes quieren saludar a los abuelos. Los saludan
con todo cariño y les agradecen el testimonio de sabiduría que nos ofrecen
continuamente.
Y ahora, en esta Plaza, en sus calles adyacentes, en las casas que viven con nosotros este momento de oración, sintámonos como una gran familia y dirijámonos a María para que proteja a nuestras familias, las haga hogares de fe y de amor, en los que se sienta la presencia de su Hijo Jesús.
(RC-RV)
DISCURSO DEL SANTO PADRE
DURANTE EL VÍA CRUCIS
2013-07-26
Queridísimos jóvenes
2013-07-26
Queridísimos jóvenes
Hemos venido hoy aquí para acompañar a Jesús a lo largo de su camino de dolor y de amor, el camino de la Cruz, que es uno de los momentos fuertes de la Jornada Mundial de la Juventud.
Al concluir
el Año Santo de la Redención, el beato Juan Pablo II quiso confiarles a
ustedes, jóvenes, la Cruz diciéndoles: “Llévenla por el mundo como signo del
amor de Jesús a la humanidad, y anuncien a todos que sólo en Cristo muerto y
resucitado hay salvación y redención” (Palabras al entregar la cruz del Año
Santo a los jóvenes, 22 de abril de 1984: Insegnamenti VII,1 (1984), 1105).
Desde entonces, la Cruz ha recorrido todos los continentes y ha atravesado los
más variados mundos de la existencia humana, quedando como impregnada de las
situaciones vitales de tantos jóvenes que la han visto y la han llevado. Nadie
puede tocar la Cruz de Jesús sin dejar en ella algo de sí mismo y sin llevar
consigo algo de la cruz de Jesús a la propia vida. Esta tarde, acompañando al
Señor, me gustaría que resonasen en sus corazones tres preguntas: ¿Qué han
dejado ustedes en la Cruz, queridos jóvenes de Brasil, en estos dos años en los
que ha recorrido su inmenso país? Y ¿qué ha dejado la Cruz en cada uno de
ustedes? Y, finalmente, ¿qué nos enseña para nuestra vida esta Cruz?
1. Una antigua tradición de la Iglesia de Roma cuenta que el apóstol Pedro, saliendo de la ciudad para huir de la persecución de Nerón, vio que Jesús caminaba en dirección contraria y enseguida le preguntó: “Señor, ¿adónde vas?”. La respuesta de Jesús fue: “Voy a Roma para ser crucificado de nuevo”. En aquel momento, Pedro comprendió que tenía que seguir al Señor con valentía, hasta el final, pero entendió sobre todo que nunca estaba solo en el camino; con él estaba siempre aquel Jesús que lo había amado hasta morir en la Cruz.
Miren, Jesús con su Cruz recorre nuestras calles
para cargar con nuestros miedos, nuestros problemas, nuestros sufrimientos,
también los más profundos. Con la Cruz, Jesús se une al silencio de las
víctimas de la violencia, que no pueden ya gritar, sobre todo los inocentes y
los indefensos; con ella, Jesús se une a las familias que se encuentran en
dificultad, que lloran la pérdida de sus hijos, o que sufren al verlos víctimas
de paraísos artificiales como la droga; con ella, Jesús se une a todas las
personas que sufren hambre en un mundo que cada día tira toneladas de
alimentos; con ella, Jesús se une a quien es perseguido por su religión, por
sus ideas, o simplemente por el color de su piel; en ella, Jesús se une a
tantos jóvenes que han perdido su confianza en las instituciones políticas
porque ven egoísmo y corrupción, o que han perdido su fe en la Iglesia, e
incluso en Dios, por la incoherencia de los cristianos y de los ministros del
Evangelio. En la Cruz de Cristo está el sufrimiento, el pecado del hombre,
también el nuestro, y Él acoge todo con los brazos abiertos, carga sobre su
espalda nuestras cruces y nos dice: ¡Ánimo! No la llevas tú solo. Yo la llevo
contigo y yo he vencido a la muerte y he venido a darte esperanza, a darte vida
(cf. Jn 3,16).
2. Y así podemos responder a la
segunda pregunta: ¿Qué ha dejado la Cruz en los que la han visto, en los que la
han tocado? ¿Qué deja en cada uno de nosotros? Deja un bien que nadie más nos
puede dar: la certeza del amor indefectible de Dios por nosotros.
Un amor tan
grande que entra en nuestro pecado y lo perdona, entra en nuestro sufrimiento y
nos da fuerza para sobrellevarlo, entra también en la muerte para vencerla y
salvarnos. En la Cruz de Cristo está todo el amor de Dios, su inmensa
misericordia. Y es un amor del que podemos fiarnos, en el que podemos creer.
Queridos jóvenes, fiémonos de Jesús, confiemos totalmente en Él (cf. Lumen
fidei, 16).
Sólo en Cristo muerto y resucitado encontramos salvación y
redención. Con Él, el mal, el sufrimiento y la muerte no tienen la última
palabra, porque Él nos da esperanza y vida: ha transformado la Cruz de
instrumento de odio, de derrota, de muerte, en signo de amor, de victoria y de
vida.
El primer nombre de Brasil fue precisamente “Terra de Santa Cruz”. La Cruz de Cristo fue plantada no sólo en la playa hace más de cinco siglos, sino también en la historia, en el corazón y en la vida del pueblo brasileño, y en muchos otros. A Cristo que sufre lo sentimos cercano, uno de nosotros que comparte nuestro camino hasta el final. No hay en nuestra vida cruz, pequeña o grande, que el Señor no comparta con nosotros.
3. Pero la Cruz nos invita también a dejarnos contagiar por este amor, nos enseña así a mirar siempre al otro con misericordia y amor, sobre todo a quien sufre, a quien tiene necesidad de ayuda, a quien espera una palabra, un gesto, y a salir de nosotros mismos para ir a su encuentro y tenderles la mano. Muchos rostros han acompañado a Jesús en su camino al Calvario: Pilato, el Cireneo, María, las mujeres…
También nosotros
podemos ser para los demás como Pilato, que no tiene la valentía de ir
contracorriente para salvar la vida de Jesús y se lava las manos. Queridos
amigos, la Cruz de Cristo nos enseña a ser como el Cireneo, que ayuda a Jesús a
llevar aquel madero pesado, como María y las otras mujeres, que no tienen miedo
de acompañar a Jesús hasta el final, con amor, con ternura. Y tú, ¿como quién
eres? ¿Como Pilato, como el Cireneo, como María?
Queridos jóvenes, llevemos nuestras alegrías, nuestros sufrimientos, nuestros fracasos a la Cruz de Cristo; encontraremos un Corazón abierto que nos comprende, nos perdona, nos ama y nos pide llevar este mismo amor a nuestra vida, amar a cada hermano o hermana nuestra con ese mismo amor. Que así sea.
2013-07-27 01:52:34
Jóvenes de todo el mundo participan en el Via Crucis de Copacabana
2013-07-27 02:16:53
Papa en Copacabana: desde los hambrientos a los desilusionados, la Cruz trae esperanza
2013-07-27 02:32:54
SANTA MISA CON LOS OBISPOS DE LA
JMJ. LOS SCERDOTES, RELIGIOSOS Y SEMINARISTAS EN LA CATEDRAL DE RIO DE JANEIRO
OBSESIONADOS EN SER SERVIDORES DE LA
COMUNIÓN Y DE LA CULTURA DEL ENCUENTRO
2013-07-27 Radio Vaticana
(RV).- Las actividades del Papa
en Río iniciaron el sábado por la mañana con la celebración de la Santa Misa
con los Obispos de la JMJ, los sacerdotes, religiosos y seminaristas en la
Catedral de Río de Janeiro.
En este encuentro, aún más significativo en el
curso del Año de la Fe, el Santo Padre recordó a los presentes que lo que los
guía es la certeza humilde y feliz de quien ha sido encontrado, alcanzado y
transformado por la Verdad que es Cristo, y no puede dejar de proclamarla
(RC-RV)
Homilía del Papa
Amados hermanos en Cristo,
Viendo esta catedral llena de obispos, sacerdotes, seminaristas, religiosos y religiosas venidos del mundo entero, pienso en las palabras del Salmo de la misa de hoy: «Que las naciones Te glorifiquen, Oh Señor » (Sal 66).
Sí, estamos aquí para alabar al Señor, y lo hacemos reafirmando nuestra voluntad de ser instrumentos suyos, para que alaben a Dios no sólo algunos pueblos, sino todos. Con la misma parresia de Pablo y Bernabé, queremos anunciar el Evangelio a nuestros jóvenes para que encuentren a Cristo, y se conviertan en constructores de un mundo más fraterno. En este sentido, quisiera reflexionar con ustedes sobre tres aspectos de nuestra vocación: llamados por Dios, llamados a anunciar el Evangelio, llamados a promover la cultura del encuentro.
1. Llamados por Dios. Creo que es importante reavivar siempre en nosotros este hecho, que a menudo damos por descontado entre tantos compromisos cotidianos: «No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes», dice Jesús (Jn 15,16). Es un caminar de nuevo hasta la fuente de nuestra llamada.
Por eso un obispo, un
sacerdote, un consagrado, una consagrada, un seminarista, no puede ser un
desmemoriado. Pierde la referencia esencial al inicio de su camino. Pedir la
gracia, pedirle a la Virgen. Ella tiene buena memoria, la gracia de ser
memoriosos, de ese primer llamado.
Hemos sido llamados por Dios y llamados para permanecer con Jesús (cf. Mc 3,14), unidos a Él. En realidad, este vivir este permanecer en Cristo marca todo lo que somos y lo que hacemos. Es precisamente la «vida en Cristo» lo que garantiza nuestra eficacia apostólica y la fecundidad de nuestro servicio: «Soy yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea verdadero» (Jn 15,16). No es la creatividad, por más pastoral que sea, no son los encuentros o las planificaciones lo que aseguran los frutos, si bien ayudan y mucho, sino lo que asegura el fruto es ser fieles a Jesús, que nos dice con insistencia: «Permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes» (Jn 15,4).
Y
sabemos muy bien lo que eso significa: contemplarlo, adorarlo y abrazarlo. En
nuestro encuentro cotidiano con Él en la Eucaristía, nuestros momentos de
adoración y también reconocerlo presente y abrazarlo en las personas más necesitadas.
El «permanecer» con Cristo no significa aislarse, sino un permanecer para ir al
encuentro de los otros.
Quiero acá recordar algunas palabras de la beata Madre
Teresa de Calcuta, dice así: «Debemos estar muy orgullosos de nuestra vocación,
que nos da la oportunidad de servir a Cristo en los pobres. Es en las
«favelas»", en los «cantegriles», en las «villas miseria» donde hay que ir
a buscar y servir a Cristo. Debemos ir a ellos como el sacerdote se acerca al
altar: con alegría» (Mother Instructions, I, p. 80). Hasta aquí la beata. Jesús
es el Buen Pastor, es nuestro verdadero tesoro, por favor, ¡no lo borremos de
nuestra vida! Enraicemos cada vez más nuestro corazón en Él (cf. Lc 12,34).
2. Llamados a anunciar el Evangelio. Muchos de ustedes, queridos Obispos y sacerdotes, si no todos, han venido para acompañar a los jóvenes a la Jornada Mundial de la Juventud. También ellos han escuchado las palabras del mandato de Jesús: «Vayan, y hagan discípulos a todas las naciones» (cf. Mt 28,19).
Es nuestro compromiso de pastores es ayudarlos a
que arda en su corazón el deseo de ser discípulos misioneros de Jesús.
Ciertamente, muchos podrían sentirse un poco asustados ante esta invitación,
pensando que ser misioneros significa necesariamente abandonar el país, la familia
y los amigos. Dios quiere que seamos misioneros. ¿Dónde estamos? Donde Él nos
pone, en nuestra Patria, o donde Él nos ponga. Ayudemos a los jóvenes a darse
cuenta de que ser discípulos misioneros es una consecuencia de ser bautizados,
es parte esencial del ser cristiano, y que el primer lugar donde se ha de
evangelizar es la propia casa, el ambiente de estudio o de trabajo, la familia
y los amigos.
Ayudémos a los jóvenes. Pongámosle la oreja para escuchar sus
ilusiones, necesitan ser escuchados, para escuchar sus logros, para escuchar
sus dificultades, es estar sentados, escuchando quizás el mismo libreto, pero
con música diferente, con identidades diferentes. La paciencia de escuchar. Eso
se los pido de todo corazón. En el confesionario, en la dirección espiritual,
en el acompañamiento. Sepamos perder tiempo con ellos. Sembrar cuesta y cansa,
¡cansa muchísimo! Y es mucho más gratificante gozar de la cosecha… ¡que vivo!
Todos gozamos más con la cosecha! Pero Jesús nos pide que sembremos en serio.
No escatimemos esfuerzos en la formación de los jóvenes. San Pablo, dirigiéndose a sus cristianos, utiliza una expresión, que él hizo realidad en su vida: «Hijos míos, por quienes estoy sufriendo nuevamente los dolores del parto hasta que Cristo sea formado en ustedes» (Ga 4,19).
Que también nosotros la hagamos realidad en nuestro ministerio.
Ayudar a nuestros jóvenes a redescubrir el valor y la alegría de la fe, la
alegría de ser amados personalmente por Dios, esto es muy difícil, pero cuando
un joven lo entiende, un joven lo siente con la Unción que le da el Espíritu
Santo, este “ser amado personalmente por Dios”, lo acompaña toda la vida
después. La alegría que ha dado a su Hijo Jesús por nuestra salvación.
Educarlos en la misión, salir, ponerse en marcha, a ser callejeros de la fe.
Así hizo Jesús con sus discípulos: no los mantuvo pegados a él como la gallina
con los pollitos; los envió. No podemos quedarnos enclaustrados en la
parroquia, en nuestra comunidad, en nuestra institución parroquial o en nuestra
institución diocesana, cuando tantas personas están esperando el Evangelio,
salir enviados.
No es un simple abrir la puerta para que vengan, para acoger,
sino salir por la puerta para buscar y encontrar. Empujémos a los jóvenes para
que salgan. Por supuesto que van a hacer macanas. ¡No tengamos miedo! Los
apóstoles las hicieron antes de nosotros. Empujémoslos a salir! Pensemos con
decisión en la pastoral desde la periferia, comenzando por los que están más
alejados, los que no suelen frecuentar la parroquia. Ellos son los invitados
VIP.
Tercero, ser llamados por Jesús, llamados para evangelizar y tercero:
3. Llamados a promover la cultura del encuentro. En muchos ambientes, y en general en este humanismo economicista que se nos impuso en el mundo, se ha abierto paso una cultura de la exclusión, una «cultura del descarte».
No hay lugar para el anciano ni para el hijo no
deseado; no hay tiempo para detenerse con aquel pobre en la calle. A veces
parece que, para algunos, las relaciones humanas estén reguladas por dos
«dogmas»: eficiencia y pragmatismo.
Queridos obispos, sacerdotes, religiosos,
religiosas y también ustedes, seminaristas que se preparan para el ministerio,
tengan el valor de ir contracorriente de esa cultura, ¡tener el coraje!
Acuérdense, y esto me hace tan bien, y lo medito con frecuencia: Agarren el
Primer Libro de los Macabeos, acuérdense cuando quisieron ponerse al tono de la
cultura de la época. “No...! Dejemos, no…! Comamos de todo como toda la gente…
Bueno, la Ley si, pero que no sea tanto…”
Y fueron dejando la fe para estar
metidos en la corriente de esta cultura. Tengan el valor de ir contracorriente
de esta cultura efiscientista, de esta cultura del descarte. El encuentro y la
acogida de todos, la solidaridad y la fraternidad, son los elementos que hacen
nuestra civilización verdaderamente humana.
Servidores de la comunión y de la cultura del encuentro. Los quisiera casi obsesionar en este sentido. Y hacerlos, sin ser presuntuosos imponiendo «nuestra verdad». Más bien guiados por la certeza humilde y feliz de quien ha sido encontrado, alcanzado y transformado por la Verdad que es Cristo, y no puede dejar de proclamarla (cf. Lc 24,13-35).
Queridos hermanos y hermanas, estamos llamados por Dios, con nombre y apellido, cada uno de nosotros, llamados a anunciar el Evangelio y a promover con alegría la cultura del encuentro.
La
Virgen María es nuestro modelo. En su vida ha dado el «ejemplo de aquel amor de
madre que debe animar a todos los que colaboran en la misión apostólica de la
Iglesia para engendrar a los hombres a una vida nueva» (Conc. Ecum. Vat. II,
Const. dogm. Lumen gentium, 65).
Le pedimos que nos enseñe a
encontrarnos cada día con Jesús. Y cuando nos hacemos los distraídos, que
tenemos muchas cosas, es decir, el sagrario queda abandonado, que nos lleve de
la mano. Pidámoselo, María, Madre, cuando ande medio así, por otro lado,
llevame de la mano, que nos empuje al salir al encuentro de tantos hermanos y
hermanas que están en la periferia, que tienen sed de Dios y no hay quien se
las anuncie.
Que no nos eche de casa, pero que nos empuje a salir de casa. Y
así seamos discípulos del Señor.
Que Ella nos conceda a todos esta gracia
LA HERMANDAD ENTRE LOS HOMBRES NO ES
UTOPÍA
2013-07-27
RV).- El mediodía del sábado el
Papa encontró a la clase dirigente brasileña en el Teatro Municipal de Río de
Janeiro. Ante cientos de políticos, diplomáticos, exponentes de la sociedad
civil, del empresariado, de la cultura y representantes de las mayores
comunidades religiosas de Brasil, Francisco recordó que “quien tiene un papel
de responsabilidad en una nación está llamado a afrontar el futuro con la mirada
tranquila de quien sabe ver la verdad”.
En su intenso mensaje leído en español,
el Papa también recalcó que la hermandad entre los hombres y la colaboración
para construir una sociedad más justa no son una utopía, sino que son el
resultado de un esfuerzo concertado de todos por el bien común (RC-RV)
Discurso del Papa
Excelencias,
Señoras y señores
Doy gracias a Dios por la oportunidad de encontrar a una representación tan distinguida y cualificada de responsables políticos y diplomáticos, culturales y religiosos, académicos y empresariales de este inmenso Brasil.
Hubiera deseado hablarles en su hermosa lengua portuguesa, pero para poder expresar mejor lo que llevo en el corazón, prefiero hablar en español. Les pido la cortesía de disculparme.
Saludo cordialmente a todos y les expreso mi reconocimiento.
Agradezco a Monseñor Orani y al Señor Walmyr Júnior
sus amables palabras de bienvenida y presentación y de testimonio. Veo en
ustedes la memoria y la esperanza: la memoria del camino y de la conciencia de
su Patria, y la esperanza de que esta Patria, siempre abierta a la luz que
emana del Evangelio de Jesucristo, continúe desarrollándose en el pleno respeto
de los principios éticos basados en la dignidad trascendente de la
persona.
Memoria del pasado y utopía hacia el futuro, se encuentran en el presente que no es una coyuntura sin historia y sin promesa, sino un momento en el tiempo, un desafío para recoger sabiduría y saber proyectarla.
Quien tiene un papel de responsabilidad en una nación está llamado a afrontar el futuro «con la mirada tranquila de quien sabe ver la verdad», como decía el pensador brasileño Alceu Amoroso Lima («Nosso tempo», en A vida sobrenatural e o mondo moderno, Río de Janeiro 1956, 106). Quisiera compartir con ustedes tres aspectos de esta mirada calma, serena y sabia: primero, la originalidad de una tradición cultural; segundo, la responsabilidad solidaria para construir el futuro y, tercero, el diálogo constructivo para afrontar el presente.
1. En primer lugar, es de justicia valorar la originalidad dinámica que caracteriza a la cultura brasileña, con su extraordinaria capacidad para integrar elementos diversos. El común sentir de un pueblo, las bases de su pensamiento y de su creatividad, los principios básicos de su vida, los criterios de juicio sobre las prioridades, las normas de actuación, se fundan, se fusionan, y crecen en una visión integral de la persona humana.
Esta visión del hombre y de la vida característica del pueblo brasileño ha recibido también la savia del Evangelio, la fe en Jesucristo, el amor de Dios y la fraternidad con el prójimo. La riqueza de esta savia. Puede fecundar un proceso cultural fiel a la identidad brasileña y a la vez un proceso constructor de un futuro mejor para todos. Un proceso que hace crecer la humanización integral y la cultura del encuentro y de la relación.
Esta es la manera cristiana de promover el bien común, la
alegría de vivir. Y aquí convergen la fe y la razón, la dimensión religiosa con
los diferentes aspectos de la cultura humana: el arte, la ciencia, el trabajo,
la literatura...
El cristianismo combina trascendencia y encarnación; por la
capacidad de revitalizar siempre el pensamiento y la vida ante la amenaza de
frustración y desencanto que pueden invadir el corazón y propagarse por las
calles.
2. Un segundo punto al que quisiera referirme es la responsabilidad social. Esta requiere un cierto tipo de paradigma cultural y, en consecuencia, de la política.
Somos responsables de la
formación de las nuevas generaciones, ayudarlos a ser capaces en la economía y
la política, y firmes en los valores éticos. El futuro exige hoy la tarea de
rehabilitar la política. Rehabilitar la política, que es una de las formas más
altas de la caridad. El futuro nos exige una visión humanista de la economía y
una política que logre cada vez más y mejor la participación de las personas,
evite el elitismo y erradique la pobreza.
Que a nadie le falte lo necesario y
que se asegure a todos dignidad, fraternidad y solidaridad: éste es el camino
propuesto. Ya en la época del profeta Amós era muy fuerte la admonición de
Dios: «Venden al justo por dinero, al pobre por un par de sandalias. Oprimen
contra el polvo la cabeza de los míseros y tuercen el camino de los indigentes»
(Am 2,6-7). Los gritos que piden justicia continúan todavía hoy.
Quien desempeña un papel de guía permítanme que diga aquél a quien la vida ha ungido como guía, ha de tener objetivos concretos y buscar los medios específicos para alcanzarlos, pero también puede existir el peligro de la desilusión, la amargura, la indiferencia, cuando las expectativas no se cumplen.
Aquí apelo a la dinámica
de la esperanza que impulsa a ir siempre más allá, a emplear todas las energías
y capacidades en favor de las personas para las que se trabaja, aceptando los
resultados y creando condiciones para descubrir nuevos caminos, entregándose
incluso sin ver los resultados, pero manteniendo viva la esperanza. Con esa
constancia y coraje que nacen de la aceptación de la propia vocación de guía y
de dirigente.
Es proprio de La dirigencia elegir la más justa de las opciones después de haberlas considerado, a partir de la propia responsabilidad y el interés del bien común; por este camino se va al centro de los males de una sociedad para superarlos con la audacia de acciones valientes y libres.
Es nuestra responsabilidad, aunque siempre sea limitada, esa
comprensión de la totalidad de la realidad, observando, sopesando, valorando,
para tomar decisiones en el momento presente, pero extendiendo la mirada hacia
el futuro, reflexionando sobre las consecuencias de las decisiones.
Quien actúa
responsablemente, pone la propia actividad ante los derechos de los demás y
ante el juicio de Dios. Este sentido ético aparece hoy como un desafío
histórico sin precedentes. Tenemos que buscarlo, tenemos que inserirlo en la
misma sociedad.
Además de la racionalidad científica y técnica, en la situación
actual se impone la vinculación moral con una responsabilidad social y
profundamente solidaria.
3. Para completar esta reflexión, además del humanismo integral que respete la cultura original y la responsabilidad solidaria, considero fundamental para afrontar el presente: el diálogo constructivo. Entre la indiferencia egoísta y la protesta violenta, siempre hay una opción posible: el diálogo.
El diálogo entre las generaciones,
el diálogo en el pueblo, que todos somos pueblo, la capacidad de dar y recibir,
permaneciendo abiertos a la verdad.
Un país crece cuando sus diversas riquezas
culturales dialogan de manera constructiva: la cultura popular, la
universitaria, la juvenil, la artística y la tecnológica, la cultura económica,
la cultura de la familia y de los medios de comunicación, cuando dialogan.
Es
imposible imaginar un futuro para la sociedad sin una incisiva contribución de
energías morales en una democracia que se quede encerrada en la pura lógica o
en el mero equilibrio de la representación de intereses establecidos.
Considero
también fundamental, en este diálogo, la contribución de las grandes
tradiciones religiosas, que desempeñan un papel fecundo de fermento en la vida
social y de animación de la democracia.
La convivencia pacífica entre las
diferentes religiones se ve beneficiada por la laicidad del Estado, que, sin
asumir como propia ninguna posición confesional, respeta y valora la presencia
de la dimensión religiosa en la sociedad, favoreciendo sus expresiones
concretas.
Cuando los líderes de los diferentes sectores me piden un consejo, mi respuesta es siempre la misma: Diálogo, diálogo, diálogo. El único modo de que una persona, una familia, una sociedad, crezca; la única manera de que la vida de los pueblos avance, es la cultura del encuentro, una cultura en la que todo el mundo tiene algo bueno que aportar, y todos pueden recibir algo bueno cambio.
El otro siempre tiene algo
que darme cuando sabemos acercarnos a él con actitud abierta y disponible, sin
prejuicios. Esta actitud abierta, disponible, sin prejuicios yo la definiría
como humildad social que es la que favorece el diálogo. Sólo así puede
prosperar un buen entendimiento entre las culturas y las religiones, la estima
de unas por las otras sin opiniones previas gratuitas y en clima de respeto de
los derechos de cada una. Hoy, o se apuesta por el diálogo, o se apuesta por la
cultura del encuentro, o todos perdemos, ¡Todos perdemos!; porque aquí va el
camino fecundo.
Excelencias,
Señoras y señores
Gracias por su atención. Tomen estas palabras como expresión de mi preocupación como Pastor de la Iglesia y del respeto y afecto que tengo por el pueblo brasileño. La hermandad entre los hombres y la colaboración para construir una sociedad más justa no son un sueño fantasioso, sino el resultado de un esfuerzo concertado de todos hacia bien común.
Los aliento en este su compromiso por el bien común, que requiere por
parte de todos, sabiduría, prudencia y generosidad. Los encomiendo al Padre
celestial pidiéndole, por la intercesión de Nuestra Señora de Aparecida, que
colme con sus dones a cada uno de los presentes, a sus familias y comunidades
humanas y de trabajo. Y de corazón pido a Dios que los bendiga.
¡Muchas
gracias!
(MP-RV)
VIGILIA DE LA ORACIÓN
2013-07-27
(RV).- La vigilia de oración de
la JMJ 2013 con el Papa comenzó la noche del sábado 27 a orillas de Copacabana.
A causa del mal tiempo, el “Campus Fidei” de Guaratiba, fue cambiado por el
litoral carioca que igualmente acogió a centenares de miles de jóvenes de todo
el mundo en un colorido ambiente de fiesta típico de estas citas juveniles:
celebración y algarabía, pero también meditación y recogimiento en espera del
Santo Padre y su palabra, que justamente llegó para recordarnos a todos quiénes
somos y a lo que estamos llamados.
Esta noche la liturgia de la Palabra se desarrolló en dos momentos: el diálogo entre el Papa y los jóvenes y la procesión con el Santísimo Sacramento, y luego la Adoración.
La primera parte estuvo acompañada por una sugestiva escenografía
en la que participaron decenas de jóvenes empeñados en “construir” una iglesia.
“Ustedes son el campo de la fe. Ustedes son los atletas de Cristo. Ustedes son
los constructores de una Iglesia más hermosa y de un mundo mejor”, dijo
Francisco a los jóvenes reunidos en Rio, y a través de ellos, a todos los
jóvenes.
Discurso del Papa durante la vigilia con los jóvenes
Nos convertimos en constructores de
la Iglesia y protagonistas de la historia
Queridos jóvenes,
Viéndolos a ustedes, presentes
aquí hoy, me viene a la mente la historia de San Francisco de Asís. Delante del
Crucifijo, él escucha la voz de Jesús que le dice: «Francisco, ve y repara mi
casa». Y el joven Francisco responde, con prontitud y generosidad, a esta
llamada del Señor: repara a mi casa. ¿Pero cuál casa? Poco a poco, él percibe
que no se trataba de hacer de albañil y reparar un edificio hecho de piedras,
sino de dar su contribución a la vida de la Iglesia; se trataba de colocarse al
servicio de la Iglesia, amándola y trabajando para que transparentara en ella
siempre más el Rostro de Cristo.
También hoy el Señor sigue necesitando a los jóvenes para su Iglesia. Queridos jóvenes el Señor los necesita. También hoy llama a cada uno de ustedes a seguirlo en su Iglesia y a ser misioneros.
Queridos jóvenes el Señor hoy los
llama. No al montón. A vos, a vos, a vos, a vos, a cada uno. Escuchen en el
corazón qué les dice. Pienso que podemos aprender algo de lo que pasó en estos
días: como tuvimos que cancelar, por el mal tiempo, la realización de esta
vigilia en el Campus Fidei, en Guaratiba. ¿No estaría el Señor queriendo
decirnos que el verdadero campo de la fe, el verdadero campus fidei, no es un
lugar geográfico sino que somos nosotros? ¡Si! Es verdad. Cada uno de nosotros,
cada uno de ustedes, yo, todos. Y, ser discípulo misionero significa saber que
somos el Campo de la fe de Dios!
Por eso, por eso, a partir de la imagen del
Campo de la fe, pensé en tres imágenes, tres, que nos pueden ayudar a entender
mejor lo que significa ser un discípulo-misionero: la primera imagen, el campo
como lugar donde se siembra; la segunda, el campo como lugar de entrenamiento;
y la tercera, el campo como obra de construcción.
Primero: El campo como lugar
donde se siembra.
Todos conocemos la parábola de Jesús que habla de un
sembrador que salió a sembrar en un campo; algunas simientes cayeron al borde
del camino, entre piedras o en medio de espinas, no llegaron a desarrollarse; pero
otras cayeron en tierra buena y dieron mucho fruto (cf. Mt 13,1-9). Jesús mismo
explicó el significado de la parábola: La simiente es la Palabra de Dios
sembrada en nuestro corazón (cf. Mt 13,18-23).
Hoy, todos los días, pero hoy de
manera especial, Jesús siembra. Cuando aceptamos la Palabra de Dios, entonces
somos el Campo de la Fe. Por favor, dejen que Cristo y su Palabra entren en su
vida, dejen entrar la simiente de la palabra de Dios, dejen que germine, dejen
que crezca. Dios hace todo pero ustedes déjenlo hacer, dejen que Él trabaje en
ese crecimiento!
Jesús nos dice que las simientes que cayeron al borde del camino, o entre las piedras y en medio de espinas, no dieron fruto. Creo que, con honestidad, podemos hacernos la pregunta: ¿Qué clase de terreno somos, qué clase de terreno queremos ser? Quizás a veces somos como el camino: escuchamos al Señor, pero no cambia nada en nuestra vida, porque nos dejamos atontar por tantos reclamos superficiales que escuchamos.
Yo les pregunto pero no contesten, ahora, cada
uno conteste en su corazón. ¿Yo soy un joven, una joven, atontada? o somos como
el terreno pedregoso: acogemos a Jesús con entusiasmo, pero somos inconstantes,
ante las dificultades, no tenemos el valor de ir a contracorriente.
Cada uno
contestamos, en nuestro corazón: ¿tengo valor o soy cobarde? O somos como el
terreno espinoso: las cosas, las pasiones negativas sofocan en nosotros las
palabras del Señor (cf. Mt 13,18-22). ¿Tengo en mi corazón la costumbre de
jugar a dos puntas, y quedar bien con Dios y quedar bien con el diablo? ¿Querer
recibir la semilla de Jesús y a la vez regar las espinas y los yuyos que nacen
en mi corazón? Cada uno en silencio se contesta.
Hoy, sin embargo, yo estoy
seguro de que la simiente puede caer en buena tierra. Escuchamos estos
testimonios, cómo la simiente cayó en buena tierra. No padre, yo no soy buena
tierra, soy una calamidad, estoy lleno de piedras, de espinas, y de todo.
Si
puede que eso hay arriba, pero hacé un pedacito, hacé un cachito de buena
tierra y dejá que caiga allí, ¡y vas a ver cómo germina! Yo sé que ustedes
quieren ser buena tierra, cristianos en serio, no cristianos a medio tiempo, no
cristianos «almidonados» con la nariz así que parecen cristianos y en el fondo
no hacen nada.
No cristianos de fachada. Esos cristianos que son pura facha,
sino cristianos auténticos. Sé que ustedes no quieren vivir en la ilusión de
una libertad chirle que se deja arrastrar por la moda y las conveniencias del
momento. Sé que ustedes apuntan a lo alto, a decisiones definitivas que den
pleno sentido.¿Es así, o me equivoco? ¿Es así? Bueno, si es así hagamos una
cosa.
Todos en silencio, miremos al corazón y cada uno dígale a Jesús que
quiere recibir la semilla. Dígale a Jesús: mirá Jesús las piedras que hay, mirá
las espina, mirá los yuyos, pero mirá este cachito de tierra que te ofrezco,
para que entre la semilla.
En silencio dejamos entrar la semilla de Jesús...
Acuérdense de este momento, cada uno sabe el nombre de la semilla que entró.
¡Déjenla crecer y Dios la va a cuidar!El campo, el campo además de ser un lugar
de siembra, es lugar de entrenamiento. Jesús nos pide que le sigamos toda la
vida, nos pide que seamos sus discípulos, que «juguemos en su equipo».
La
mayoría de ustedes les gusta el deporte. Aquí, en Brasil, como en otros países,
el fútbol es pasión nacional. ¿Si o no? Pues bien, ¿qué hace un jugador cuando
se le llama para formar parte de un equipo? Tiene que entrenarse y entrenarse
mucho. Así es nuestra vida de discípulos del Señor.
San Pablo, describiendo a los
cristianos nos dice: «Los atletas se privan de todo, y lo hacen para obtener
una corona que se marchita; nosotros, en cambio, por una corona incorruptible»
(1 Co 9,25). ¡Jesús nos ofrece algo más grande que la Copa del Mundo! ¡Algo más
grande que la Copa del Mundo! Jesús nos ofrece la posibilidad de una vida
fecunda, de una vida feliz, y también un futuro con él que no tendrá fin, allá
en la vida eterna.
Es lo que nos ofrece Jesús. Pero, nos pide que paguemos la
entrada, y la entrada es que nos entrenemos para «estar en forma», para
afrontar sin miedo todas las situaciones de la vida, dando testimonio de
nuestra fe.
A través del diálogo con él: la oración. Padre, ahora no nos vas a
hacer rezar a todos, ¿no? Les pregunto, pero contestan en su corazón, eh? No en
voz alta, en silencio. ¿Yo rezo? Cada uno se contesta. ¿Yo hablo con Jesús o le
tengo miedo al silencio? ¿Dejo que el Espíritu Santo hable en mi corazón? Yo le
pregunto a Jesús: ¿qué querés que haga, qué querés de mi vida? Esto es
entrenarse. Pregúntenle a Jesús, hablen con Jesús. Y si cometen un error en la
vida, si se pegan un resbalón, si hacen algo que está mal, no tengan miedo.
Jesús mirá lo que hice: ¿qué tengo que hacer ahora?
Pero siempre hablen con
Jesús, en las buenas y en las malas. ¡Cuando hacen una cosa buena y cuando
hacen una cosa mala¡. ¡No le tengan miedo¡ ¡ Eso es la oración¡ Y con eso se
van entrenando en el diálogo con Jesús en este discipulado misionero y también
a través de los sacramentos, que hacen crecer en nosotros su presencia. A
través del amor fraterno, del saber escuchar, comprender, perdonar, acoger,
ayudar a los otros, a todos, sin excluir y sin marginar.
Estos son los
entrenamientos para seguir a Jesús: la oración, los sacramentos y la ayuda a
los demás, el servicio a los demás. ¿Lo repetimos juntos todos? Oración,
sacramentos y ayuda a los demás. ¡No se oyó bien, otra vez!
Y tercero: El campo como obra de construcción. Acá estamos viendo cómo se ha construido esto aquí. Se empezaron a mover los muchachos, las chicas. Movieron y, construyeron una iglesia. Cuando nuestro corazón es una tierra buena que recibe la Palabra de Dios, cuando «se suda la camiseta», tratando de vivir como cristianos, experimentamos algo grande: nunca estamos solos, formamos parte de una familia de hermanos que recorren el mismo camino: somos parte de la Iglesia.
Estos muchachos, estas chicas no estaban solos, en conjunto hicieron
un camino y construyeron la iglesia, en conjunto hicieron lo de San Francisco,
construir, reparar la iglesia. Te pregunto: ¿quieren construir la iglesia? ¿Se
animan? ¿Y mañana se van a olvidar de este sí que dijeron? ¡Así me gusta¡ Somos
parte de la iglesia más aún, nos convertimos en constructores de la Iglesia y
protagonistas de la historia. Chicos, chicas, por favor, no se metan en la cola
de la historia, sean protagonistas, ¡jueguen para adelante, pateen adelante!
¡Construyan un mundo mejor, un mundo de hermanos, un mundo de justicia, de
amor, de paz, de fraternidad, de solidaridad, juéguenla adelante, siempre! San
Pedro nos dice que somos piedras vivas que forman una casa espiritual (cf. 1 P
2,5). Y miramos este palco, vemos que tiene la forma de una iglesia construida
con piedras vivas.
En la Iglesia de Jesús, las piedras vivas somos nosotros, y
Jesús nos pide que edifiquemos su Iglesia; cada uno de nosotros es una piedra
viva, es un pedacito de la construcción, y si falta ese pedacito cuando viene
la lluvia entra la gotera y se mete el agua dentro de la casa.
Cada pedacito
vivo tiene que cuidar la unidad y la seguridad de la Iglesia. Y no construir
una pequeña capilla donde sólo cabe un grupito de personas. Jesús nos pide que
su Iglesia sea tan grande que pueda alojar a toda la humanidad, que sea la casa
de todos. Jesús me dice a mí, a vos, a cada uno: «Vayan, hagan discípulos a
todas las naciones».
Esta tarde, respondámosle: Sí, Señor, también yo quiero
ser una piedra viva; juntos queremos construir la Iglesia de Jesús. Quiero ir y
ser constructor de la Iglesia de Cristo. ¿Se animan a repetirlo? Quiero ir y
ser constructor de la Iglesia de Cristo. A ver ahora... Después van a pensar
esto que dijeron juntos. Tu corazón, corazón joven, quiere construir un
mundo mejor. Sigo las noticias del mundo y veo que en tantos jóvenes, en muchas
partes del mundo han salido por las calles para expresar el deseo de una
civilización más justa y fraterna. Los jóvenes en la calle. Son jóvenes que
quieren ser protagonistas del cambio.
Por favor, no dejen que otros sean los
protagonistas del cambio. Ustedes son los que tienen el futuro. Ustedes, ¡por
ustedes, entra el futuro en el mundo!
A ustedes les pido que también sean
protagonistas de este cambio. Sigan superando la apatía y ofreciendo una
respuesta cristiana a las inquietudes sociales y políticas que se van
planteando en diversas partes del mundo.
Les pido que sean constructores del
futuro, que se metan en el trabajo por un mundo mejor. Queridos jóvenes, por
favor, no balconeen la vida, métanse en ella, ¡Jesús no se quedó en el balcón,
se metió! ¡No balconeen la vida, métanse en ella como hizo Jesús!
Sin embargo,
queda una pregunta: ¿Por dónde empezamos? ¿A quién le pedimos que empiece esto,
por dónde empezamos? Una vez, le preguntaron a la Madre Teresa qué era lo que
había que cambiar en la Iglesia para empezar, ¿Por qué pared de la Iglesia empezamos?
¿Por dónde, le dijeron, madre hay que empezar? ¡Por vos y por mí!, contestó
ella. Tenía garra esta mujer, sabía por dónde había que empezar. Yo también hoy
le robo la palabra a la Madre Teresa y te digo: ¿Empezamos, por dónde? Por vos
y por mí. Cada uno, en silencio otra vez, pregúntense: ¿si tengo que empezar
por mí, por dónde empiezo? Cada uno abra su corazón para que Jesús les diga por
dónde empiezo.
Queridos amigos, no se cansen: ¡Ustedes son el campo da fe! ¡Ustedes son los atletas de Cristo! Ustedes son los constructores de una Iglesia más bella y de un mundo mejor.
Elevemos los ojos a Nuestra Señora. Ella nos ayuda a seguir a
Jesús, nos da el ejemplo con su “sí” a Dios: «Eh aquí la esclava del Señor,
hágase en mí según Tu Palabra» (Lc. 1,38).
También nos se lo decimos a Dios,
juntos con María: hágase en mí según Tu Palabra.
Así sea!
La conmovedora canción que sonó durante la Adoración Eucarística de la JMJ
2013-08-03 15:00:00
MISA DE ENVÍO
SANTA MISA DE
CLAUSURA DE LA XXVIII JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD DE RÍO,
¡Vayan! Jesucristo cuenta con ustedes, la Iglesia cuenta con
ustedes, el Papa cuenta con ustedes
2013-07-28 Radio Vaticana
(RV).- Fue el mandato
que el Papa Francisco transmitió a más de tres millones de jóvenes el domingo
por la mañana en la Santa Misa de clausura de la XXVIII Jornada Mundial de la
Juventud de Río, recordando la palabra de Dios que hoy nos indica: “Vayan”,
“sin miedo”, “para servir”.
El Obispo de Roma precisó que a donde nos envía
Jesús no hay fronteras, no hay límites: nos envía a todos. El Evangelio no es
para algunos sino para todos, precisó el Santo Padre. “No es sólo para los que
nos parecen más cercanos, más receptivos, más acogedores.
Es para todos. No
tengan miedo de ir y llevar a Cristo a cualquier ambiente, hasta las periferias
existenciales, también a quien parece más lejano, más indiferente.” El Señor
busca a todos, quiere que todos sientan el calor de su misericordia y de su
amor. “Quisiera que este mandato de Cristo: “Vayan”, resonara en ustedes
jóvenes de la Iglesia en América Latina, comprometidos en la misión continental
promovida por los obispos. Brasil, América Latina, el mundo tiene necesidad de
Cristo”.
Homilía del Papa
Queridos hermanos en el episcopado y en el sacerdocio,
Queridos jóvenes
«Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos». Con estas palabras, Jesús se dirige a cada uno de ustedes diciendo: «Qué bueno ha sido participar en la Jornada Mundial de la Juventud, vivir la fe junto a jóvenes venidos de los cuatro ángulos de la tierra, pero ahora tú debes ir y transmitir esta experiencia a los demás». Jesús te llama a ser un discípulo en misión. Hoy a la luz de la palabra de Dios que acabamos de oír, ¿Qué nos dice hoy el Señor? ¿Qué nos dice hoy el Señor? Tres palabras: Vayan, sin miedo, para servir.
1. Vayan. Durante estos días aquí en Río, ustedes han podido hacer la bella experiencia de encontrar a Jesús y de encontrarlo juntos, sintiendo la alegría de la fe. Pero la experiencia de este encuentro no puede quedar encerrada en la vida de ustedes, o en el pequeño grupo de la parroquia, del movimiento o de la comunidad de ustedes. Sería como quitarle el oxígeno a una llama que arde. La fe es una llama que se hace más viva cuanto más es compartida, transmitida, para que todos puedan conocer, amar y profesar a Jesucristo, que es el Señor de la vida y de la historia (cf. Rm 10,9).
Pero ¡cuidado! Jesús no ha dicho: si quieren, si tienen tiempo, ¡Vayan!, sino que dijo: «Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos».
Compartir la experiencia de la fe, dar testimonio de la fe,
anunciar el evangelio es el mandato que el Señor confía a toda la Iglesia,
también a ti; es un mandato que no nace de la voluntad de dominio, de la
voluntad de poder, sino de la fuerza del amor, del hecho que Jesús ha venido
antes a nosotros y nos ha dado, no nos dio algo de sí, sino se nos dio todo Él.
Ha dado su vida para salvarnos y mostrarnos el amor y la misericordia de Dios.
Jesús no nos trata como a esclavos, sino como a hombres libres, amigos,
hermanos; y no sólo nos envía, sino que nos acompaña, está siempre a nuestro
lado en esta misión de amor.
¿Para dónde nos envía Jesús? No hay fronteras, no hay límites: nos envía para todas las personas. El evangelio es para todos, y no para algunas personas. No es sólo para aquellos que parecen más cercanos a nosotros, más abiertos, más acogedores. Es para todas las personas. No tengan miedo de ir y llevar a Cristo a todos los ambientes, hasta las periferias existenciales, incluidos aquellos que parecen más distantes, más indiferentes. El Señor busca a todos, quiere que todos sientan el calor de su misericordia y de su amor.
De forma especial, quisiera que este mandato de Cristo: «Vayan», resonara en ustedes jóvenes de la Iglesia en América Latina, comprometidos en la misión continental promovida por los obispos.
El Brasil, América Latina, el mundo necesita de Cristo. San Pablo
dice: «¡Ay de mí si no anuncio el evangelio!» (1 Co 9,16). Este continente ha
recibido el anuncio del Evangelio, que marcó su camino y produjo mucho fruto.
Ahora este anuncio se les ha confiado también a ustedes, para que resuene con fuerza
renovada. La Iglesia necesita de ustedes, del entusiasmo, de la creatividad y
de la alegría que los caracteriza.
Un gran apóstol de Brasil, el beato José de
Anchieta, partió en misión cuando tenía apenas diecinueve años! ¿Saben cuál es
el mejor medio para evangelizar a los jóvenes? Otro joven. Éste es el camino a
recorrer por ustedes.
2. Sin miedo. Puede que alguno piense: «No tengo ninguna preparación especial, ¿cómo puedo ir y anunciar el evangelio?». Querido amigo, tu miedo no se diferencia mucho del de Jeremías.
Escuchamos en la lectura recién, cuando fue llamado por Dios para ser profeta:
«¡Ay, Señor, Dios mío! Mira que no sé hablar, que sólo soy un niño». También
Dios les dice a ustedes lo que dijo a Jeremías: «No les tengas miedo, que yo
estoy contigo para librarte» (Jr 1,6.8). Él está con nosotros.
«No tengan miedo». Cuando vamos a anunciar a Cristo, es Él mismo el que va por delante y nos guía. Al enviar a sus discípulos en misión, ha prometido: «Yo estoy con ustedes todos los días» (Mt 28,20). Y esto es verdad también para nosotros. Jesús no nos deja solos, ¡nunca deja solo a nadie! ¡Nos acompaña siempre!
Además Jesús no dijo: «Andá», sino «Vayan»: somos enviados juntos. Queridos jóvenes, sientan la compañía de toda la Iglesia, y también la comunión de los santos, en esta misión. Cuando juntos hacemos frente a los desafíos, entonces somos fuertes, descubrimos recursos que pensábamos que no teníamos. Jesús no ha llamado a los apóstoles para que vivan aislados, los ha llamado a formar un grupo, una comunidad.
Quisiera dirigirme
también a ustedes, queridos sacerdotes que concelebran conmigo esta Eucaristía:
han venido para acompañar a sus jóvenes, y es bonito compartir esta experiencia
de fe. Seguro que los ha rejuvenecidos a todos. ¡El joven contagia juventud!
Pero es una etapa en el camino. Por favor, sígan acompañándolos con generosidad
y alegría, ayúdenlos a comprometerse activamente en la Iglesia; que nunca se
sientan solos.
Y aquí quiero agradecer de corazón a los grupos de pastoral
juvenil, a los movimientos y nuevas comunidades que acompañan a los jóvenes en
su experiencia de ser Iglesia, tan creativos, tan audaces. ¡Sigan adelante y no
tengan miedo!
3. La última palabra: para servir. En el inicio del salmo que proclamado escuchamos estas palabras: «Canten al Señor un cántico nuevo» (95,1). ¿Cuál es este cántico nuevo? No son palabras, no es una melodía, sino que es el canto de nuestra vida, es dejar que nuestra vida se identifique con la Vida de Jesús, es tener sus sentimientos, sus pensamientos, sus acciones. Y la vida de Jesús es una vida para los demás. La vida de Jesús es una vida para los demás, es una vida de servicio.
3. La última palabra: para servir. En el inicio del salmo que proclamado escuchamos estas palabras: «Canten al Señor un cántico nuevo» (95,1). ¿Cuál es este cántico nuevo? No son palabras, no es una melodía, sino que es el canto de nuestra vida, es dejar que nuestra vida se identifique con la Vida de Jesús, es tener sus sentimientos, sus pensamientos, sus acciones. Y la vida de Jesús es una vida para los demás. La vida de Jesús es una vida para los demás, es una vida de servicio.
San Pablo, en la lectura que escuchamos hace poco, decía: «Me hice esclavo de todos, a fin de ganar el mayor número posible» (1 Co 9,19). Para anunciar a Jesús, Pablo se hizo «esclavo de todos». Evangelizar significa testimoniar personalmente el amor de Dios, significa superar nuestros egoísmos, significa servir inclinándonos a lavar los pies de nuestros hermanos como hizo Jesús.
Tres palabras: “Vayan, sin miedo, para servir”. Siguiendo estas tres palabras “Vayan, sin miedo, para servir”, experimentarán que quien evangeliza es evangelizado, quien transmite la alegría de la fe, recibe más alegría.
Queridos jóvenes, cuando vuelvan a sus casas, no
tengan miedo de ser generosos con Cristo, de dar testimonio del Evangelio. En
la primera lectura, cuando Dios envía al profeta Jeremías, le da el poder para
«arrancar y arrasar, para destruir y demoler, para reedificar y plantar» (Jr
1,10). También es así para ustedes. Llevar el Evangelio es llevar la fuerza de
Dios para arrancar y arrasar el mal y la violencia; para destruir y demoler las
barreras del egoísmo, la intolerancia y el odio; para edificar un mundo nuevo.
Queridos jóvenes, ¡Jesucristo cuenta con ustedes! ¡La Iglesia cuenta con
ustedes! ¡El Papa cuenta con ustedes!
Que María, Madre de Jesús y Madre
nuestra, les acompañe siempre con su ternura: «Vayan y hagan discípulos a todos
los pueblos». Amén
(RC-RV)
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ENCUENTRO CON EL COMITÉ DE
COORDINACIÓN DEL CELAM
DISCURSO DEL SANTO PADRE
FRANCISCO
Centro Estudios de Sumaré, Río de
Janeiro
Domingo 28 de julio de 2013
1. Introducción
Agradezco al Señor esta
oportunidad de poder hablar con ustedes, hermanos Obispos, responsables del
CELAM en el cuatrienio 2011-2015. Hace 57 años que el CELAM sirve a las 22
Conferencias Episcopales de América Latina y El Caribe, colaborando solidaria y
subsidiariamente para promover, impulsar y dinamizar la colegialidad episcopal
y la comunión entre las Iglesias de esta Región y sus Pastores.
Como Ustedes, también yo soy
testigo del fuerte impulso del Espíritu en la Quinta Conferencia General del
Episcopado Latinoamericano y El Caribe en Aparecida, en mayo de 2007, que sigue
animando los trabajos del CELAM para la anhelada renovación de las iglesias
particulares. Esta renovación, en buena parte de ellas, se encuentra ya en
marcha. Quisiera centrar esta conversación en el patrimonio heredado de aquel
encuentro fraterno y que todos hemos bautizado como Misión Continental.
2. Características peculiares de
Aparecida
Existen cuatro características
que son propias de la V Conferencia. Son como cuatro columnas del desarrollo de
Aparecida y que le confieren su originalidad.
1) Inicio sin documento
Medellín, Puebla y Santo Domingo
comenzaron sus trabajos con un camino recorrido de preparación que culminó en
una especie de Instrumentum laboris, con el cual se desarrolló
la discusión, reflexión y aprobación del documento final. En cambio, Aparecida
promovió la participación de las Iglesias particulares como camino de
preparación que culminó en un documento de síntesis. Este documento, si bien
fue referencia durante la Quinta Conferencia General, no se asumió como
documento de partida. El trabajo inicial consistió en poner en común las
preocupaciones de los Pastores ante el cambio de época y la necesidad de
renovar la vida discipular y misionera con la que Cristo fundó la Iglesia.
2) Ambiente de oración con el
Pueblo de Dios
Es importante recordar el
ambiente de oración generado por el diario compartir la Eucaristía y otros
momentos litúrgicos, donde siempre fuimos acompañados por el Pueblo de Dios.
Por otro lado, puesto que los trabajos tenían lugar en el subsuelo del
Santuario, la “música funcional” que los acompañaba fueron los cánticos y
oraciones de los fieles.
3) Documento que se prolonga en
compromiso, con la Misión Continental
En este contexto de oración y
vivencia de fe surgió el deseo de un nuevo Pentecostés para la Iglesia y el
compromiso de la Misión Continental. Aparecida no termina con un Documento sino
que se prolonga en la Misión Continental.
4) La presencia de Nuestra
Señora, Madre de América
Es la primera Conferencia del
Episcopado Latinoamericano y El Caribe que se realiza en un Santuario mariano.
3. Dimensiones de la Misión
Continental
La Misión Continental se proyecta
en dos dimensiones: programática y paradigmática. La misión programática, como
su nombre lo indica, consiste en la realización de actos de índole misionera.
La misión paradigmática, en cambio, implica poner en clave misionera la
actividad habitual de las Iglesias particulares. Evidentemente aquí se da, como
consecuencia, toda una dinámica de reforma de las estructuras eclesiales.
El
“cambio de estructuras” (de caducas a nuevas) no es fruto de un estudio de
organización de la planta funcional eclesiástica, de lo cual resultaría una
reorganización estática, sino que es consecuencia de la dinámica de la misión.
Lo que hace caer las estructuras caducas, lo que lleva a cambiar los corazones
de los cristianos, es precisamente la misionariedad. De aquí la
importancia de la misión paradigmática.
La Misión Continental, sea
programática, sea paradigmática, exige generar la conciencia de una Iglesia que
se organiza para servir a todos los bautizados y hombres de buena voluntad. El
discípulo de Cristo no es una persona aislada en una espiritualidad intimista,
sino una persona en comunidad, para darse a los demás. Misión Continental, por
tanto, implica pertenencia eclesial.
Un planteo como éste, que
comienza por el discipulado misionero e implica comprender la identidad del
cristiano como pertenencia eclesial, pide que nos explicitemos cuáles son los
desafíos vigentes de la misionariedad discipular.Señalaré
solamente dos: la renovación interna de la Iglesia y el diálogo con el mundo
actual.
Renovación interna de la Iglesia
Aparecida ha propuesto como
necesaria la Conversión Pastoral. Esta conversión implica creer en la Buena
Nueva, creer en Jesucristo portador del Reino de Dios, en su irrupción en el
mundo, en su presencia victoriosa sobre el mal; creer en la asistencia y
conducción del Espíritu Santo; creer en la Iglesia, Cuerpo de Cristo y
prolongadora del dinamismo de la Encarnación.
En este sentido, es necesario
que, como Pastores, nos planteemos interrogantes que hacen a la marcha de las
Iglesias que presidimos. Estas preguntas sirven de guía para examinar el estado
de las diócesis en la asunción del espíritu de Aparecida y son preguntas que
conviene nos hagamos frecuentemente como examen de conciencia.
1. ¿Procuramos que nuestro
trabajo y el de nuestros Presbíteros sea más pastoral que administrativo?
¿Quién es el principal beneficiario de la labor eclesial, la Iglesia como
organización o el Pueblo de Dios en su totalidad?
2. ¿Superamos la tentación de
atender de manera reactiva los complejos problemas que surgen? ¿Creamos un
hábito pro-activo? ¿Promovemos espacios y ocasiones para manifestar la
misericordia de Dios? ¿Somos conscientes de la responsabilidad de replantear
las actitudes pastorales y el funcionamiento de las estructuras eclesiales,
buscando el bien de los fieles y de la sociedad?
3. En la práctica, ¿hacemos
partícipes de la Misión a los fieles laicos? ¿Ofrecemos la Palabra de Dios y
los Sacramentos con la clara conciencia y convicción de que el Espíritu se
manifiesta en ellos?
4. ¿Es un criterio habitual el
discernimiento pastoral, sirviéndonos de los Consejos Diocesanos? Estos
Consejos y los Parroquiales de Pastoral y de Asuntos Económicos ¿son espacios
reales para la participación laical en la consulta, organización y planificación
pastoral? El buen funcionamiento de los Consejos es determinante. Creo que
estamos muy atrasados en esto.
5. Los Pastores, Obispos y
Presbíteros, ¿tenemos conciencia y convicción de la misión de los fieles y les
damos la libertad para que vayan discerniendo, conforme a su proceso de
discípulos, la misión que el Señor les confía? ¿Los apoyamos y acompañamos,
superando cualquier tentación de manipulación o sometimiento indebido? ¿Estamos
siempre abiertos para dejarnos interpelar en la búsqueda del bien de la Iglesia
y su Misión en el mundo?
6. Los agentes de pastoral y los
fieles en general ¿se sienten parte de la Iglesia, se identifican con ella y la
acercan a los bautizados distantes y alejados?
Como se puede apreciar aquí están
en juego actitudes. La Conversión Pastoral atañe principalmente a
las actitudes y a una reforma de vida. Un cambio de actitudes necesariamente es
dinámico: “entra en proceso” y sólo se lo puede contener acompañándolo y
discerniendo. Es importante tener siempre presente que la brújula, para no
perderse en este camino, es la de la identidad católica concebida como
pertenencia eclesial.
Diálogo con el mundo actual
Hace bien recordar las palabras
del Concilio Vaticano II: Los gozos y las esperanzas, las tristezas y
las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de
cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los
discípulos de Cristo (cf. GS, 1). Aquí
reside el fundamento del diálogo con el mundo actual.
La respuesta a las preguntas
existenciales del hombre de hoy, especialmente de las nuevas generaciones,
atendiendo a su lenguaje, entraña un cambio fecundo que hay que recorrer con la
ayuda del Evangelio, del Magisterio, y de la Doctrina Social de la Iglesia. Los
escenarios y areópagos son de lo más variado. Por ejemplo, en una misma ciudad,
existen varios imaginarios colectivos que conforman “diversas ciudades”. Si nos
mantenemos solamente en los parámetros de “la cultura de siempre”, en el fondo
una cultura de base rural, el resultado terminará anulando la fuerza del
Espíritu Santo. Dios está en todas partes: hay que saber descubrirlo para poder
anunciarlo en el idioma de esa cultura; y cada realidad, cada idioma, tiene un
ritmo diverso.
4. Algunas tentaciones contra el
discipulado misionero
La opción por la misionariedad
del discípulo será tentada. Es importante saber por dónde va el mal espíritu
para ayudarnos en el discernimiento. No se trata de salir a cazar demonios,
sino simplemente de lucidez y astucia evangélica. Menciono sólo algunas
actitudes que configuran una Iglesia “tentada”. Se trata de conocer ciertas
propuestas actuales que pueden mimetizarse en la dinámica del discipulado
misionero y detener, hasta hacer fracasar, el proceso de Conversión Pastoral.
1. La ideologización del mensaje
evangélico. Es una tentación que se dio en la
Iglesia desde el principio: buscar una hermenéutica de interpretación
evangélica fuera del mismo mensaje del Evangelio y fuera de la Iglesia. Un
ejemplo: Aparecida, en un momento, sufrió esta tentación bajo la forma de
asepsia. Se utilizó, y está bien, el método de “ver, juzgar, actuar” (cf. n.
19). La tentación estaría en optar por un “ver” totalmente aséptico, un “ver”
neutro, lo cual es inviable. Siempre el ver está afectado por la mirada. No
existe una hermenéutica aséptica. La pregunta era, entonces: ¿con qué mirada
vamos a ver la realidad? Aparecida respondió: Con mirada de discípulo. Así se
entienden los números 20 al 32. Hay otras maneras de ideologización del mensaje
y, actualmente, aparecen en Latinoamérica y El Caribe propuestas de esta
índole. Menciono sólo algunas:
a) El reduccionismo socializante.
Es la ideologización más fácil de descubrir. En algunos momentos fue muy
fuerte. Se trata de una pretensión interpretativa en base a una hermenéutica
según las ciencias sociales. Abarca los campos más variados, desde el
liberalismo de mercado hasta la categorización marxista.
b) La ideologización psicológica.
Se trata de una hermenéutica elitista que, en definitiva, reduce el ”encuentro
con Jesucristo” y su ulterior desarrollo a una dinámica de autoconocimiento.
Suele darse principalmente en cursos de espiritualidad, retiros espirituales,
etc. Termina por resultar una postura inmanente autorreferencial. No sabe de trascendencia
y, por tanto, de misionariedad.
c) La propuesta gnóstica.
Bastante ligada a la tentación anterior. Suele darse en grupos de élites con
una propuesta de espiritualidad superior, bastante desencarnada, que termina
por desembarcar en posturas pastorales de “quaestiones disputatae”. Fue la
primera desviación de la comunidad primitiva y reaparece, a lo largo de la
historia de la Iglesia, en ediciones corregidas y renovadas. Vulgarmente se los
denomina “católicos ilustrados” (por ser actualmente herederos de la
Ilustración).
d) La propuesta pelagiana.
Aparece fundamentalmente bajo la forma de restauracionismo. Ante los males de
la Iglesia se busca una solución sólo en la disciplina, en la restauración de
conductas y formas superadas que, incluso culturalmente, no tienen capacidad
significativa. En América Latina suele darse en pequeños grupos, en algunas
nuevas Congregaciones Religiosas, en tendencias exageradas a la “seguridad”
doctrinal o disciplinaria. Fundamentalmente es estática, si bien puede prometerse
una dinámica hacia adentro: involuciona. Busca “recuperar” el pasado perdido.
2. El funcionalismo. Su acción en la Iglesia es paralizante. Más que con la ruta se
entusiasma con la “hoja de ruta”. La concepción funcionalista no tolera el
misterio, va a la eficacia. Reduce la realidad de la Iglesia a la estructura de
una ONG. Lo que vale es el resultado constatable y las estadísticas. De aquí se
va a todas las modalidades empresariales de Iglesia. Constituye una suerte de
“teología de la prosperidad” en lo organizativo de la pastoral.
3. El clericalismo es también una tentación muy actual en Latinoamérica. Curiosamente, en
la mayoría de los casos, se trata de una complicidad pecadora: el cura
clericaliza y el laico le pide por favor que lo clericalice, porque en el fondo
le resulta más cómodo. El fenómeno del clericalismo explica, en gran parte, la
falta de adultez y de cristiana libertad en parte del laicado latinoamericano.
O no crece (la mayoría), o se acurruca en cobertizos de ideologizaciones como las
ya vistas, o en pertenencias parciales y limitadas. Existe en nuestras tierras
una forma de libertad laical a través de experiencias de pueblo: el católico
como pueblo. Aquí se ve una mayor autonomía, sana en general, y que se expresa
fundamentalmente en la piedad popular. El capítulo de Aparecida sobre piedad
popular describe con profundidad esta dimensión. La propuesta de los grupos
bíblicos, de las comunidades eclesiales de base y de los Consejos pastorales va
en la línea de superación del clericalismo y de un crecimiento de la
responsabilidad laical.
Podríamos seguir describiendo
algunas otras tentaciones contra el discipulado misionero, pero creo que éstas
son las más importantes y de más fuerza en este momento de América Latina y El
Caribe.
5. Algunas pautas eclesiológicas
1. El discipulado-misionero que
Aparecida propuso a las Iglesias de América Latina y El Caribe es el camino que
Dios quiere para este “hoy”. Toda proyección utópica (hacia el futuro) o
restauracionista (hacia el pasado) no es del buen espíritu. Dios es real y se
manifiesta en el ”hoy”. Hacia el pasado su presencia se nos da como “memoria”
de la gesta de salvación sea en su pueblo sea en cada uno de nosotros; hacia el
futuro se nos da como “promesa” y esperanza. En el pasado Dios estuvo y dejó su
huella: la memoria nos ayuda a encontrarlo; en el futuro sólo es promesa… y no
está en los mil y un “futuribles”.
El “hoy” es lo más parecido a la eternidad;
más aún: el ”hoy” es chispa de eternidad. En el “hoy” se juega la vida eterna.
El discipulado misionero es
vocación: llamado e invitación. Se da en un “hoy” pero “en tensión”. No existe
el discipulado misionero estático. El discípulo misionero no puede poseerse a
sí mismo, su inmanencia está en tensión hacia la trascendencia del discipulado
y hacia la trascendencia de la misión. No admite la autorreferencialidad: o se
refiere a Jesucristo o se refiere al pueblo a quien se debe anunciar. Sujeto
que se trasciende. Sujeto proyectado hacia el encuentro: el encuentro con el
Maestro (que nos unge discípulos) y el encuentro con los hombres que esperan el
anuncio.
Por eso, me gusta decir que la
posición del discípulo misionero no es una posición de centro sino de
periferias: vive tensionado hacia las periferias… incluso las de la eternidad
en el encuentro con Jesucristo.
En el anuncio evangélico, hablar de “periferias
existenciales” des-centra, y habitualmente tenemos miedo a salir del centro. El
discípulo-misionero es un des-centrado: el centro es Jesucristo, que convoca y
envía. El discípulo es enviado a las periferias existenciales.
2. La Iglesia es institución pero
cuando se erige en “centro” se funcionaliza y poco a poco se transforma en una
ONG. Entonces, la Iglesia pretende tener luz propia y deja de ser ese
“misterium lunae” del que nos hablaban los Santos Padres. Se vuelve cada vez
más autorreferencial y se debilita su necesidad de ser misionera. De
“Institución” se transforma en “Obra”. Deja de ser Esposa para terminar siendo
Administradora; de Servidora se transforma en “Controladora”. Aparecida quiere
una Iglesia Esposa, Madre, Servidora, facilitadora de la fe y no tanto
controladora de la fe.
3. En Aparecida se dan de manera
relevante dos categorías pastorales que surgen de la misma originalidad del
Evangelio y también pueden servirnos de pauta para evaluar el modo como vivimos
eclesialmente el discipulado misionero: la cercanía y el encuentro.
Ninguna de las dos es nueva, sino que conforman la manera cómo se reveló Dios
en la historia.
Es el “Dios cercano” a su pueblo, cercanía que llega al máximo
al encarnarse. Es el Dios que sale al encuentro de su pueblo. Existen en
América Latina y El Caribe pastorales “lejanas”, pastorales disciplinarias que
privilegian los principios, las conductas, los procedimientos organizativos…
por supuesto sin cercanía, sin ternura, sin caricia. Se ignora la “revolución
de la ternura” que provocó la encarnación del Verbo.
Hay pastorales planteadas
con tal dosis de distancia que son incapaces de lograr el encuentro: encuentro
con Jesucristo, encuentro con los hermanos. Este tipo de pastorales a lo más
pueden prometer una dimensión de proselitismo pero nunca llegan a lograr ni
inserción eclesial ni pertenencia eclesial. La cercanía crea comunión y
pertenencia, da lugar al encuentro. La cercanía toma forma de diálogo y crea
una cultura del encuentro. Una piedra de toque para calibrar la cercanía y la
capacidad de encuentro de una pastoral es la homilía. ¿Qué tal son nuestras
homilías? ¿Nos acercan al ejemplo de nuestro Señor, que “hablaba como quien
tiene autoridad” o son meramente preceptivas, lejanas, abstractas?
4. Quien conduce la pastoral, la
Misión Continental (sea programática como paradigmática), es el Obispo. El
Obispo debe conducir, que no es lo mismo que mandonear. Además de señalar las
grandes figuras del episcopado latinoamericano que todos conocemos quisiera
añadir aquí algunas líneas sobre el perfil del Obispo que ya dije a los Nuncios
en la reunión que tuvimos en Roma.
Los Obispos han de ser Pastores, cercanos a
la gente, padres y hermanos, con mucha mansedumbre; pacientes y
misericordiosos. Hombres que amen la pobreza, sea la pobreza interior como
libertad ante el Señor, sea la pobreza exterior como simplicidad y austeridad
de vida. Hombres que no tengan “psicología de príncipes”. Hombres que no sean
ambiciosos y que sean esposos de una Iglesia sin estar a la expectativa de
otra.
Hombres capaces de estar velando sobre el rebaño que les ha sido confiado
y cuidando todo aquello que lo mantiene unido: vigilar sobre su pueblo con
atención sobre los eventuales peligros que lo amenacen, pero sobre todo para
cuidar la esperanza: que haya sol y luz en los corazones. Hombres capaces de
sostener con amor y paciencia los pasos de Dios en su pueblo. Y el sitio del
Obispo para estar con su pueblo es triple: o delante para indicar el camino, o
en medio para mantenerlo unido y neutralizar los desbandes, o detrás para
evitar que alguno se quede rezagado, pero también, y fundamentalmente, porque
el rebaño mismo tiene su olfato para encontrar nuevos caminos.
No quisiera abundar en más
detalles sobre la persona del Obispo, sino simplemente añadir, incluyéndome en
esta afirmación, que estamos un poquito retrasados en lo que a Conversión
Pastoral se refiere. Conviene que nos ayudemos un poco más a dar los pasos que
el Señor quiere para nosotros en este “hoy” de América Latina y El Caribe. Y
sería bueno comenzar por aquí.
Les agradezco la paciencia de
escucharme. Perdonen el desorden de la charla y, por favor, les pido que
tomemos en serio nuestra vocación de servidores del santo pueblo fiel de Dios,
porque en esto se ejercita y se muestra la autoridad: en la capacidad de
servicio. Muchas gracias.
CEREMONIA DE
DESPEDIDA EN EL AEROPUERTO GALEAO/ANTONIO CARLOS JOBIM
ENCUENTRO CON LOS VOLUNTARIOS
DISCURSO DEL PAPA
FRANCISCO EN EL ENCUENTRO
CON LOS
VOLUNTARIOS DE LA JMJ RÍO
Encuentro con los voluntarios de
la XXVIII JMJ en el Pabellón 5 de Río Centro (Río de Janeiro, 28 de julio de
2013)
Buenas tardes.
No podía regresar a Roma sin
haberles dado las gracias personal y afectuosamente a cada uno de ustedes por
el trabajo y la dedicación con que han acompañado, ayudado, servido a los miles
de jóvenes peregrinos; por tantos pequeños gestos que han hecho de esta Jornada
Mundial de la Juventud una experiencia inolvidable de fe. Con la sonrisa de
cada uno de ustedes, con su amabilidad, con su disponibilidad para el servicio,
han demostrado que “hay más dicha en dar que en recibir” (Hch 20,35).
El servicio que han prestado en
estos días me ha recordado la misión de san Juan Bautista, que preparó el
camino a Jesús. Cada uno de ustedes, a su manera, ha sido un medio que ha
facilitado a miles de jóvenes tener “preparado el camino” para encontrar a
Jesús. Y éste es el servicio más bonito que podemos realizar como discípulos
misioneros: Preparar el camino para que todos puedan conocer, encontrar y amar
al Señor. A ustedes, que en este período han respondido con tanta diligencia y
solicitud a la llamada para ser voluntarios de la Jornada Mundial de la
Juventud, les quisiera decir: Sean siempre generosos con Dios y con los otros.
No se pierde nada, y en cambio, es grande la riqueza de vida que se recibe.
Dios llama a opciones
definitivas, tiene un proyecto para cada uno: descubrirlo, responder a la
propia vocación, es caminar hacia la realización feliz de uno mismo. Dios nos
llama a todos a la santidad, a vivir su vida, pero tiene un camino para cada
uno. Algunos son llamados a santificarse construyendo una familia mediante
el sacramento del matrimonio
Hay quien dice que hoy el
matrimonio está “pasado de moda”; ¿Está fuera de moda?, en la cultura de lo
provisional, de lo relativo, muchos predican que lo importante es “disfrutar” el
momento, que no vale la pena comprometerse para toda la vida, hacer opciones
definitivas, “para siempre”, porque no se sabe lo que pasará mañana. Yo, en
cambio, les pido que sean revolucionarios, que vayan contracorriente; sí, en
esto les pido que se rebelen contra esta cultura de lo provisional, que, en el
fondo, cree que ustedes no son capaces de asumir responsabilidades, que no son
capaces de amar verdaderamente. Yo tengo confianza en ustedes, jóvenes, y pido
por ustedes. Atrévanse a “ir contracorriente”. También tenga la valentía a ser
felices.
El Señor llama a algunos al sacerdocio,
a entregarse totalmente a Él, para amar a todos con el corazón del Buen Pastor.
A otros los llama a servir a los demás en la vida religiosa: en los
monasterios, dedicándose a la oración por el bien del mundo, en los diversos
sectores del apostolado, gastándose por todos, especialmente por los más
necesitados. Nunca olvidaré aquel 21 de septiembre –tenía 17 años- cuando,
después de haber entrado en la iglesia de
San José de Flores para confesarme, sentí por primera vez que Dios me llamaba.
¡No tengan miedo a lo que Dios pide! Vale la pena decir “sí” a Dios. ¡En Él
está la alegría!
Queridos jóvenes, quizá alguno no
tiene todavía claro qué hará con su vida. Pídanselo al Señor; Él les hará ver
el camino. Como hizo el joven Samuel, que escuchó dentro de sí la voz
insistente del Señor que lo llamaba pero no entendía, no sabía qué decir y, con
la ayuda del sacerdote Elí, al final respondió a aquella voz: Habla, Señor, que
yo te escucho (cf. 1 S 3,1-10). Pidan también al Señor: ¿Qué quieres que haga?
¿Qué camino he de seguir?
Queridos amigos, de nuevo les doy
las gracias por lo que han hecho en estos días. Les agradezco a la pastoral, a
los nuevas pastorales que pusieron a sus miembros al servicio de esta jornada.
No olviden lo que han vivido aquí. Cuenten siempre con mis oraciones y estoy
seguro de que yo puedo contar con las de ustedes.
Recemos con amor y confianza a la
santa Madre de Dios.
Una última cosa recen por
mi.
SALIDA DEL VUELO PAPAL
CONFERENCIA
DE PRENSA DEL SANTO PADRE FRANCISCO
DURANTE EL VUELO DE REGRESO A ROMA
Domingo 28 de julio de 2013
WebTV | Francisco habló mas de una hora con los periodistas en su viaje de regreso. Por Sergio Rubín
(Click para ver video salida Francisco Roma y comentario de Sergio sobre conferencia)
DURANTE EL VUELO DE REGRESO A ROMA
Domingo 28 de julio de 2013
WebTV | Francisco habló mas de una hora con los periodistas en su viaje de regreso. Por Sergio Rubín
(Click para ver video salida Francisco Roma y comentario de Sergio sobre conferencia)
La conferencia de Papa Francisco en el avión de vuelta a Roma desde Río:
LA CONFERENCIA.
Padre Lombardi:
Queridos amigos, tenemos la
alegría de tener con nosotros en este viaje de vuelta al Santo Padre Francisco;
y ha sido tan amable de concedernos un amplio espacio de tiempo para hacer con
nosotros balance del viaje y responder con total libertad a las preguntas que
le hagan. Le doy la palabra para una pequeña introducción, y después comenzamos
con la lista de los que se han inscrito para hablar, escogiéndolos un poco de
los distintos grupos nacionales y lingüísticos. A Usted, Santidad, la palabra
para comenzar:
Papa Francisco: Buenas tardes, y muchas gracias. Estoy contento. Ha sido
un viaje hermoso; espiritualmente me ha hecho bien. Estoy cansado, bastante,
pero con el corazón alegre, y estoy bien, bien, me ha hecho bien
espiritualmente. Encontrar a la gente hace bien, porque el Señor obra en cada
uno de nosotros, trabaja el corazón, y la riqueza del Señor es tanta que
siempre podemos recibir muchas cosas hermosas de los demás. Y esto me hace
bien. Esto, como primer balance. Diré además que la bondad, el corazón del
pueblo brasileño es grande; es verdad, es grande. Es un pueblo tan amable, un
pueblo que ama la fiesta, que incluso en el sufrimiento siempre encuentra un
camino para descubrir el bien en cualquier parte. Y esto está bien, es un
pueblo alegre, el pueblo ha sufrido mucho. Es contagiosa la alegría de los
brasileños, es contagiosa. Y tiene un gran corazón, este pueblo.
Además, debo hablar también de
los organizadores, tanto de nuestra parte, como de la parte de los brasileños;
me he sentido como si estuviera ante un ordenador, ese ordenador encarnado… De
verdad, estaba todo cronometrado ¿no? Pero hermoso. Sí, hemos tenido problemas
con las hipótesis de seguridad; la seguridad de aquí, la seguridad de allí; no
ha habido ni un incidente en todo Río de Janeiro en estos días, y todo era
espontáneo. Con menos seguridad, he podido estar con la gente, abrazarla,
saludarla, sin coches blindados: es la seguridad de fiarse de un pueblo. Es
verdad que siempre está el peligro de que haya un loco. Eh, sí, que haya un
loco que haga algo, pero también está el Señor. Crear un espacio blindado entre
el obispo y el pueblo es una locura, y yo prefiero esta otra locura: fuera, y
correr el riesgo de la otra locura. Prefiero esta locura: fuera. La cercanía
hace bien a todos.
Además, la organización de la
Jornada, no de algo en concreto, sino todo: la parte artística, la parte
religiosa, la parte catequética, la parte litúrgica... Ha sido muy hermoso.
Ellos tienen capacidad para expresarse en el arte. Ayer, por ejemplo, hicieron
cosas preciosas, preciosas.
Luego, Aparecida; Aparecida, para
mí es una experiencia religiosa, fuerte. Recuerdo la Quinta Conferencia. He ido
allí para rezar, para rezar. Me hubiera gustado ir solo, casi de incógnito, pero
había una multitud impresionante. Y no es posible, lo sabía antes de venir. Y
hemos rezado, nosotros.
También ustedes: su trabajo ha
sido, me dicen —yo no he leído los periódicos en estos días, no tenía tiempo,
no he visto la televisión, nada –, ha sido un trabajo bueno, bueno, bueno.
Gracias, gracias por la colaboración, gracias por haber hecho esto.
Luego el número,
el número de jóvenes. Hoy, yo no lo puedo creer, pero hoy el Gobernador hablaba
de tres millones. No puedo creerlo. Desde el altar —eso es verdad—, no sé si
ustedes, algunos de ustedes han estado en el altar, desde el altar hasta el
final, toda la playa estaba llena, hasta la curva: más de cuatro kilómetros.
¡Tantos jóvenes! Y dicen, me ha dicho Mons. Tempesta, que eran de 178 países,
¡178! También el Vicepresidente me ha dicho este número, esto es seguro. Es
importante. Fuerte.
Padre Lombardi:
Gracias. Ahora damos la palabra
en primer lugar a Juan de Lara, que es de EFE, y es español, y es el último
viaje que hace con nosotros; por tanto, estamos contentos de darle esta
posibilidad.
Juan de Lara:
Santidad, buenas noches. En
nombre de todos los compañeros le queremos agradecer estos días que nos ha
regalado en Río de Janeiro, el trabajo que ha hecho y el esfuerzo que ha
supuesto; y también en nombre de todos los periodistas españoles, le queremos
agradecer las plegarias y los rezos por las víctimas del accidente ferroviario
de Santiago de Compostela. Muchísimas gracias. Y la primera pregunta no tiene
mucho que ver con el viaje, pero aprovechamos la ocasión de que nos da esta
posibilidad y quería preguntarle: Santidad, en estos cuatro meses de
pontificado, hemos visto que ha creado varias comisiones para reformar la Curia
vaticana. Quisiera preguntarle: ¿Qué tipo de reforma tiene en mente, contempla
la posibilidad de suprimir el IOR, el llamado Banco del Vaticano? Gracias.
Papa Francisco:
Los pasos que fui dando en estos
cuatro meses y medio, vienen de dos vertientes: el contenido de lo que había
que hacer, todo, viene de la vertiente de las congregaciones generales que
tuvimos los cardenales. Fueron cosas que los cardenales pedimos al que iba a
ser el nuevo Papa. Yo me acuerdo que pedía muchas cosas, pensando en otro. O
sea, pedíamos, hay que hacer esto… por ejemplo, la comisión de ocho cardenales.
Sabemos que es importante tener una consulta outsider, no las
consultas que se tienen, sino outsider. Y esto va en la línea
—aquí hago como una abstracción, pensando, pero para explicarlo—, en la línea,
cada vez de la maduración de la relación entre sinodalidad y primado. O sea,
estos ocho cardenales favorecen la sinodalidad, ayudan a que los diversos
episcopados del mundo se vayan expresando en el mismo gobierno de la Iglesia.
Hay muchas propuestas que se hicieron, que todavía no están puestas en
práctica, como la reforma de la Secretaría del Sínodo, en la metodología; como
la comisión post-sinodal que tenga carácter permanente de consulta; como los
consistorios cardenalicios con temáticas no tanto formales —como, por ejemplo,
la canonización—, sino también temáticas, etc. Bueno, la vertiente de los
contenidos viene de ahí.
La segunda vertiente es la
oportunidad. Les confieso, a mí no me costó, al mes de pontificado, armar la
comisión de los ocho cardenales, que es una cosa… La parte económica yo pensaba
tratarla el año que viene, porque no es lo más importante que había que tocar.
Sin embargo, la agenda se cambió debido a circunstancias que ustedes conocen,
que son de dominio público y que aparecieron problemas y que había que
enfrentarlos.
El primero, el problema del IOR, o sea, cómo encaminarlo, cómo
delinearlo, cómo reformularlo, cómo sanear lo que haya que sanear, y ahí está
la primera comisión de referencia, ése es el nombre. Ustedes conocen el
quirógrafo, lo que se pide, los integrantes y todo. Después tuvimos la reunión
de la comisión de los quince cardenales que se ocupan de los aspectos
económicos de la Santa Sede. Son de todas partes del mundo. Y ahí, preparando
esa reunión, se vio la necesidad de hacer una misma comisión de referencia para
toda la economía de la Santa Sede.
O sea, que se tocó el problema económico
fuera de agenda, pero estas cosas suceden cuando en el oficio de gobierno
¿cierto?, uno va por aquí, pero le patean un golazo de allá y lo tiene que
atajar, ¿no es cierto? Entonces, la vida es así y, eso es lo lindo de la vida
también. Repito, la pregunta que me hacía del IOR... Perdón, estoy hablando en
castellano. Perdón… me venía la respuesta en castellano.
En referencia a la pregunta que
me hacía del IOR, no sé cómo terminará el IOR; algunos dicen que tal vez es
mejor que sea un banco, otros que sea un fondo de ayuda, otros dicen que hay
que cerrarlo. Bien. Se oyen estas voces. No sé, me fío del trabajo de las
personas del IOR, que están trabajando en esto, también de la comisión.
El
Presidente del IOR sigue siendo el mismo de antes; en cambio, el Director y el
Vicepresidente han presentado su dimisión. Pero esto, yo no sabría decirle cómo
terminará esta historia, y esto es hermoso también, porque se intenta, se
busca: somos humanos, en esto debemos encontrar lo mejor. Pero, eso sí: las características
del IOR —sea banco, sea fondo de ayuda, sea lo que sea— transparencia y
honestidad. Esto debe ser así. Gracias.
Padre Lombardi:
Muchas gracias, Santidad. Ahora
pasamos a una persona de los representantes del grupo italiano, y tenemos uno
que usted conoce bien: Andrea Tornielli, que hace una pregunta en nombre del
grupo italiano.
Andrea Tornielli:
Santo Padre, tendría una pregunta
tal vez un poco indiscreta: ha dado la vuelta al mundo una fotografía en la que
usted sube la escalerilla del avión cuando veníamos, llevando una cartera
negra, y se han escrito artículos en todo el mundo que han comentado esta
novedad: Sí, del Papa que sube… no se había visto, digamos, que el Papa subiese
con su equipaje de mano. Se han hecho incluso hipótesis sobre lo que contenía
la cartera negra. Mis preguntas son: una, por qué ha llevado usted su cartera
negra y no la ha llevado un colaborador, y dos, si nos puede decir qué había
dentro. Gracias.
Papa Francisco:
No estaba la llave de la bomba
atómica. La llevaba porque siempre lo he hecho así: cuando viajo, la llevo. Y
dentro, pues tengo la maquinilla de afeitar, el breviario, la agenda, un libro
para leer... Me he traído uno sobre santa Teresita, de la que soy muy devoto.
Siempre he llevado una cartera cuando viajo, es normal. Tenemos que ser
normales. No sé, me resulta un poco extraño lo que usted me dice, que haya dado
la vuelta al mundo esa foto. Hemos de habituarnos a ser normales. La normalidad
de la vida. No sé, Andrea, si te he respondido.
Padre Lombardi:
Ahora damos la palabra a una
representante de la lengua portuguesa, Aura Miguel, que es de Radio
Renascença.
Aura Miguel:
Santidad, quisiera preguntarle
por qué pide tan insistentemente que se rece por usted. No es normal, habitual,
escuchar a un Papa pedir tanto que recen por él.
Papa Francisco:
Siempre lo he pedido. Cuando era
sacerdote lo pedía, aunque no tan frecuentemente; comencé a pedirlo con cierta
frecuencia en la tarea de obispo, porque siento que si el Señor no ayuda en
este trabajo de ayudar al Pueblo de Dios a ir adelante, uno no puede… De
verdad, me considero limitado, con muchos problemas, incluso pecador —lo
saben—, y tengo que pedir esto. Me sale de dentro. También a la Virgen le pido
que rece por mí al Señor. Es una costumbre, pero una costumbre que me sale del
corazón y también de la necesidad que tengo por mi tarea. Siento que debo
pedirlo… No sé, es así.
Padre Lombardi:
Ahora pasamos al grupo de lengua
inglesa, y damos la palabra a nuestro colega Pullella de Reuters,
que está aquí delante.
Philip Pullella:
Santidad, gracias por su
disponibilidad, en nombre del grupo inglés. El colega Juan de Lara ya ha hecho
la pregunta que nosotros queríamos hacer; así pues, prosigo un poco en esa
línea, pero sólo un poco: usted, a propósito del intento de hacer estos
cambios, me acuerdo que dijo al grupo de América Latina que hay muchos santos
que trabajan en el Vaticano, pero también hay personas que no son tan santas,
¿no? ¿Ha encontrado resistencia a este deseo suyo de cambiar las cosas en el
Vaticano? ¿Ha encontrado resistencia? La segunda pregunta es: usted vive muy
austeramente, se ha quedado en Santa Marta, etc. ¿Usted quiere que
sus colaboradores, incluidos los cardenales, sigan su ejemplo, y vivan en
comunidad, o es algo sólo para usted?
Papa Francisco:
Los cambios… Los cambios vienen
también de dos vertientes: lo que los cardenales hemos pedido, y lo que viene
de mi personalidad. Usted hablaba del hecho que yo me haya quedado en Santa
Marta: pero es que yo no podría vivir solo en el Palacio, y no es lujoso.
El apartamento pontificio no es tan lujoso. Es amplio, es grande, pero no es
lujoso. Yo no puedo vivir solo o con un pequeño grupito. Necesito gente, estar
con la gente, hablar con la gente… Y por eso cuando los chicos de las escuelas
de los jesuitas me preguntaron: “¿Por qué? ¿Por austeridad? ¿Por pobreza?”. No,
no: por motivos psiquiátricos, simplemente, porque psicológicamente no puedo.
Cada uno tiene que llevar adelante su vida, con su modo de vivir, de ser. Los
cardenales que trabajan en la Curia no viven como ricos ni con opulencia: viven
en un pequeño apartamento, son austeros, ellos son austeros. Los que conozco,
esos apartamentos que el APSA da a los cardenales. Además, me parece que hay
otra cosa que quisiera decir. Cada uno vive como el Señor le pide vivir. La
austeridad —una austeridad general—, creo que es necesaria para todos los que
trabajamos al servicio de la Iglesia. Hay tantos matices en la austeridad… cada
uno debe buscar su camino.
Respecto a los santos,
ciertamente los hay, santos: cardenales, sacerdotes, obispos, religiosas,
laicos; gente que reza, gente que trabaja mucho, e incluso que va con los
pobres, sin hacerse ver. Yo sé de algunos que se preocupan de dar de comer a
los pobres o después, en su tiempo libre, van a ejercer su ministerio en una
iglesia o en otra… Son sacerdotes. Hay santos en la Curia. Y también alguno que
no es tan santo, y éstos son los que hacen más ruido. Saben que hace más ruido
un árbol que cae que un bosque que crece. Y esto a mí me duele, cuando hay
estas cosas. Pero son algunos los que dan escándalo, algunos. Tenemos a este
monseñor en la cárcel, creo que sigue en la cárcel; no ha ido a la cárcel por
parecerse a la beata Imelda precisamente, no era un beato. Estos escándalos,
éstos, hacen daño. Una cosa —esto no lo he dicho nunca, pero me he dado
cuenta—, creo que en la Curia ha descendido el nivel que tenía hace tiempo, con
los viejos curiales… el perfil del viejo curial, fiel, que hacía su trabajo. Tenemos
necesidad de estas personas. Creo… las hay, pero no son tantas como antes. El
perfil del viejo curial: yo lo diría así. Debemos tener más de éstos.
¿Si encuentro resistencia? Si hay
resistencia, todavía no la he visto. Es verdad que no he hecho tantas cosas,
pero se puede decir que, sí, he encontrado ayuda, y también he encontrado gente
leal. Por ejemplo, a mí me gusta cuando una persona me dice: “Yo no estoy de
acuerdo”, y esto lo he encontrado. “Esto no lo veo, no estoy de acuerdo: yo se
lo digo, usted verá”.
Éste es un verdadero colaborador. Esto lo he encontrado
en la Curia. Esto es bueno. Pero cuando hay esos que dicen: “Ah, qué bonito,
qué bonito, qué bonito”, y después dicen lo contrario en otro sitio… Todavía no
me he dado cuenta. Puede que sí, que haya algunos, pero no me he dado cuenta.
Resistencia: en cuatro meses no se puede encontrar mucha…
Padre Lombardi:
Ahora pasamos a una brasileña; me
parece justo: Patricia Zorzan. También se puede acercar Izoard y así después
tenemos un francés.
Patricia Zorzan:
Hablando en nombre de los
brasileños. La sociedad ha cambiado, los jóvenes han cambiado, y vemos en
Brasil muchos jóvenes. Usted no ha hablado sobre el aborto, el matrimonio entre
personas del mismo sexo. En Brasil han aprobado una ley que amplía el derecho
al aborto y ha permitido el matrimonio entre personas del mismo sexo. ¿Por qué
no ha hablado sobre esto?
Papa Francisco:
La Iglesia se ha expresado ya
perfectamente sobre eso. No era necesario volver sobre eso, como tampoco hablé
sobre la estafa o la mentira, u otras cosas, en las cuales la Iglesia tiene una
doctrina clara.
Patricia Zorzan:
Pero es un asunto que interesa a
los jóvenes…
Papa Francisco:
Sí, pero no era necesario hablar
de eso, sino de las cosas positivas que abren camino a los chicos, ¿no es
cierto? Además, los jóvenes saben perfectamente cuál es la postura de la
Iglesia.
Patricia Zorzan:
¿Cuál es la postura de Su
Santidad? ¿Puede hablarnos?
Papa Francisco:
La de la Iglesia. Soy hijo de la
Iglesia.
Padre Lombardi:
Volvamos al grupo español: Darío
Menor Torres… Ah, perdón, Izoard, que ya le habíamos llamado, así tenemos uno
del grupo francés. Y después Darío Menor.
Antoine-Marie Izoard:
Buenos días, Santidad. En nombre
de los colegas de lengua francesa en el vuelo —somos 9 en este vuelo—. Para un
Papa que no quiere dar entrevistas, verdaderamente le estamos agradecidos.
Usted desde el 13 de marzo se presenta como Obispo de Roma, con una grandísima
y fortísima insistencia. Y quisiéramos entender cuál es el sentido profundo de
esta insistencia, si más que de colegialidad se trata, tal vez, de ecumenismo,
de ser primus inter pares de la Iglesia. Gracias.
Papa Francisco:
Sí, en esto no se debe ir más
allá de lo que se dice. El Papa es obispo, Obispo de Roma, y porque es Obispo
de Roma es Sucesor de Pedro, Vicario de Cristo. Hay más títulos, pero el
primero es “Obispo de Roma”, y de ahí viene todo. Hablar, pensar que esto quiera
decir ser primus inter pares, no, no es consecuencia una cosa de la
otra. Simplemente, es el primer título del Papa: Obispo de Roma. Pero están
también los otros… Creo que usted ha dicho algo de ecumenismo: creo que esto
favorece un poco el ecumenismo. Pero, solamente eso...
Padre Lombardi:
Ahora, Darío Menor de La
Razón, de España
Darío Menor Torres:
Una pregunta sobre sus
sentimientos. Comentó hace una semana de aquel niño que le preguntó que cómo se
sentía, si alguno se podía imaginar cómo se podía ser Papa y si lo podía
desear. Decía que había que estar loco para ello. Después de su primera
experiencia multitudinaria como han sido estos días en Río, si nos puede contar
cómo se siente siendo Papa, si es muy duro, si es feliz siéndolo y si, además,
también de alguna manera, ha acrecentado su fe o, por el contrario, ha tenido
alguna duda. Gracias.
Papa Francisco:
Hacer la tarea de obispo es
hermoso, es hermoso. El problema es cuando uno busca este trabajo; eso no es
tan hermoso, esto no es del Señor. Pero cuando el Señor llama a un sacerdote a
que sea obispo, esto es hermoso. Está siempre el peligro de creerse un poco
superiores a los demás, de no ser como los demás, un poco príncipe. Son
peligros y pecados. Pero la tarea de obispo es hermosa: es ayudar a los
hermanos a ir adelante. El obispo delante de los fieles, para
marcar el camino; el obispo en medio de los fieles, para
favorecer la comunión; y el obispo detrás de los fieles, porque los
fieles muchas veces tienen el olfato del camino. El obispo debe ser así. La
pregunta decía si me gustaba. A mí me gusta ser obispo, me gusta. En Buenos
Aires era muy feliz, muy feliz. He sido feliz, es cierto. El Señor me ha
ayudado en esto. He sido feliz como sacerdote, y he sido feliz como obispo. En
este sentido digo que me gusta.
Pregunta de otros:
¿Y ser Papa?
Papa Francisco:
También, también. Cuando el Señor
te pone allí, si tú haces lo que el Señor quiere, eres feliz. Éste es mi
sentir, es lo que siento.
Padre Lombardi:
Ahora otro del grupo italiano:
Salvatore Mazza de Avvenire.
Salvatore Mazza:
No consigo ni siquiera ponerme de
pie. Perdone, no puedo ponerme de pie con todos los cables que tengo bajo los
pies. Hemos visto en estos días, lo hemos visto lleno de energía incluso por la
noche, ya tarde; le vemos ahora en el avión que se zarandea, y usted está
tranquilamente de pie, sin apenas inmutarse. Quisiéramos preguntarle: Se habla
mucho de los próximos viajes. Se habla de Asia, de Jerusalén, de Argentina.
¿Tiene ya un calendario más o menos definido para el próximo año, o todavía
está todo por ver?
Papa Francisco:
Definido, definido, no hay nada.
Pero puedo decir algo de lo que se está pensado. Perdón, está definido ir el 22
de septiembre a Cagliari. Después, el 4 de octubre a Asís. En mente, dentro de
Italia, quisiera ir a estar con los míos, un día: ir en avión por la mañana y
volver el mismo día, porque ellos, los pobrecillos, me llaman y tenemos una
buena relación. Pero sólo un día. Fuera de Italia: el Patriarca Bartolomé I
quiere organizar un encuentro para conmemorar los 50 años de Atenágoras y Pablo
VI en Jerusalén. También el Gobierno israelí ha enviado una invitación especial
para que vaya a Jerusalén. Creo que el Gobierno de la Autoridad Palestina también.
Esto se está pensando: no se sabe bien si se irá o no. Por otra parte, no creo
que haya posibilidad de volver a América Latina, porque el Papa
latinoamericano, el primer viaje a América Latina. Adiós. Hay que esperar un
poco. Creo que se podría ir a Asia, pero esto está todo en el aire. He recibido
una invitación para ir a Sri Lanka y también a Filipinas. A Asia, hay que ir.
Porque el Papa Benedicto no tuvo tiempo de ir a Asia, y es importante. Él fue a
Australia, y a Europa, y a América, pero Asia… Ir a Argentina: en este momento
creo que se puede esperar un poco, porque todos estos viajes tienen una cierta
prioridad. Me gustaría ir a Constantinopla el 30 de septiembre, para visitar a
Bartolomé I, pero no es posible, no es posible por mi agenda. Si nos encontramos,
lo haremos en Jerusalén.
Pregunta de otros:
¿Fátima?
Papa Francisco:
Fátima, también hay una
invitación a Fátima, es verdad, es verdad. Hay una invitación a para ir a
Fátima.
Pregunta de otros:
¿30 de septiembre o 30 de
noviembre?
Papa Francisco:
Noviembre, noviembre: San Andrés.
Padre Lombardi:
Bien. Volvamos a Estados Unidos,
y llamemos a Hada Messia, de la CNN, para que le haga una pregunta.
Hada Messia:
Hola... Usted mantiene el
equilibrio mejor que yo... No, no: está bien, está bien. Mi pregunta es: cuando
se encontró con los jóvenes argentinos, un poco bromeando, tal vez también en
serio, les dijo que usted también se siente alguna vez enjaulado: quisiéramos
saber a qué se refería exactamente...
Papa Francisco:
Usted sabe cuántas veces he
tenido ganas de ir por las calles de Roma, porque a mí me gustaba, en Buenos
Aires, ir por la calle, me gustaba mucho. En este sentido, me siento un poco
enjaulado. Pero, esto debo decirlo porque son muy buenos estos de la
Gendarmería vaticana, son buenos, buenos, buenos, y les estoy agradecido. Ahora
me dejan hacer algo más. Creo... su deber es custodiar la seguridad. Enjaulado,
en ese sentido. Me gustaría ir por la calle, pero entiendo que no es posible:
lo entiendo. En ese sentido lo dije. Porque mi costumbre era —como decimos
nosotros, de Buenos Aires—, yo era un sacerdote callejero...
Padre Lombardi:
Ahora llamamos de nuevo a un
brasileño: está Marcio Campos, y pido también a Guénois que se acerque para el
próximo turno, por los franceses.
Papa Francisco:
Yo preguntaba el tiempo, porque
deben servir la cena, ¿pero ustedes no tienen hambre?
Respuesta general:
No, no...
Marcio Campos:
Santidad, Santo Padre. Quiero
decirle que cuando tenga nostalgia de Brasil, del alegre pueblo brasileño, se
abrace a la bandera que le he entregado. Quisiera expresar también mi
agradecimiento a mis colegas de los diarios Folha de São Paulo, Estado, Globo y Veja por
permitirme representarlos con esta pregunta. Santo Padre, es muy difícil
acompañar a un Papa, muy difícil. Estamos todos cansados, usted está bien y
nosotros estamos cansados. En Brasil, la Iglesia católica ha perdido fieles en
estos últimos años. El Movimiento de la Renovación Carismática, ¿es una baza
para evitar que los fieles se vayan a las iglesias pentecostales? Muchas
gracias por su presencia y por estar con nosotros.
Papa Francisco:
Es muy cierto lo que dice sobre
el descenso del número de fieles; es cierto, es cierto. Ahí están las
estadísticas. Hemos hablado con los obispos brasileños del problema, en una
reunión que tuvimos ayer. Usted preguntaba por el Movimiento de la Renovación
Carismática. Les digo una cosa. Hace años, al final de los años setenta, inicio
de los ochenta, yo no los podía ver. Una vez, hablando con ellos, dije esta
frase: “Éstos confunden una celebración litúrgica con una escuela de samba”.
Esto fue lo que dije. Me he arrepentido. Después los he conocido mejor. Es también
cierto que el movimiento, con buenos asesores, ha hecho un buen camino. Y ahora
creo que este movimiento, en general, hace mucho bien a la Iglesia. En Buenos
Aires, yo les reunía frecuentemente y una vez al año celebraba la Misa con
todos ellos en la catedral. Les he apoyado siempre, cuando me he convertido,
cuando he visto el bien que hacían. Porque en este momento de la Iglesia ―y
aquí amplío un poco la respuesta― creo que los movimientos son
necesarios. Los movimientos son una gracia del Espíritu. “¿Pero cómo se puede
sostener un movimiento que es tan libre?”. También la Iglesia es libre. El
Espíritu Santo hace lo que quiere. Además, Él hace el trabajo de la armonía,
pero creo que los movimientos son una gracia: aquellos movimientos que tienen
el espíritu de la Iglesia. Por eso creo que el Movimiento de la Renovación
Carismática no sólo sirve para evitar que algunos pasen a las confesiones
pentecostales: no es eso. Sirve a la misma Iglesia. Nos renueva. Y cada uno
busca su propio movimiento según su propio carisma, donde lo lleva el Espíritu.
Pregunta de otros:
Papa Francisco:
Estoy cansado, estoy cansado.
Padre Lombardi:
Ahora Guénois de Le
Figaro por el grupo francés.
Jean-Marie Guénois:
Santo Padre, una pregunta junto
con mi colega de La Croix: Ha dicho que la Iglesia sin la mujer
pierde fecundidad ¿Qué medidas concretas tomará? Por ejemplo, ¿el diaconado
femenino o una mujer responsable de un dicasterio? Y una pequeñísima pregunta
técnica. Usted dice que está cansado. ¿Tiene una acomodación especial para la
vuelta? Gracias, Santidad.
Papa Francisco:
Empecemos por lo último. Este
avión no tiene dispositivos especiales. Yo estoy delante, en una hermosa
butaca, común, pero común, como la que tienen todos aquí. Hice escribir una
carta y llamar por teléfono para advertir de que yo no quería ningún
dispositivo especial en el avión, ¿está claro?
Segundo, la mujer. Una Iglesia
sin mujeres es como un Colegio apostólico sin María. El papel de la mujer en la
Iglesia no es solamente la maternidad, la mamá de la familia, sino que es más
fuerte; es precisamente el icono de la Virgen, de María, la que ayuda a crecer
a la Iglesia. Pero dense cuenta de que la Virgen es más importante que los
Apóstoles. Es más importante. La Iglesia es femenina: es Iglesia, es esposa, es
madre. Pero la mujer en la Iglesia no sólo debe… no sé cómo se dice en
italiano… el papel de la mujer en la Iglesia no se puede limitar al de mamá, al
de trabajadora, limitado… ¡No! Es otra cosa.
Los Papas… Pablo VI escribió una
cosa hermosísima sobre las mujeres, pero creo que se debe ir más allá en la
explicitación de este papel y carisma de la mujer. No se puede entender una
Iglesia sin mujeres, pero mujeres activas en la Iglesia, con su estilo, que
llevan adelante. Pienso un ejemplo que no tiene nada que ver con la Iglesia,
sino que es un ejemplo histórico, en América Latina, en Paraguay. Para mí, la
mujer de Paraguay es la mujer más gloriosa de América Latina. ¿Tú eres
paraguayo?
Después de la guerra, quedaron ocho mujeres por cada hombre, y estas
mujeres tomaron una decisión un poco difícil, la decisión de tener hijos para
salvar la patria, la cultura, la fe y la lengua. En la Iglesia, se debe pensar
en la mujer desde este punto de vista: de decisiones arriesgadas, pero como
mujeres. Esto se debe explicitar más.
Creo que nosotros no hemos hecho todavía
una teología profunda de la mujer, en la Iglesia. Solamente puede hacer esto,
puede hacer aquello, ahora hace de monaguilla, ahora lee la lectura, es la
presidenta de Caritas… Pero, hay algo más. Es necesario hacer una
profunda teología de la mujer. Esto es lo que yo pienso.
Padre Lombardi:
Del grupo español, tenemos a
Pablo Ordaz, de El País:
Pablo Ordaz:
Queríamos saber su relación de
trabajo, no tanto amistosa, de colaboración con Benedicto XVI. No ha habido
antes una circunstancia así, y si tiene contactos frecuentes, y le está
ayudando en esa carga. Muchas gracias.
Papa Francisco:
Creo que la última vez que hubo
dos Papas, o tres Papas, no se hablaban entre ellos, estaban peleando a ver
quién era el verdadero. Tres llegaron a haber en el Cisma de Occidente. Hay
algo que…
Hay algo que caracteriza mi
relación con Benedicto: yo le quiero mucho. Siempre le he querido. Para mí es
un hombre de Dios, un hombre humilde, un hombre que reza. Me alegré mucho
cuando fue elegido Papa. También cuando dimitió fue un ejemplo de grandeza. Un
grande. Sólo un grande hace esto. Un hombre de Dios y un hombre de oración. Ahora
reside en el Vaticano, y algunos me dicen: ¿Pero cómo puede ser esto? ¡Dos
Papas en el Vaticano! Pero, ¿no te estorba? ¿No te hace la revolución en
contra? Todas esas cosas me dicen, ¿no? He encontrado una frase para responder
a esto: “Es como tener el abuelo en casa”, pero un abuelo sabio. Cuando en una
familia el abuelo está en la casa, es venerado, querido, escuchado. ¡Es un
hombre prudente! No se mete en nada. Yo le he dicho muchas veces: “Santidad,
usted reciba, haga su vida, venga con nosotros”. Vino a la inauguración y a la
bendición de la estatua de San Miguel. Esa frase lo dice todo. Para mí es como
tener al abuelo en casa: mi papá. Si tuviese una dificultad o algo que no
entiendo, le llamaría; pero dígame, ¿puedo hacerlo, eso? Y cuando he ido para
hablar de aquel grave problema, el de Vatileaks, él me ha dicho
todo con sencillez… al servicio. Es algo que no sé si ustedes saben, creo que
sí, pero no estoy seguro: cuando nos habló en el discurso de despedida, el 28
de febrero, nos dijo: “Entre ustedes está el próximo Papa, yo le prometo
obediencia”. Es un grande, es un grande.
Padre Lombardi:
Ahora damos la palabra de nuevo a
una brasileña, Ana Fereira; y que se acerque también Gianguido Vecchi, de los
italianos.
Ana Ferreira:
Santo Padre, buenas noches.
Gracias. Quisiera decir muchas veces “gracias”: gracias por haber llevado tanta
alegría a Brasil, y gracias también por responder a nuestras preguntas. A los
periodistas nos gusta mucho hacer preguntas. Quisiera saber por qué habló ayer
a los obispos brasileños de la participación de las mujeres en nuestra Iglesia.
Quisiera entenderlo mejor: ¿Cómo debe ser nuestra participación, como mujeres,
en la Iglesia? ¿Qué piensa usted sobre la ordenación de las mujeres? ¿Cuál debe
ser nuestro puesto en la Iglesia?
Papa Francisco:
Quisiera explicar un poco lo que
he dicho sobre la participación de las mujeres en la Iglesia: no se puede
limitar al hecho de que hagan de monaguillas, sean presidentas de Caritas,
catequistas… ¡No! Debe haber algo más, pero más en profundidad, incluso más de
místico, es lo que he dicho sobre la teología de la mujer. Y en referencia a la
ordenación de las mujeres, la Iglesia se ha pronunciado y ha dicho: “No”. Lo ha
dicho Juan Pablo II, pero con una formulación definitiva. Ésa está cerrada, esa
puerta, pero sobre esto quiero decirle algo. Ya lo he dicho, pero lo repito. La
Virgen María era más importante que los Apóstoles, los obispos, los diáconos y
los sacerdotes. La mujer, en la Iglesia, es más importante que los obispos y
los sacerdotes; el cómo es lo que debemos intentar explicitar
mejor, porque creo que falta una explicitación teológica de esto. Gracias.
Padre Lombardi:
Gianguido Vecchi, del Corriere
della Sera; ruego que se acerquen a continuación la señora Pigozzi y
Nicole.
Gianguido Vecchi:
Santo Padre, en este viaje ha
hablado varias veces también de la misericordia. A propósito del acceso a los
sacramentos de los divorciados vueltos a casar, ¿hay posibilidad de que cambie
algo la disciplina de la Iglesia? ¿Que estos sacramentos sean una ocasión para
acercar a estas personas, en vez de una barrera que los separa de los otros
fieles?
Papa Francisco:
Éste es un tema que se pregunta
siempre. La misericordia es más grande que el caso que usted platea. Creo que
éste es el tiempo de la misericordia. Este cambio de época, junto a tantos
problemas de la Iglesia ―como el testimonio impropio de algunos
sacerdotes, los problemas de corrupción en la Iglesia, el problema del
clericalismo, por poner un ejemplo―, ha dejado a muchos heridos, tantos
heridos. Y la Iglesia es Madre: debe ir a curar a los heridos, con
misericordia. Si el Señor no se cansa de perdonar, nosotros no tenemos otra
elección que ésta: lo primero, curar a los heridos. Es mamá, la Iglesia, y debe
seguir por el camino de la misericordia. Y tratar con misericordia a todos.
Pero, pienso, cuando el hijo pródigo volvió a casa, el papá no le dijo: “Pero,
tú, escucha, siéntate, ¿qué has hecho con el dinero?”. No, ha hecho fiesta.
Después, tal vez, cuando el hijo ha querido hablar, ha hablado. La Iglesia debe
hacer lo mismo. Cuando hay alguno…, no sólo hay que esperarlo: ¡vayan a
buscarlo! Ésta es la misericordia. Y creo que esto es un kairós:
este tiempo es un kairós de misericordia.
Esta primera
intuición la tuvo Juan Pablo II cuando comenzó, con Faustina Kowalska, la
Divina Misericordia… Él tenía algo, había intuido que era una necesidad de esta
época.
Con referencia al problema de la
comunión a las personas en segunda unión, porque los divorciados pueden hacer
la comunión, no hay problema, pero cuando viven en una segunda unión, no
pueden. Creo que es necesario verlo desde el conjunto de la pastoral
matrimonial. Y por eso es un problema.
Pero también ―hago un
paréntesis― los ortodoxos tienen una praxis diferente. Ellos siguen
la teología de la economía, como dicen ellos, y dan una segunda
oportunidad, lo permiten. Pero creo que este problema ―cierro el
paréntesis― se debe estudiar en el marco de la pastoral
matrimonial. Y por eso, dos cosas; primera: uno de los temas a consultar con
estos ocho del consejo de los cardenales, cuando nos reunamos con ellos los
días 1, 2 y 3 de octubre, es cómo se puede avanzar en la pastoral matrimonial,
y este problema saldrá allí. Y, otra cosa: hace quince días, estuvo conmigo el
Secretario del Sínodo de los Obispos para el tema del próximo Sínodo. Era un
tema antropológico, pero hablando y hablando, yendo y viniendo, hemos visto
este tema antropológico: la fe como ayuda a la planificación de la persona,
pero en la familia, y tratar por tanto sobre la pastoral matrimonial. Estamos
en camino hacia una pastoral matrimonial más profunda. Y esto es un problema
que afecta a todos, porque hay tantos implicados, ¿no? Por ejemplo, les digo
uno solamente: el cardinal Quarracino, mi predecesor, decía que para él la
mitad de los matrimonios eran nulos.
Pero ¿por qué lo decía? Porque se casan
sin madurez, se casan sin darse cuenta que es para toda la vida, o se casan
porque socialmente se deben casar.
Y en esto entra también la pastoral
matrimonial. Y también el problema judicial de la nulidad de los matrimonios,
esto se debe revisar, porque los Tribunales eclesiásticos no bastan para esto.
Es complejo, el problema de la pastoral matrimonial. Gracias.
Padre Lombardi:
Gracias. Ahora tenemos a la
señora Pigozzi de Paris Match, también del grupo francés…
Carolina Pigozzi:
Buenas tardes, Santo Padre.
Quisiera saber si usted, desde que es Papa, se siente todavía jesuita…
Papa Francisco:
Es una pregunta teológica, porque
los jesuitas hacen voto de obedecer al Papa. Pero si el Papa es jesuita, tal
vez debe hacer voto de obedecer al General de los jesuitas… No sé cómo se
resuelve esto…
Yo me siento jesuita en mi espiritualidad; en la espiritualidad
de los Ejercicios, la espiritualidad que llevo en el corazón. Y tan es así que
dentro de tres días iré a celebrar con los jesuitas la fiesta de san Ignacio:
diré la Misa por la mañana. No he cambiado de espiritualidad, no. Francisco,
franciscano: no. Me siento jesuita y pienso como jesuita. No hipócritamente,
sino que pienso como jesuita. Gracias a usted.
Padre Lombardi:
Si aguanta todavía, hay alguna
pregunta más. Ahora,
Nicole Winfield, de Associated Press.
Nicole Winfield:
Santidad, gracias de nuevo por
haber venido “entre los leones”. Santidad, después de cuatro meses de
pontificado, quisiera pedirle que hiciera un pequeño balance. Nos puede decir
qué ha sido lo mejor de ser Papa, una anécdota, y qué lo peor, y qué es lo que
más le ha sorprendido en este periodo.
Papa Francisco:
Pues no sé cómo responder a esto,
de verdad. Cosas graves, cosas graves no ha habido. Cosas hermosas sí, por
ejemplo, el encuentro con los obispos italianos fue muy hermoso, muy hermoso.
Como obispo de la capital de Italia, con ellos me he sentido en mi casa. Y esto
ha sido hermoso, pero no sé si esto ha sido lo mejor.
Una cosa dolorosa, pero que ha
entrado bastante en mi corazón, fue la visita a Lampedusa. Porque eso es para
llorar, me hizo bien. Cuando llegan en estas barcas, los abandonan a algunas
millas de la costa y ellos deben, con la barca, llegar solos. Y esto me hace
sufrir porque pienso que estas personas son víctimas de un sistema
socio-económico mundial.
Pero lo peor ―con
perdón― es que me vino una ciática ―de verdad― que
tuve el primer mes, porque para hacer las entrevistas me hacían sentarme en un
sillón, y esto me hizo daño. Es una ciática dolorosísima, dolorosísima. No se
la deseo a nadie. Pero estas cosas, hablar con la gente, el encuentro con los
seminaristas y las religiosas ha sido hermosísimo, ha sido hermosísimo. También
el encuentro con los alumnos de los colegios de los jesuitas ha sido
hermosísimo, cosas buenas.
Pregunta de otros:
¿Qué ha sido lo que más le ha
sorprendido?
Papa Francisco:
Las personas, las personas, las
personas buenas que he encontrado. He encontrado tantas personas buenas en el
Vaticano. He pensado qué decir, pero esto es cierto. Hago justicia diciendo
esto: tantas personas buenas. Muchas personas buenas, muchas personas buenas,
pero buenas, buenas, buenas.
Elisabetta Piqué:
Papa Francisco, ante todo en
nombre de los 50 mil argentinos que encontré ahí y me decían: “Vas a viajar con
el Papa. Por favor decíle que fue fantástico, estupendo. Preguntále, cuándo va
a viajar”. Pero ya dijo que no va a viajar… Entonces le voy a hacer una
pregunta más difícil: ¿Se asustó cuando vio el informe “Vatileaks”?
Papa Francisco:
No. Te voy a contar una anécdota
sobre el informe “Vatileaks”. Cuando fui a ver al Papa Benedicto, después de
rezar en la capilla, fuimos a su estudio y vi una caja grande y un sobre
grueso. Benedicto me dijo, me decía: “En esta caja grande están todas las
declaraciones, lo que han dicho los testigos, todas están ahí. Pero el resumen
y el juicio final está en este sobre. Y aquí se dice ta-ta-ta”. Tenía todo en
la cabeza. Pero ¡qué inteligencia! Todo de memoria, todo. Pero no, no me he
asustado, no. No, no. Pero es un problema grave, ¿eh? Pero no me he asustado.
Sergio Rubín:
Santidad, dos cositas. La primera
es ésta: Usted ha insistido mucho en detener la pérdida de fieles. En Brasil ha
sido muy fuerte. Tiene la esperanza de que este viaje contribuya a que mucha
gente vuelva a la Iglesia, se sienta más cercana. Y la segunda, la más
familiar: a usted le gustaba mucho la Argentina, y llevaba muy en el corazón a
Buenos Aires. Los argentinos se preguntan si usted no extraña esa Buenos Aires,
que recorría en colectivo, en micro, iba por las calles. Muchas gracias.
Papa Francisco:
Creo que un viaje papal siempre
hace bien. Y creo que a Brasil le hará bien, pero no sólo la presencia del
Papa, sino lo que se ha hecho en la Jornada de la Juventud. Ellos se han
movilizado y harán mucho bien, seguramente ayudarán mucho a la Iglesia. Pero
estos fieles que se han marchado, muchos no son felices porque sienten que
pertenecen a la Iglesia. Creo que esto será positivo, no sólo por el viaje,
sino sobre todo por la Jornada; la Jornada ha sido un acontecimiento
maravilloso.
Y de Buenos Aires, sí, a veces me falta. Y eso se siente. Pero con
serenidad, es una pérdida serena, es una pérdida serena. Pero creo que usted,
Sergio, me conoce mejor que los demás. Usted puede responder a esta pregunta.
¡Con el libro que ha escrito!
Padre Lombardi:
Tenemos el ruso y después estaba
Valentina, que es la decana y quería cerrar ella.
Alexey Bukalov:
Buenas noches, Santo Padre. Santo
Padre, volviendo al ecumenismo: hoy los ortodoxos celebran los 1025 años de
cristianismo; hay grandes celebraciones en muchas capitales. Si quisiera hacer
un comentario sobre este hecho, me alegraría. Gracias.
Papa Francisco:
En las Iglesias ortodoxas se ha
conservado esa primigenia liturgia, tan hermosa. Nosotros hemos perdido un poco
el sentido de la adoración. Ellos lo conservan, alaban a Dios, adoran a Dios,
cantan, el tiempo no cuenta. El centro es Dios, y con ocasión de la pregunta
que usted me hace, quisiera decir que esto es una riqueza.
Una vez, hablando de
la Iglesia occidental, de Europa occidental, sobre todo de la Iglesia más
evolucionada, me dijeron esta frase: “Lux ex oriente, ex occidente luxus”.
El consumismo, el bienestar, nos han hecho mucho daño. Sin embargo, ustedes
conservan esta belleza de Dios en el centro, como referencia. Cuando se lee a
Dostoievski ―creo que es para todos un autor que se debe leer y
releer, porque tiene una sabiduría―, se percibe cuál es el alma rusa, el
alma oriental. Es algo que nos hará mucho bien.
Tenemos necesidad de esta renovación,
de este aire fresco de Oriente, de esta luz del Oriente. Juan Pablo II lo
escribió en su Carta. Pero muchas veces el luxux de Occidente
nos hace perder el horizonte. No lo sé, esto se me ocurre. Gracias.
Padre Lombardi:
Y ahora cerramos con Valentina
que, así como había comenzado en el viaje de ida, ahora cierra en el viaje de
vuelta.
Valentina Alazraki:
Santidad, gracias por haber
mantenido la promesa de responder a nuestras preguntas a la vuelta…
Papa Francisco:
Les atrasé la cena…
Valentina Alazraki:
No importa, no importa… La
pregunta sería, bueno, de parte de todos los mexicanos. ¿Cuándo va a
Guadalupe?, pero ésa es de los mexicanos. La mía sería: Usted va a canonizar a
dos grandes Papas, Juan XXIII y Juan Pablo II. Quisiera saber cuál es, según
usted, el modelo de santidad que se desprende del uno y del otro, y el impacto
que han tenido en la Iglesia y en usted.
Papa Francisco:
Juan XXIII es un poco la figura
del “cura de pueblo”, el sacerdote que quiere a cada uno de los fieles, que
sabe cuidar a los fieles, y esto lo ha hecho como obispo, como nuncio. ¡Cuántos
certificados de bautismo falsos hizo en Turquía para los judíos! Es un
valiente, un cura de pueblo bueno, con un sentido del humor muy grande, muy
grande, y una gran santidad. Cuando era nuncio, algunos no le querían en el
Vaticano, y cuando iba a llevar alguna cosa o a solicitar algo, en algunas
oficinas le hacían esperar. Nunca se quejó: rezaba el Rosario, leía el
Breviario, nunca. Manso, humilde, también se preocupaba por los pobres. Cuando
el Cardenal Casaroli volvió de una misión―creo en Hungría o en la
Checoslovaquia de aquel tiempo, no recuerdo cuál de las dos―, fue a
explicarle cómo le había ido la misión, en aquella época de la diplomacia de
los “pequeños pasos”. Y tuvieron la audiencia ―20 días después
murió Juan XXIII― y cuando Casaroli ya se iba, lo detuvo: “Ah,
Eminencia ―no, no era Eminencia―, Excelencia, una pregunta:
¿Usted sigue yendo donde aquellos jóvenes?”. Porque Casaroli solía ir a la
Prisión de Menores de Casal del Marmo y jugaba con ellos. Y Casaroli le dijo:
“Sí, sí”. “No los deje nunca”. Esto a un diplomático, que volvía de hacer un
recorrido de diplomacia, un viaje tan absorbente, Juan XXIII le dijo: “No
abandone nunca a los chicos”. Es un grande, un grande. Además, lo del Concilio:
es un hombre dócil a la voz de Dios, porque eso le vino del Espíritu Santo, le
vino y él fue dócil. Pío XII pensaba hacerlo, pero las circunstancias no
estaban maduras para hacerlo. Creo que él [Juan XXIII] no pensó en las
circunstancias: lo sintió y lo hizo. Un hombre que se dejaba guiar por el
Señor.
De Juan Pablo II se me ocurre
decir que fue “el gran misionero de la Iglesia”: es un misionero, es un
misionero, un hombre que ha llevado el Evangelio por todas partes. Lo saben
mejor que yo. ¿Cuántos viajes hizo? Y él iba. Sentía este fuego de llevar
adelante la Palabra del Señor. Es un Pablo, un san Pablo, es un hombre así;
esto para mí es grande. Y hacer la ceremonia de canonización de los dos juntos
creo que es un mensaje para la Iglesia: éstos son dos magníficos, son
magníficos, son dos magníficos. También está en curso la causa de Pablo VI y de
Papa Luciani: estas dos están en curso.
Y todavía algo que creo que he
dicho, pero no sé si aquí o en otra parte: la fecha de la canonización. Se
pensaba en el 8 de diciembre de este año, pero hay un gran problema; los que
vienen de Polonia, los pobres, porque los que tienen recursos pueden venir en
avión, pero los que vienen, los pobres, vienen en autobús y ya en diciembre las
carreteras tienen hielo y creo que se debe reconsiderar la fecha.
He hablado
con el Cardenal Dziwisz y me ha sugerido dos posibilidades: o Cristo Rey de
este año, o el Domingo de la Misericordia del próximo. Creo que hay poco tiempo
para Cristo Rey de este año, porque el Consistorio será el 30 de septiembre y
queda poco tiempo para final de octubre, pero no lo sé. Tengo que hablar con el
Cardenal Amato sobre esto. Creo que el 8 de diciembre no será.
Pregunta:
Pero, ¿serán canonizados juntos?
Papa Francisco:
Juntos, los dos juntos, sí.
Padre Lombardi:
Gracias, Santidad. ¿Quién queda
todavía? ¿Ilze? Ya han pasado todos, incluso más de los que se habían apuntado
antes en la lista…
Ilze Scamparini:
Quisiera pedirle permiso para
hacer una pregunta un poco delicada: hay otra imagen que también ha dado la
vuelta al mundo, que ha sido la de Mons. Ricca y las noticias sobre su
intimidad. Quisiera saber, Santidad, ¿qué pretende hacer en esta cuestión? ¿Cómo
afrontar esta cuestión y cómo Su Santidad pretende afrontar toda la cuestión
del lobby gay?
Papa Francisco:
Lo de Mons. Ricca: He hecho lo
que el Derecho Canónico manda hacer, que es la investigatio previa. Y
en esta investigatio no hay nada de lo que le acusan, no hemos
encontrado nada de eso. Ésa es la respuesta. Pero quisiera añadir otra cosa
sobre esto: Yo veo que muchas veces en la Iglesia, independientemente de este
caso, pero también en este caso, se van a buscar “pecados de juventud”, por
ejemplo, y se publican. No los delitos, ¡eh!, los delitos son otra cosa: el
abuso de menores es un delito. No, los pecados. Pero si una persona, laica o
sacerdote o religiosa, ha cometido un pecado y después se convierte, el Señor
perdona, y cuando el Señor perdona, el Señor olvida y esto para nuestra vida es
importante. Cuando vamos a confesarnos y decimos de verdad: “He pecado en
esto”, el Señor olvida y nosotros no tenemos derecho a no olvidar, porque
corremos el riesgo de que el Señor no se olvide de nuestros pecados. Es un
peligro éste.
Esto es importante: una teología del pecado. Muchas veces pienso
en san Pedro: cometió uno de los peores pecados, renegar de Cristo, y con este
pecado lo hicieron Papa. Tenemos que pensarlo bien. Pero, volviendo a su
pregunta más concreta, en este caso, he realizado la investigatio
previa y no hemos encontrado. Ésta es la primera pregunta.
Además, usted hablaba del lobby
gay. Bien, se escribe mucho del lobby gay. Todavía no he encontrado quién me
enseñe un carnet de identidad que diga “gay” en el Vaticano. Dicen que los hay.
Creo que cuando uno se encuentra con una persona así, debe distinguir el hecho
de ser una persona gay, del hecho de hacer un lobby, porque ningún lobby es
bueno. Son malos. Si una persona es gay y busca al Señor y tiene buena
voluntad, ¿quién soy yo para juzgarla?
El Catecismo de la Iglesia Católica
explica esto de una manera muy hermosa; dice... Un momento, cómo se dice… y
dice: “No se debe marginar a estas personas por eso, deben ser integradas en la
sociedad”.
El problema no es tener esta tendencia; no, debemos ser hermanos,
porque éste es uno, pero si hay otro, otro. El problema es hacer el lobby de
esta tendencia: lobby de avaros, lobby de políticos, lobby de los masones,
tantos lobby. Éste es el problema más grave para mí. Y le agradezco mucho la
pregunta. Muchas gracias.
Padre Lombardi:
Gracias. Me parece que mejor no
hubiera podido ser. Incluso hemos abusado del Papa que había dicho que estaba
ya un poco cansado y le deseamos que ahora pueda descansar un poco.
Papa Francisco:
Gracias a ustedes, y buenas
tardes, buen viaje y que descansen.
ENTREVISTA DE FRANCISCO CON LA TV GLOBO
ENTREVISTA DE FRANCISCO CON LA TV GLOBO
29 JULIO 2013
En el viaje de vuelta de Brasil a Roma, el papa Francisco contestó las preguntas de 71 periodistas y habló de todo: futuros viajes, gays, Vatileaks y corrupción en el IOR (ver crónica de La Nación).
Antes, había concedido la siguiente entrevista de 30 minutos, en castellano, a Gerson Camar de TV Globo. Sencillez y libertad a corazón abierto: sin desperdicio, ante los escándalos de eclasiásticos en la Iglesia, y ante el "humanismo deshumano" de la política en el mundo
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