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martes, 18 de septiembre de 2018

FRANCISCO: FIESTA DE LA SANTA CRUZ. SANTA MARTA 14-09-2018.

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FRANCISCO: FIESTA DE LA SANTA CRUZ. SANTA MARTA 14-09-2018. 






Hoy la Iglesia nos invita a contemplar la cruz del Señor, la Santa Cruz, que es la señal del cristiano, esa señal que quizá de niños fue lo primero que aprendimos a hacernos en el pecho y los hombros, la Santa Cruz. Contemplar la cruz para los cristianos es contemplar una señal de derrota y una señal de victoria, ambas. La predicación de Jesús, sus milagros, todo lo que hizo en la vida, acabó en “fracaso” allí en la cruz. Todas las esperanzas que los discípulos tenían en Él se vinieron abajo: “nosotros esperábamos que fuera el mesías, pero lo han crucificado”. Y la cruz es ese patíbulo, ese instrumento de tortura cruel. Allí acabó toda la esperanza de la gente que seguía a Jesús. ¡Una auténtica derrota! No tengamos miedo de contemplar la cruz como un momento de derrota, de fracaso. Pablo, cuando reflexiona sobre el misterio de Jesucristo (Filp 2,6-11) nos dice cosas fuertes, nos dice que Jesús se vació, se anonadó a sí mismo, asumió todo el pecado nuestro, todo el pecado del mundo: era un “trapo”, un condenado. Pablo no tenía miedo de hacer ver esa derrota, y eso también puede iluminar un poco nuestros momentos malos, nuestros momentos de derrota.

 

Pero la cruz es también una señal de victoria para los cristianos. En la tradición se habla de esa aparición: “con este signo vencerás”, señal de victoria para nosotros. La lectura de hoy (Nm 21,4-9) habla del momento en el que el pueblo, por la murmuración, fue castigado con serpientes; habla de las serpientes como instrumento de muerte. Y detrás está la memoria de Israel, la serpiente antigua, la del paraíso terrenal. Satanás, el gran Acusador. Era profético porque dijo el Señor a Moisés que levantara una serpiente, alzarla. Pero lo que te daba la muerte, lo que era pecado, todo será alzado y eso dará la salud. Esa es una profecía.

 

Jesús, hecho pecado, venció al autor del pecado, venció a la serpiente. Satanás estaba feliz el viernes santo, era feliz; tan feliz que no se dio cuenta de que era “la gran trampa de la historia” en la que iba a caer. Vio a Jesús tan desecho y destrozado que, como el pez hambriento que va al cebo enganchado al anzuelo, fue allí y se tragó a Jesús. Así lo dicen los Padres de la Iglesia. Su victoria le cegó, se tragó ese “trapo”, ese Jesús destruido. Era feliz, pero en aquel momento se tragó también la divinidad porque era el cebo unido al anzuelo. En aquel momento Satanás fue destruido para siempre. Ya no tiene fuerza. La cruz, en aquel momento, se convirtió en señal de victoria. Nuestra victoria es la cruz de Jesús, la derrota del que había cargado sobre sí todos nuestros pecados, todas nuestras culpas; y la victoria ante nuestro enemigo, la gran serpiente antigua, el gran Acusador. Por eso, la cruz es señal de victoria para nosotros, en la cruz fuimos salvados, en aquel camino que Jesús quiso hacer hasta lo más bajo, lo más bajo, pero con la fuerza de la divinidad.

 

En el Evangelio (Jn 3,13-17), Jesús dice a Nicodemo: “Cuando yo sea elevado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí”. Jesús elevado y Satanás destruido. La cruz de Jesús debe ser para nosotros la atracción: mirarla, porque es la fuerza para continuar adelante. Pero la serpiente antigua destruida todavía ladra, todavía amenaza, pero, como decían los Padres de la Iglesia, es un perro encadenado: no te acerques y no te morderá; pero si vas a acariciarlo porque el encanto te lleva allí como si fuese un cachorro, prepárate, te destruirá. Con esa victoria de la cruz, con Cristo resucitado, que nos envía a Espíritu Santo, nos hace avanzar siempre, y con ese perro encadenado, al que no debo acercarme porque me morderá, va nuestra vida adelante. La cruz nos enseña esto, que en la vida hay fracaso y victoria. Debemos ser capaces de tolerar las derrotas, de llevarlas con paciencia, también las derrotas de nuestros pecados, porque Él ya ha pagado por nosotros. Tolerarlas en Él, pedir perdón en Él, pero nunca dejarse seducir por ese perro encadenado.

 

Hoy sería bueno que, en casa, tranquilamente, nos tomemos cinco, diez, quince minutos delante del crucifijo, del que tengamos en casa, o el del rosario, para mirarlo y recordar que es nuestra señal de derrota, que provoca las persecuciones que nos destruyen, pero que es también nuestra señal de victoria, porque Dios venció allí. Que así sea.

JMP+


viernes, 3 de agosto de 2018

FRANCISCO: SI LOS CORRUPTOS NO SE CONVIERTEN, “LOS PERROS DEL INFIERNO BEBERÁN SU SANGRE”.SANTA MARTA 03-08-2018

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FRANCISCO: SI LOS CORRUPTOS NO SE CONVIERTEN, “LOS PERROS DEL INFIERNO BEBERÁN SU SANGRE”.SANTA MARTA 17-06-2014


El Papa Francisco fue muy terminante al referirse al tema de la corrupción. En efecto, en la Homilía diaria de Santa Marta del 17 de junio de 2014. pidió a los cristianos que condenen la corrupción, pero que también recen para que los corruptos cambien de vida.



"Cuando leemos en los periódicos que este es un corrupto, y que ese otro también, que ha cometido un acto corrupto, y que la comisión ilegal va de aquí para allá... Y tantas cosas, también  de algunos prelados... Como cristianos nuestro deber es pedir perdón por ellos y pedir que el Señor les dé la gracia de arrepentirse para que no mueran con el corazón corrupto, porque si no los perros del infierno se beberán su sangre”.

"Esta es la definición: ¡es una mercancía! Luego que es lo que el Señor va a hacer con los corruptos, cualquiera que sea la corrupción... Ayer dijimos que había tres tipos, tres grupos: el político corrupto, el empresario corrupto y el eclesiástico corrupto. Los tres dañan a los inocentes, a los pobres, ¡porque son los pobres los que pagan la fiesta de los corruptos! La cuenta va a ellos. El Señor dice claramente lo que va a hacer: "yo haré caer sobre ti un desastre y acabaré contigo. Exterminaré de Ajab todo varón, esclavo u hombre libre en Israel”.

"El corrupto irrita y hace pecar al pueblo de Dios!" Jesús, dijo el Papa, lo dijo claramente: el que «hace escándalo es mejor que se tire al mar," el corrupto "escandaliza a la sociedad, escandaliza al pueblos de Dios. El Señor anuncia el castigo de los corruptos"

"¡Son traidores los corruptos, mucho más! Lo primero, la definición de corrupto: uno que roba, uno que mata. La segunda cosa: ¿qué es lo que se les espera a los corruptos? Esta es la maldición de Dios, porque han explotado a los inocentes, a los que no pueden defenderse a sí mismos y lo han hecho con guantes blancos, de lejos, sin ensuciarse las manos. La tercera cosa, ¿pero hay una salida, una puerta de salida para los corruptos? ¡Sí! "Cuando oyó estas palabras, AJab se rasgó las vestiduras, vistió con un saco su cuerpo, y ayunó. Dormía con la arpillera puesta, y caminaba con la cabeza baja. Empezó a hacer penitencia".

Francisco señaló que la única salida para un político, empresario o prelado corrupto es "pedir perdón” y devolver todo lo robado.

JMP+

lunes, 11 de junio de 2018

FRANCISCO: SIGNIFICADO DE EVANGELIZAR: ANUNCIO, SERVICIO Y GRATITUD. SANTA MARTA. 11-06-2018 - Memoria San Bernabé, apóstol.



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FRANCISCO: SIGNIFICADO DE EVANGELIZAR: ANUNCIO, SERVICIO Y GRATITUD. SANTA MARTA. 11-06-2018

Memoria San Bernabé, apóstol.


El mandado de Jesús es claro: «Id, predicad, haced discípulos». Pero, ¿qué significa de verdad evangelizar? Hoy, que la Iglesia celebra la fiesta del apóstol Bernabé, podríamos decir que la evangelización tiene como tres dimensiones fundamentales: el anuncio, el servicio y la gratuidad.Partiendo de las lecturas de la misa de hoy (Hch 11,21b-26;13,1-3 y Mt 10,7-13), queda claro que el Espíritu Santo es el auténtico protagonista del anuncio, y que no se trata de una simple prédica o de la trasmisión de unas ideas, sino que es un movimiento dinámico capaz de cambiar los corazones gracias a la labor del Espíritu. Hemos visto planes pastorales bien hechos, perfectos, pero que no eran instrumentos de evangelización, porque simplemente estaban enfocados en sí mismos, incapaces de cambiar los corazones. No es una actitud “empresarial” la que Jesús nos manda hacer, no. Es con el Espíritu Santo. Dice la primera lectura: «Un día que ayunaban y daban culto al Señor, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la misión a que los he llamado». ¡Ese es el valor! La verdadera valentía de la evangelización no es una terquedad humana. No. Es el Espíritu quien te da el valor y te lleva adelante.

La segunda dimensión de la evangelización es la del servicio, ofrecido hasta en las cosas pequeñas. Hemos leído en el Evangelio: «Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios». Es equivocada la presunción de querer ser servidos después de haber hecho carrera, en la Iglesia o en la sociedad: “trepar” en la Iglesia es señal de que no se sabe qué es la evangelización: «el que manda debe ser como el que sirve» (Lc 22,26), advierte el Señor en otro momento. Nosotros podemos anunciar cosas buenas, pero sin servicio no sería anuncio; lo parece, pero no lo es. Porque el Espíritu no solo te lleva adelante para proclamar las verdades del Señor y la vida del Señor, sino que te lleva también a los hermanos y hermanas para servirles. ¡El servicio! También en las cosas pequeñas. Es malo encontrar evangelizadores que se dejan servir y viven para dejarse servir. ¡Qué feo! ¡Se creen los príncipes de la evangelización!

Finalmente, la gratuidad, porque nadie puede redimirse gracias a sus propios méritos. «Lo que habéis recibido gratis –nos recuerda el Señor–, dadlo gratis». Todos hemos sido salvados gratuitamente por Jesucristo y, por tanto, debemos dar gratuitamente.Así pues, los agentes pastorales de la evangelización deben aprender esto: su vida debe ser gratuita, para el servicio, para el anuncio, y llevados por el Espíritu. Su propia pobreza les empuja a abrirse al Espíritu. 

Que así sea.

JMP+

lunes, 4 de junio de 2018

FRANCISCO: SI LOS CORRUPTOS NO SE CONVIERTEN, “LOS PERROS DEL INFIERNO BEBERÁN SU SANGRE”.SANTA MARTA 17-06-2014

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FRANCISCO: SI LOS CORRUPTOS NO SE CONVIERTEN, “LOS PERROS DEL INFIERNO BEBERÁN SU SANGRE”.SANTA MARTA 17-06-2014


El Papa Francisco fue muy terminante al referirse al tema de la corrupción. En efecto, en la Homilía diaria de Santa Marta del 17 de junio de 2014. pidió a los cristianos que condenen la corrupción, pero que también recen para que los corruptos cambien de vida.



"Cuando leemos en los periódicos que este es un corrupto, y que ese otro también, que ha cometido un acto corrupto, y que la comisión ilegal va de aquí para allá... Y tantas cosas, también  de algunos prelados... Como cristianos nuestro deber es pedir perdón por ellos y pedir que el Señor les dé la gracia de arrepentirse para que no mueran con el corazón corrupto, porque si no los perros del infierno se beberán su sangre”.

"Esta es la definición: ¡es una mercancía! Luego que es lo que el Señor va a hacer con los corruptos, cualquiera que sea la corrupción... Ayer dijimos que había tres tipos, tres grupos: el político corrupto, el empresario corrupto y el eclesiástico corrupto. Los tres dañan a los inocentes, a los pobres, ¡porque son los pobres los que pagan la fiesta de los corruptos! La cuenta va a ellos. El Señor dice claramente lo que va a hacer: "yo haré caer sobre ti un desastre y acabaré contigo. Exterminaré de Ajab todo varón, esclavo u hombre libre en Israel”.

"El corrupto irrita y hace pecar al pueblo de Dios!" Jesús, dijo el Papa, lo dijo claramente: el que «hace escándalo es mejor que se tire al mar," el corrupto "escandaliza a la sociedad, escandaliza al pueblos de Dios. El Señor anuncia el castigo de los corruptos"

"¡Son traidores los corruptos, mucho más! Lo primero, la definición de corrupto: uno que roba, uno que mata. La segunda cosa: ¿qué es lo que se les espera a los corruptos? Esta es la maldición de Dios, porque han explotado a los inocentes, a los que no pueden defenderse a sí mismos y lo han hecho con guantes blancos, de lejos, sin ensuciarse las manos. La tercera cosa, ¿pero hay una salida, una puerta de salida para los corruptos? ¡Sí! "Cuando oyó estas palabras, AJab se rasgó las vestiduras, vistió con un saco su cuerpo, y ayunó. Dormía con la arpillera puesta, y caminaba con la cabeza baja. Empezó a hacer penitencia".

Francisco señaló que la única salida para un político, empresario o prelado corrupto es "pedir perdón” y devolver todo lo robado.

JMP+

viernes, 1 de junio de 2018

FRANCISCO: “PARA CAMINAR EN SANTIDAD ES NECESARIO SER LIBRES Y SENTIRSE LIBRES”. SANTA MARTA 29-05-2018

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FRANCISCO: “PARA CAMINAR EN SANTIDAD ES NECESARIO SER LIBRES Y SENTIRSE LIBRES”.
SANTA MARTA 29-05-2018

 

En la Primera Lectura (1Pe 1,10-16) San Pedro nos invita a caminar hacia la santidad: “El que os llamó es santo; como él, sed también vosotros santos en toda vuestra conducta, porque dice la Escritura: «Seréis santos, porque yo soy santo»”. Es la llamada a la santidad, que es la llamada normal, la llamada a vivir como cristiano. Es decir, que vivir como cristiano es lo mismo que decir “vivir como santo”. Muchas veces pensamos en la santidad como algo extraordinario, como tener visiones y oraciones elevadísimas, y otros piensan que ser santo significa tener cara de estampita. ¡No! Ser santos es otra cosa. Es caminar en santidad. ¿Y qué es caminar en santidad? Pedro lo dice: “estad interiormente preparados para la acción, controlándoos bien, a la expectativa del don que os va a traer la revelación de Jesucristo”. Caminar en santidad consiste en caminar hacia la gracia que viene a nuestro encuentro, a la expectativa del don, en tensión hacia el encuentro con Jesucristo. Es como cuando se camina hacia la luz: a veces no se ve bien el camino porque la luz nos deslumbra. Pero no nos equivocamos porque vemos la luz y sabemos el camino. En cambio, cuando se camina con la luz a la espalda, se ve bien la senda: pero, en realidad, ante nosotros hay sombra, no luz.

Para caminar hacia la santidad, además, es necesario ser libres y sentirse libres. Porque hay tantas cosas que esclavizan. Pedro dice: “no os amoldéis más a los deseos que teníais antes, en los días de vuestra ignorancia”.También Pablo en la Primera Carta a los Romanos dice: “no os conforméis”, que significa no caer en los esquemas. Esa es la traducción correcta de este consejo –no entrar en los esquemas del mundo, no caer en el modo de pensar mundano, en el modo de pensar y de juzgar que te ofrece el mundo, porque eso te quita la libertad. Y para ir a la santidad, hay que ser libres: con la libertad de ir mirando la luz, de ir avanzando. Y cuando volvemos, como dice aquí, al modo de vivir que teníamos antes del encuentro con Jesucristo, o cuando volvemos a los esquemas del mundo, perdemos la libertad. En el Libro del Éxodo se ve que muchas veces el pueblo de Dios no quiso mirar adelante, a la salvación, sino volver atrás. Se quejaban y recordaban la buena vida que llevaban en Egipto, donde comían cebollas y carne. En los momentos de dificultad, el pueblo vuelve atrás, pierde la libertad: es verdad que comían cosas buenas, ¡pero en la mesa de la esclavitud! En los momentos de la prueba, siempre tenemos la tentación de mirar atrás, de mirar los esquemas del mundo, a los esquemas que teníamos antes de empezar el camino de la salvación: sin libertad. Y sin libertad no se puede ser santos. La libertad es la condición para poder caminar mirando la luz. No caer en los esquemas de la mundanidad: caminar adelante, mirando la luz que es la promesa, con esperanza; esa es la promesa, como el pueblo de Dios en el desierto: cuando miraban adelante iban bien; cuando les venía la nostalgia, porque no podían comer las cosas buenas que les daban allí, se equivocaban y olvidaban que allí no tenían libertad.

El Señor llama a la santidad de todos los días. Y hay dos parámetros para saber si estamos en camino hacia la santidad: primero si miramos la luz del Señor con la esperanza de encontrarlo y, luego si, cuando vienen las pruebas, miramos adelante y no perdemos la libertad refugiándonos en los esquemas mundanos, que te prometen todo y no te dan nada.

“Seréis santos, porque yo soy santo”: es el mandato del Señor. Por eso, pidamos la gracia de entender bien qué es el camino de la santidad: camino de libertad, pero en tensión de esperanza hacia el encuentro con Jesús. Y también a entender bien qué es caer en los esquemas mundanos que todos teníamos antes del encuentro con Jesús. Que así sea.

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sábado, 26 de mayo de 2018

FRANCISCO: LA HOJA DE RUTA DEL PASTOR "ÁMAME, PASTOREA Y PREPÁRATE". SANTA MARTA 18-05-2018


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FRANCISCO: LA HOJA DE RUTA DEL PASTOR "ÁMAME, PASTOREA Y PREPÁRATE". 
SANTA MARTA 18-05-2018



Amar, apacentar y prepararse para la cruz, pero sobre todo no caer en la tentación de meter las narices en la vida de los demás.

Son algunos de los comportamientos en los que se podría traducir este “sígueme” de Jesús en el Evangelio de hoy (Jn 21,15-19), que describe el último diálogo entre el Señor y Pedro. Una charla llena de recuerdos para Simón, hijo de Juan: desde cuando le cambió el nombre, pasando por los momentos de debilidad, hasta el canto del gallo. Un itinerario mental que el Señor quiere para cada uno de nosotros, para que se haga memoria del camino recorrido con Él.

El Señor dirige a Pedro tres indicaciones: ámame, apacienta y prepárate. Lo primero, el amor, la gramática esencial para ser verdaderos discípulos del Hijo de Dios; y luego apacentar, cuidar, porque la verdadera identidad del pastor es apacentar, la identidad de un obispo, de un cura, es ser pastor. Ámame, apacienta y prepárate.

Ámame más que los demás, ámame como puedas, pero ámame. Es lo que el Señor pide a los pastores y también a todos nosotros. ¡Ámame! El primer paso en el diálogo con el Señor es el amor.

Está claro que cuantos se unen al Señor están destinados al martirio, a llevar la cruz, a ser conducidos a donde no se desea. Pero esa es la brújula que orienta el camino del pastor. Prepárate para las pruebas, prepárate a dejarlo todos para que venga otro y haga cosas distintas. Prepárate a ese anonadamiento de la vida. Y te llevarán por la senda de las humillaciones, o quizá por el camino del martirio. Y aquellos que, cuando tú eras pastor, te alababan y hablaban bien de ti, ahora te criticarán porque el otro que viene parece más bueno. Prepárate. Prepárate para la cruz cuando te lleven donde tú no quieres. Ámame, apacienta, prepárate. Esa es la hoja de ruta de un pastor, la brújula.

La última parte del diálogo, que viene en el Evangelio de mañana, y es como termina la escena, nos ayuda a descubrir otra tentación tan frecuente: el deseo de meter las narices en la vida de los demás, sin contentarse con mirar solo sus cosas. Métete en tus asuntos, no vayas a meter la nariz en la vida de los otros. El pastor ama, apacienta, se prepara para la cruz, para el expolio, y no mete la nariz en la vida de los demás, no pierde el tiempo en los corrillos, en esas camarillas eclesiásticas. Ama, apacienta y se prepara, pero no cae en la tentación. Que así sea.

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viernes, 18 de mayo de 2018

FRANCISCO:LA EVANGELIZACIÓN NO SE HACE EN EL SOFÁ. SANTA MARTA 19-04-2018.

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FRANCISCO:LA EVANGELIZACIÓN NO SE HACE EN EL SOFÁ. SANTA MARTA 19-04-2018.


Fuente: L’Osservatore Romano, ed. sem. en lengua española, n. 18, viernes 4 de mayo de 2018.

«La evangelización no se hace en el sofá» basándose en «teorías», sino dejando hacer al Espíritu Santo. El estilo adecuado es ir hacia las personas y estar muy cerca de ellas, partiendo siempre de las «situaciones concretas»: casi «un cuerpo a cuerpo» que se hace con la vida y la palabra. Es un «tratado» simple y directo sobre la evangelización el que propuso el Papa Francisco en la misa celebrada el jueves 19 de abril en Santa Marta. «Después del martirio de Esteban —hizo presente Francisco refiriéndose expresamente a las narraciones de los Hechos de los apóstoles propuestos en estos días por la liturgia— estalló una gran persecución en Jerusalén: los cristianos eran perseguidos y también Pablo iba con ellos, y les tomaba de casa, de una parte a la otra». Así, afirmó el Papa, «los discípulos se dispersaron un poco por todos lados, por todas las regiones de Judea y Samaria».

Precisamente «ese viento de la persecución» hizo que «los discípulos fueran más allá», confirmó el Pontífice relanzando esta imagen eficaz: «Como hace el viento con las semillas de las plantas, las lleva más allá y siembra, así sucedió aquí: ellos fueron más allá, con la semilla de la palabra, y sembraron la palabra de Dios». Así, añadió, «podemos decir, un poco bromeando, nació la Propaganda fide».

Es «de una persecución, de un viento» que «los discípulos llevaron la evangelización». Lo confirma, por otro lado, el «pasaje que hoy hemos leído», tomado de los Hechos (8, 26-40). Un pasaje que «es de una gran belleza», observó el Papa definiéndolo «un verdadero pasaje de evangelización: así evangeliza el Señor, así anuncia el Señor, así quiere el Señor que evangelicemos».
Francisco indicó «tres palabras clave» para comprender hasta el fondo el sentido y la forma de evangelización. Sobre todo, reveló, «es el Espíritu que empuja» y «dice a Felipe “levántate”, primera palabra; “acércate”, segunda palabra; y tercera palabra, “parte de la situación”».

Exactamente «con estas tres palabras se estructura toda la evangelización», afirmó el Pontífice. Es el Espíritu, de hecho, «quien empieza y sostiene la evangelización». Porque «la evangelización no es un plan bien hecho de proselitismo: “Vamos aquí y hacemos muchos prosélitos, por allí, y muchos...”». En realidad, precisó Francisco, «es el Espíritu quien te dice como tú debes ir para llevar la Palabra de Dios, para llevar el nombre de Jesús». Por eso «empieza diciendo: “levántate y ve”» en esa dirección. Con la conciencia de que «no existe una evangelización “de sofá”». Por tanto «“levántate y ve”, en salida siempre, “ve”, en movimiento, ve al lugar donde tú debes decir la palabra».

El Papa quiso recordar a «muchos hombres y mujeres que han dejado la patria, la familia y han ido a tierras lejanas para llevar la Palabra de Dios». Y muchos de ellos «muchas veces» no estaban ni siquiera «preparados físicamente, porque no tenían los anticuerpos para resistir a las enfermedades de esas tierras, y morían jóvenes, con cuarenta años o morían martirizados».

Al respecto, Francisco compartió la historia de «un gran cardenal» —que «está vivo todavía, bueno, bueno»— el cual tiene el encargo de ir a las tierras de misión. Y, contó, «cuando él va a estos lugares, lo primero que hace es ir al cementerio y mirar los nombres de los misioneros y la fecha de la muerte: todos jóvenes». Para ese cardenal «todo estos deben ser canonizados: son mártires, mártires de la evangelización».

En resumen, relanzó el Pontífice, «ve, no te preocupes», teniendo bien presente que la «primera palabra de una verdadera evangelización es “levántate y ve”». Por eso, aconsejó «no llevar el vademecum de la evangelización, porque no sirve». Debe vivirse la «segunda palabra: “acércate”». Que significa «cercanía». Por tanto, sugirió el Papa, «acercarse para mirar qué sucede». Precisamente como «hace Felipe. Ve ese carro que viene y el Espíritu le dice: “Ve adelante y acércate” para ver qué sucede allí dentro». Los Hechos cuentan que «Felipe corrió». Corrió «y escuchó que ese señor que estaba en el caro, un ministro de la economía, leía a Isaías». Felipe «escuchó bien e intuyó, por la gracia del Espíritu Santo, que ese hombre no entendía bien». Y «allí Felipe sintió que debía dar otro paso: el Espíritu dice: “ve adelante todavía”». Así «empieza a hablar y la pregunta es: “¿entiendes lo que estás leyendo?”». Es así como el hombre hace subir a «Felipe en el carro» para decirle que no era capaz de entender, porque nadie se lo había explicado. Y «Felipe, tomando la palabra y partiendo de ese pasaje, “parte de la situación”»: la «tercera palabra».

Por tanto «“álzate”, “acércate”, “parte de la situación”: no partir de la teoría» sino de «esa pregunta que el Espíritu suscita. No se puede evangelizar en teoría». Porque «la evangelización es un poco cuerpo a cuerpo, persona a persona: se parte de la situación, no de las teorías».

Con este estilo, Felipe «anuncia a Jesucristo y la valentía del Espíritu lo empuja a bautizar» a su interlocutor: «Ve más allá, ve, ve, hasta que sientas que ha terminado su obra».

«Así se hace la evangelización» relanzó el Papa, reproponiendo las «tres palabras» que «son clave para todos nosotros cristianos», llamados a «evangelizar con nuestra vida, con nuestro ejemplo y también con nuestra palabra».

Y entonces «levántate, acércate, cercanía, y parte de la situación, la concreta: un método sencillo, pero es el método de Jesús» que «evangelizaba así, siempre en camino, siempre en el camino, siempre cerca de la gente y siempre partía de las situaciones concretas, de la concreción».

Por tanto, recordó el Pontífice, «se puede evangelizar solamente con estas tres actitudes, pero bajo la fuerza del Espíritu Santo: sin el Espíritu ni siquiera estas tres actitudes sirven; es el Espíritu quien nos impulsa a levantarnos, a acercarnos y a partir de las situaciones».

En conclusión Francisco invitó a rezar «hoy por todos nosotros cristianos que tenemos la obligación de evangelizar, la misión de evangelizar». Que el Señor «nos dé la gracia de ser escuchados por el Espíritu y tener estas actitudes: estar en salida; ir; ser cercanos a la gente; y partir no de las teorías sino de las situaciones concretas».

JMP+